Santiago Rama hijo, segunda generación al mando del Hotel Condal junto a su hermana Carolina, hacía años que le venía diciendo al chef Josep Nicolau que contaba con él para cuando abriera su propio restaurante. Lo hablaron durante las sobremesas sin prisa que compartieron en el restaurante donde el empresario iba a comer casi a diario. Compartían una forma de entender la cocina, la gestión de la sala y el placer del buen comer. Allí surgió la idea de crear una casa con alma, honesta, elegante, sin imposturas y ligada al territorio . Nicolau rememora ahora que, unos años después de aquellas conversaciones, Santiago Rama le llamó para decirle que «por fin» creaba Finorri en los bajos del Condal.En plenas obras de reforma del icónico hotel construido en 1893 en la calle de la Boquería, 23 , que fue hogar provisional de Salvador Dalí o Federico García Lorca y que fue adquirido por Santiago Rama padre de regreso a España de Argentina; sus hijos se pusieron mano a mano con Josep Nicolau en el diseño del restaurante. Comenzaron por una cocina abierta que es un espectáculo para los comensales, en especial los de la primera línea de su barra en perfecto ángulo recto. Una cocina que también es una plataforma de trabajo de precisión para los tres tenores que ofician los ágapes durante los siete días de la semana y que comandan una plantilla de 15 personas en dos turnos. Los chefs Albert Soteras y Marc Vitega se unieron a la llamada de Nicolau , atraídos por la misma sensibilidad de cocinar productos del territorio, entender lo que es la tradición y reinterpretarla sin perder su esencia. La decoración del restaurante, que sirve cócteles durante todo el día y que pronto también harán lo propio con desayunos, es de estilo art decó nada recargado.Cocina catalana con fundamentosA diferencia de otras cocinas, la catalana dispone de fundamentos históricos. La nueva cocina catalana vive uno de los mejores momentos de su historia. Y Finorri es uno de sus exponentes. Más allá del relato compartido, público y privado, de orgullo interno y externo que ha unido a la cocina tradicional catalana, que algunos tachan de rústica, con la refinada e hipercreativa de vanguardia que revolucionó hace 30 años la gastronomía mundial y que situó Cataluña en el mapamundi culinario, en Finorri el comensal asiste a una ópera de buen servicio, con personal uniformado que trata con cercanía a la clientela. Mientras, en la cocina abierta tratan los productos que integran el paisaje catalán y que son de altísima calidad, gracias a las personas que durante los 365 días del año cuidan de ellos. La nueva cocina catalana ha logrado en este restaurante ser integradora, porque es de amplio espectro, al realizarla cocineros de gran prestigio en un moderno restaurante con estilo que mantiene las tradiciones más exitosas, de forma que refleja la madurez de un modelo gastronómico que ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Convergen así, tanto en la carta como en las sugerencias diarias y en la atención, una propuesta en la que tradición y modernidad conviven en un equilibrio natural entre elegancia y disfrute, lo que consolida a Finorri como referente de la buena cocina catalana que refleja la madurez de un modelo gastronómico que ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Y todo ello en el corazón del barrio Gótico barcelonés, a pocos metros del mercado de la Boquería, donde la mayoría de las propuestas, hasta ahora, son de fast food y muy orientadas al público turista.Brasas, guisos y platos fuera de cartaTanto la carta como las sugerencias se articula en el restaurante del Condal alrededor de brasas, guisos y platos fuera de carta, donde manda la temporada y el producto de pequeños proveedores. Hay entrantes para compartir y picar, como la ensaladilla, unas croquetas de rustido exquisitas, unos buñuelos de bacalao con toques de romesco y salsa de ajos y soja y una ensalada con requesón y tomates de colgar con mojama y aceitito o una brandada de bacalao gratinada con tomate verde y olivada. Si el pica pica se acompaña de un cava brut nature de Maria Rigol, el maridaje es ideal para todo el ágape.Entre los platos más representativos de esta casa destacan las albóndigas de ternera y carrillera de rape, el meloso de ternera o la parpatana de atún rojo con jugo de fricandó y setas de temporada. La carta continúa con las brochetas como la de pollo de corral