El oro se ha convertido en la obsesión más rentable de Adam Glapinski, gobernador del banco central polaco (NBP). Durante su primer mandato repatrió las reservas que el país guardaba en el Banco de Inglaterra desde antes de la invasión nazi, y empezó a acumular lingotes con entusiasmo. En su segundo turno al frente de la entidad, la apuesta ha subido de nivel: este martes anunció que comprará otras 150 toneladas del metal precioso, lo cual elevará a 700 toneladas los depósitos de Varsovia —valoradas en más de 90.000 millones de euros a precios actuales—, y colocarán al país entre las diez naciones con más reservas del planeta, sacando a Turquía de esa lista.
Polonia anuncia la compra de lingotes para aumentar un 30% sus reservas. El país entrará en la lista de los diez estados con mayores tenencias del metal precioso del mundo
El oro se ha convertido en la obsesión más rentable de Adam Glapinski, gobernador del banco central polaco (NBP). Durante su primer mandato repatrió las reservas que el país guardaba en el Banco de Inglaterra desde antes de la invasión nazi, y empezó a acumular lingotes con entusiasmo. En su segundo turno al frente de la entidad, la apuesta ha subido de nivel: este martes anunció que comprará otras 150 toneladas del metal precioso, lo cual elevará a 700 toneladas los depósitos de Varsovia —valoradas en más de 90.000 millones de euros a precios actuales—, y colocarán al país entre las diez naciones con más reservas del planeta, sacando a Turquía de esa lista.
El elevado precio del oro, al borde de los 5.000 dólares de la mano de una fiebre inversora que busca refugiarse de las tensiones geopolíticas, no está disuadiendo a los banqueros centrales de continuar sacando la chequera para acumular más. Tampoco a los pequeños y grandes inversores, que tiran de instrumentos tan sencillos y accesibles como los fondos cotizados (ETF) para hacer crecer su exposición.

¿Por qué Polonia está acumulando oro? Los motivos han ido cambiando con el tiempo. En un principio Glapinski hablaba de retraso respecto a otros países europeos, y de que esas transacciones servirían para demostrar al mundo la fortaleza económica de la pujante economía polaca. Ahora, alude a otros factores: considera al oro un “ancla” de estabilidad clave para la seguridad del país en medio de las crecientes tensiones geopolíticas.
Esa condición gana peso si se tiene en cuenta que la mayoría de reservas del banco están todavía invertidas en bonos estadounidenses en dólares. En un momento en que la idea de vender América y la debilidad del billete verde van de la mano, las instituciones monetarias están diversificando su capital para aminorar el riesgo divisa y soberano.
“Las compras récord de Polonia, junto con la constante acumulación de China y Kazajistán, muestran que el oro se considera cada vez menos un activo comercializable y más un escudo contra la volatilidad cambiaria, las sanciones y las crisis geopolíticas”, explicaPaul Hoffman, analista de BestBrokers. “Si esta tendencia persiste, el oro podría adquirir un papel más importante en las carteras de reservas a expensas de los bonos del Tesoro estadounidense”, añade.
El banco central polaco ha eludido concretar cuándo alcanzará el objetivo de las 700 toneladas, que elevará por encima del 30% el peso del metal precioso en sus reservas, más del triple de lo que suponía cuando Glapinski asumió el cargo. Dar pistas podría empujar a los inversores a tratar de subirse a la ola antes y encarecer las adquisiciones, que a precios actuales rondarían los 20.000 millones de euros, por lo que la discreción no está de más cuando se trata de un activo tan codiciado.
Los explosivos incrementos en el precio del oro, que ha subido más de un 75% en los últimos 12 meses, y roza ya los 5.000 dólares por onza, podrían hacer pensar que el riesgo de corrección es grande y se está comprando caro, pero esos peligros no han achantado al supervisor polaco. Las ganancias acumuladas por las compras efectuadas en los últimos años son sustanciosas. Y predicciones como la de JP Morgan apuntan a que la escalada continuará hasta los 5.200 o 5.300 dólares a finales de este año. Otros augurios van incluso más allá: Julia Du, estratega de materias primas del banco chino ICBC dispara su potencial hasta los 7.150 dólares.
Frentes abiertos de incierto desenlace como el del ansia expansionista de Estados Unidos en Groenlandia, y la nueva batería de aranceles que ha desencadenado, han cambiado la percepción de Washington como aliado fiable. El fondo de pensiones de Dinamarca ya ha anunciado que se deshará de sus bonos estadounidenses tras las amenazas anexionistas de Donald Trump. Y las turbulencias no solo vienen de EE UU: la deuda soberana japonesa está lanzando señales de alarma cada vez más inquietantes, con el bono a 40 años superando el 4% de rentabilidad por primera vez en su historia ante los ingentes planes de gasto público que pretende poner en marcha la primera ministra Sanae Takaichi.
El oro se ha erigido como una alternativa natural a esas porciones de deuda de los Estados que no dejan de devaluarse, como explica Oliver Taylor, gestor de Schroders. “A diferencia de los bonos del Estado, que están intrínsecamente vinculados a los riesgos políticos y crediticios de los Estados que los emiten, el oro es una reserva de valor no soberana.Esta independencia lo hace especialmente atractivo para las instituciones oficiales y los inversores que buscan diversificación en un mundo multipolar».
En ese refugio se ha zambullido Polonia, el país que más oro está comprando. Y a su revalorización no han sido ajenos gobiernos como el italiano. Su primera ministra, Giorgia Meloni, protagonizó recientemente un agrio conflicto con el Banco Central Europeo por su intención de declarar propiedad ciudadana las reservas del país, las terceras del mundo tras las de EE UU y Alemania, con 2.452 toneladas valoradas en más de 300.000 millones de euros. El Banco de Italia está a cargo de las mismas, y Fráncfort defiende que es un organismo independiente del Ejecutivo, y rechaza que este pueda hacer uso libremente de esos activos para reducir deuda o financiar rebajas de impuestos.
Acopio casi récord
Los bancos centrales están siendo los grandes animadores del precio del oro. En 2024 compraron más de 1.000 toneladas, el doble de lo que adquirían de media en la década precedente, según cálculos del BCE. El Eurobanco apunta que a mediados del ejercicio pasado almacenaban 36.000 toneladas, cerca de los máximos de 38.000 toneladas que tocaron en 1965. Y vista la voracidad que mantienen en los mercados, parece cuestión de poco tiempo que esa cota quede atrás.
No todas las entidades están haciendo acopio por igual. El BCE cuenta con 506,5 toneladas, por lo que ya ha sido superado por el banco central polaco. Países como Uzbekistán y Singapur, en el pasado un activo comprador, están aprovechando los altos precios para hacer caja. Y otros como España, con 281 toneladas valoradas a día de hoy en unos 37.500 millones de euros, no han movido ficha ni para comprar ni para vender en los últimos años, aunque entre 2004 y 2007, justo antes de la Gran Recesión, el Banco de España se deshizo de buena parte de las reservas. “[El oro] jugó en el pasado un papel fundamental como elemento de reserva que está desapareciendo, ya que no es un activo rentable”, afirmó el entonces ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, para justificar la operación.
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