La tensión política y la incertidumbre económica no han sido obstáculos para que la capital catalana ahondara en sus señas de identidad. Los barceloneses de toda condición nunca han vuelto la cara a teatros, cines, salones de baile, ni a las plazas de toros, que funcionaron con extensas programaciones durante gran parte de la pasada centuria.Nos encontramos en los primeros meses de 1936, en un ambiente de honda polarización política, un clima revolucionario en la Ciudad Condal, movimientos obreros, lucha de clases… Y la Monumental en plena actividad. La situación sociopolítica que vivía Barcelona lejos de amilanar al empresario Pedro Balañá, le hizo agudizar el ingenio y apañárselas con atractivos para que los aficionados no olvidarán el camino a la plaza. Así, el 5 de abril organizó una corrida de ocho toros en la que con cada entrada se entregaba un boleto para un singular sorteo. El Toro de Oro se hizo muy popular en la época y consistía en la rifa de un toro bravo o su valor equivalente en cinco mil pesetas del momento, que no era moco de pavo. Y además se sorteaba también un jugoso solar para construir en la población de Tarrasa.Noticia Relacionada Los martes, toros opinion Si Cuando ‘El Gallo’ perdió el tren Ángel González Abad Los aficionados querían esperarle, la bronca fue tal que la autoridad cedió y, pasada media hora, el sevillano apareció entre vítores y aplausosÉxito de público, agradecidos y felices los premiados y en el ruedo el triunfo de Fuentes Bejarano. La buena acogida de la idea llevó al sagaz empresario a organizar una feria con tres corridas de toros los días 12, 13 y 14 de abril para celebrar el quinto aniversario de la República. Comenzó con una flamante corrida goyesca. La guardia urbana a caballo con uniforme de gala abrieron un desfile en el que no faltaron las gentiles mises del momento, seguidos de garrochistas, chulos, majas, timbaleros, banda de cornetas y Marcial Lalanda, Armillita, Carnicerito de México y Rafaelillo al frente de las cuadrillas. Respondió el público a la iniciativa, especialmente en la tarde del 14 de abril, en que al atractivo cartel formado por Rafael El Gallo, El Soldado y Rafaelillo, se sumaba el sorteo de un suntuoso chalet en la vecina Tarrasa.No le faltaban ideas a Don Pedro, más innovadoras y sorpresivas cuanto más apretaban las circunstancias. Así fue en el aciago 1936, que en lo taurino tuvo muchas más cosas que contar. Desde el toro Civilón a Companys en la presidencia de la Monumental, pasando por la despedida de El Gallo. Lo contaremos. La tensión política y la incertidumbre económica no han sido obstáculos para que la capital catalana ahondara en sus señas de identidad. Los barceloneses de toda condición nunca han vuelto la cara a teatros, cines, salones de baile, ni a las plazas de toros, que funcionaron con extensas programaciones durante gran parte de la pasada centuria.Nos encontramos en los primeros meses de 1936, en un ambiente de honda polarización política, un clima revolucionario en la Ciudad Condal, movimientos obreros, lucha de clases… Y la Monumental en plena actividad. La situación sociopolítica que vivía Barcelona lejos de amilanar al empresario Pedro Balañá, le hizo agudizar el ingenio y apañárselas con atractivos para que los aficionados no olvidarán el camino a la plaza. Así, el 5 de abril organizó una corrida de ocho toros en la que con cada entrada se entregaba un boleto para un singular sorteo. El Toro de Oro se hizo muy popular en la época y consistía en la rifa de un toro bravo o su valor equivalente en cinco mil pesetas del momento, que no era moco de pavo. Y además se sorteaba también un jugoso solar para construir en la población de Tarrasa.Noticia Relacionada Los martes, toros opinion Si Cuando ‘El Gallo’ perdió el tren Ángel González Abad Los aficionados querían esperarle, la bronca fue tal que la autoridad cedió y, pasada media hora, el sevillano apareció entre vítores y aplausosÉxito de público, agradecidos y felices los premiados y en el ruedo el triunfo de Fuentes Bejarano. La buena acogida de la idea llevó al sagaz empresario a organizar una feria con tres corridas de toros los días 12, 13 y 14 de abril para celebrar el quinto aniversario de la República. Comenzó con una flamante corrida goyesca. La guardia urbana a caballo con uniforme de gala abrieron un desfile en el que no faltaron las gentiles mises del momento, seguidos de garrochistas, chulos, majas, timbaleros, banda de cornetas y Marcial Lalanda, Armillita, Carnicerito de México y Rafaelillo al frente de las cuadrillas. Respondió el público a la iniciativa, especialmente en la tarde del 14 de abril, en que al atractivo cartel formado por Rafael El Gallo, El Soldado y Rafaelillo, se sumaba el sorteo de un suntuoso chalet en la vecina Tarrasa.No le faltaban ideas a Don Pedro, más innovadoras y sorpresivas cuanto más apretaban las circunstancias. Así fue en el aciago 1936, que en lo taurino tuvo muchas más cosas que contar. Desde el toro Civilón a Companys en la presidencia de la Monumental, pasando por la despedida de El Gallo. Lo contaremos.
los martes, toros
Nos encontramos en los primeros meses de 1936, en un ambiente de honda polarización política, un clima revolucionario en la Ciudad Condal, movimientos obreros, lucha de clases… Y la Monumental en plena actividad
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