con gambas, que homenajea el clásico guiso de pollo con cigalas, o la de magret de pato que se complementa con pan brioche, haciéndolo más goloso. También hay opciones de pescado de lonja y carne premium a la brasa, así como suculentos guisos como los calamares rellenos de berenjena, setas y botifarra del perol o la merluza de palangre con garum casero y patatas panaderas Los macarrones Finorri son estandarte del restaurante y completan una carta pensada para disfrutar sin rigideces y dejarse llevar, como la ventresca con un poco de foie o una tortilla abierta de alcachofas y panceta reconstituyente . Y de postre, un helado de carquiñoles En la sala oficia Lluís Roig, un profesional enamorado del servicio que entiende el comedor como un espacio vivo, cercano y cuidado. El restaurante se completa con un conjunto de mesas acogedoras y un agradable privado. La carta de vinos es muy completa, con carácter y en constante movimiento , desarrollada junto al sumiller Rubén Pol (Partners in Wine), con un enfoque claro en bodegas pequeñas y familiares, muchas de ellas de proximidad, y proyectos de alto nivel que priorizan el origen, la identidad y el respeto por el territorio, siempre con una excelente relación calidad-precio. Pronto, el Condal finalizará la profunda remodelación que lo está transformando en un precioso hotel boutique de 4 estrellas, pero todo el mundo puede ya disfrutar de su restaurante, al que se accede por una puerta independiente, para ser tratado y sentirse como señores/as. Santiago Rama hijo, segunda generación al mando del Hotel Condal junto a su hermana Carolina, hacía años que le venía diciendo al chef Josep Nicolau que contaba con él para cuando abriera su propio restaurante. Lo hablaron durante las sobremesas sin prisa que compartieron en el restaurante donde el empresario iba a comer casi a diario. Compartían una forma de entender la cocina, la gestión de la sala y el placer del buen comer. Allí surgió la idea de crear una casa con alma, honesta, elegante, sin imposturas y ligada al territorio . Nicolau rememora ahora que, unos años después de aquellas conversaciones, Santiago Rama le llamó para decirle que «por fin» creaba Finorri en los bajos del Condal.En plenas obras de reforma del icónico hotel construido en 1893 en la calle de la Boquería, 23 , que fue hogar provisional de Salvador Dalí o Federico García Lorca y que fue adquirido por Santiago Rama padre de regreso a España de Argentina; sus hijos se pusieron mano a mano con Josep Nicolau en el diseño del restaurante. Comenzaron por una cocina abierta que es un espectáculo para los comensales, en especial los de la primera línea de su barra en perfecto ángulo recto. Una cocina que también es una plataforma de trabajo de precisión para los tres tenores que ofician los ágapes durante los siete días de la semana y que comandan una plantilla de 15 personas en dos turnos. Los chefs Albert Soteras y Marc Vitega se unieron a la llamada de Nicolau , atraídos por la misma sensibilidad de cocinar productos del territorio, entender lo que es la tradición y reinterpretarla sin perder su esencia. La decoración del restaurante, que sirve cócteles durante todo el día y que pronto también harán lo propio con desayunos, es de estilo art decó nada recargado.Cocina catalana con fundamentosA diferencia de otras cocinas, la catalana dispone de fundamentos históricos. La nueva cocina catalana vive uno de los mejores momentos de su historia. Y Finorri es uno de sus exponentes. Más allá del relato compartido, público y privado, de orgullo interno y externo que ha unido a la cocina tradicional catalana, que algunos tachan de rústica, con la refinada e hipercreativa de vanguardia que revolucionó hace 30 años la gastronomía mundial y que situó Cataluña en el mapamundi culinario, en Finorri el comensal asiste a una ópera de buen servicio, con personal uniformado que trata con cercanía a la clientela. Mientras, en la cocina abierta tratan los productos que integran el paisaje catalán y que son de altísima calidad, gracias a las personas que durante los 365 días del año cuidan de ellos. La nueva cocina catalana ha logrado en este restaurante ser integradora, porque es de amplio espectro, al realizarla cocineros de gran prestigio en un moderno restaurante con estilo que mantiene las tradiciones más exitosas, de forma que refleja la madurez de un modelo gastronómico que ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Convergen así, tanto en la carta como en las sugerencias diarias y en la atención, una propuesta en la que tradición y modernidad conviven en un equilibrio natural entre elegancia y disfrute, lo que consolida a Finorri como referente de la buena cocina catalana que refleja la madurez de un modelo gastronómico que ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Y todo ello en el corazón del barrio Gótico barcelonés, a pocos metros del mercado de la Boquería, donde la mayoría de las propuestas, hasta ahora, son de fast food y muy orientadas al público turista.Brasas, guisos y platos fuera de cartaTanto la carta como las sugerencias se articula en el restaurante del Condal alrededor de brasas, guisos y platos fuera de carta, donde manda la temporada y el producto de pequeños proveedores. Hay entrantes para compartir y picar, como la ensaladilla, unas croquetas de rustido exquisitas, unos buñuelos de bacalao con toques de romesco y salsa de ajos y soja y una ensalada con requesón y tomates de colgar con mojama y aceitito o una brandada de bacalao gratinada con tomate verde y olivada. Si el pica pica se acompaña de un cava brut nature de Maria Rigol, el maridaje es ideal para todo el ágape.Entre los platos más representativos de esta casa destacan las albóndigas de ternera y carrillera de rape, el meloso de ternera o la parpatana de atún rojo con jugo de fricandó y setas de temporada. La carta continúa con las brochetas como la de pollo de corral con gambas, que homenajea el clásico guiso de pollo con cigalas, o la de magret de pato que se complementa con pan brioche, haciéndolo más goloso. También hay opciones de pescado de lonja y carne premium a la brasa, así como suculentos guisos como los calamares rellenos de berenjena, setas y botifarra del perol o la merluza de palangre con garum casero y patatas panaderas Los macarrones Finorri son estandarte del restaurante y completan una carta pensada para disfrutar sin rigideces y dejarse llevar, como la ventresca con un poco de foie o una tortilla abierta de alcachofas y panceta reconstituyente . Y de postre, un helado de carquiñoles En la sala oficia Lluís Roig, un profesional enamorado del servicio que entiende el comedor como un espacio vivo, cercano y cuidado. El restaurante se completa con un conjunto de mesas acogedoras y un agradable privado. La carta de vinos es muy completa, con carácter y en constante movimiento , desarrollada junto al sumiller Rubén Pol (Partners in Wine), con un enfoque claro en bodegas pequeñas y familiares, muchas de ellas de proximidad, y proyectos de alto nivel que priorizan el origen, la identidad y el respeto por el territorio, siempre con una excelente relación calidad-precio. Pronto, el Condal finalizará la profunda remodelación que lo está transformando en un precioso hotel boutique de 4 estrellas, pero todo el mundo puede ya disfrutar de su restaurante, al que se accede por una puerta independiente, para ser tratado y sentirse como señores/as.
Santiago Roma hijo, segunda generación al mando del Hotel Condal junto a su hermana Carolina, hacía años que le venía diciendo al chef Josep Nicolau que contaba con él para cuando abriera su propio restaurante. Lo hablaron durante las sobremesas sin prisa que compartieron en … el restaurante donde el empresario iba a comer casi a diario. Compartían una forma de entender la cocina, la gestión de la sala y el placer del buen comer. Allí surgió la idea de crear una casa con alma, honesta, elegante, sin imposturas y ligada al territorio. Nicolau rememora ahora que, unos años después de aquellas conversaciones, Santiago Roma le llamó para decirle que «por fin» creaba Finorri en los bajos del Condal.
En plenas obras de reforma del icónico hotel construido en 1893 en la calle de la Boquería, 23, que fue hogar provisional de Salvador Dalí o Federico García Lorca y que fue adquirido por Santiago Roma padre de regreso a España de Argentina; sus hijos se pusieron mano a mano con Josep Nicolau en el diseño del restaurante. Comenzaron por una cocina abierta que es un espectáculo para los comensales, en especial los de la primera línea de su barra en perfecto ángulo recto. Una cocina que también es una plataforma de trabajo de precisión para los tres tenores que ofician los ágapes durante los siete días de la semana y que comandan una plantilla de 15 personas en dos turnos.
Los chefs Albert Soteras y Marc Vitega se unieron a la llamada de Nicolau, atraídos por la misma sensibilidad de cocinar productos del territorio, entender lo que es la tradición y reinterpretarla sin perder su esencia. La decoración del restaurante, que sirve cócteles durante todo el día y que pronto también harán lo propio con desayunos, es de estilo art decó nado recargado.
Cocina catalana con fundamentos
A diferencia de otras cocinas, la catalana dispone de fundamentos históricos. La nueva cocina catalana vive uno de los mejores momentos de su historia. Y Finorri es uno de sus exponentes. Más allá del relato compartido, público y privado, de orgullo interno y externo que ha unido a la cocina tradicional catalana, que algunos tachan de rústica, con la refinada e hipercreativa de vanguardia que revolucionó hace 30 años la gastronomía mundial y que situó Cataluña en el mapamundi culinario, en Finorri el comensal asiste a una ópera de buen servicio, con personal uniformado que trata con cercanía a la clientela. Mientras, en la cocina abierta tratan los productos que integran el paisaje catalán y que son de altísima calidad, gracias a las personas que durante los 365 días del año cuidan de ellos.
La nueva cocina catalana ha logrado en este restaurante ser integradora, porque es de amplio espectro, al realizarla cocineros de gran prestigio en un moderno restaurante con estilo que mantiene las tradiciones más exitosas, de forma que refleja la madurez de un modelo gastronómico que ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Convergen así, tanto en la carta como en las sugerencias diarias y en la atención, una propuesta en la que tradición y modernidad conviven en un equilibrio natural entre elegancia y disfrute, lo que consolida a Finorri como referente de la buena cocina catalana que refleja la madurez de un modelo gastronómico que ha sabido evolucionar sin perder su esencia. Y todo ello en el corazón del barrio Gótico barcelonés, a pocos metros del mercado de la Boquería, donde la mayoría de las propuestas, hasta ahora, son de fast food y muy orientadas al público turista.
Brasas, guisos y platos fuera de carta
Tanto la carta como las sugerencias se articula en el restaurante del Condal alrededor de brasas, guisos y platos fuera de carta, donde manda la temporada y el producto de pequeños proveedores. Hay entrantes para compartir y picar, como la ensaladilla, unas croquetas de rustido exquisitas, unos buñuelos de bacalao con toques de romesco y salsa de ajos y soja y una ensalada con requesón y tomates de colgar con mojama y aceitito o una brandada de bacalao gratinada con tomate verde y olivada. Si el pica pica se acompaña del un cava brut nature de Maria Rigol, el maridaje es ideal para todo el ágape.
Entre los platos más representativos de esta casa destacan las albóndigas de ternera y carrillera de rape, el meloso de ternera o la parpatana de atún rojo con jugo de fricandó y setas de temporada. La carta continúa con las brochetas como la de pollo de corral con gambas, que homenajea el clásico guiso de pollo con cigalas, o la de magret de pato que se complementa con pan brioche, haciéndolo más goloso. También hay opciones de pescado de lonja y carne premium a la brasa, así como suculentos guisos como los calamares rellenos de berenjena, setas y botifarra del perol o la merluza de palangre con garum casero y patatas panaderas Los macarrones Finorri son estandarte del restaurante y completan una carta pensada para disfrutar sin rigideces y dejarse llevar, como la ventresca con un poco de foie o una tortilla abierta de alcachofas y panceta reconstituyente. Y de postre, un helado de carquiñoles
En la sala oficia Lluís Roig, un profesional enamorado del servicio que entiende el comedor como un espacio vivo, cercano y cuidado. El restaurante se completa con un conjunto de mesas acogedoras y un agradable privado. La carta de vinos es muy completa, con carácter y en constante movimiento, desarrollada junto al sumiller Rubén Pol (Partners in Wine), con un enfoque claro en bodegas pequeñas y familiares, muchas de ellas de proximidad, y proyectos de alto nivel que priorizan el origen, la identidad y el respeto por el territorio, siempre con una excelente relación calidad-precio. Pronto, el Condal finalizará la profunda remodelación que lo está transformando en un precioso hotel boutique de 4 estrellas, pero todo el mundo puede ya disfrutar de su restaurante, al que se accede por una puerta independiente, para ser tratado y sentirse como señores/as.
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