La distancia educativa entre los alumnos españoles y los extranjeros se dispara en cuatro años

Los últimos datos educativos son positivos para España. Y dibujan el contorno de un país cada vez más homologable a su entorno europeo también desde el punto de vista formativo. Las buenas noticias esconden, sin embargo, elementos preocupantes. Uno de ellos es la creciente brecha entre los chavales de nacionalidad española y los extranjeros que residen en el país. El abandono educativo temprano, un indicador central de la salud de un sistema de enseñanza, que refleja el porcentaje de población de 18 a 24 años que tiene como mucho la enseñanza obligatoria, se redujo el año pasado a su mínimo histórico, un 12,8%. La desagregación del dato por nacionalidad, publicada el jueves por el Ministerio de Educación, muestra, sin embargo, que la mejora se debió a la bajada entre los jóvenes españoles (-0,6%). Entre los extranjeros, en cambio, aumentó 1,1 puntos. Y no se trata de un hecho puntual, sino de una tendencia sostenida, según el análisis realizado por Miguel Recio para la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras.

Seguir leyendo

 El abandono escolar prematuro de los jóvenes foráneos de 18 a 24 años es más del triple que el de los autóctonos, y la diferencia va en aumento  

Los últimos datos educativos son positivos para España. Y dibujan el contorno de un país cada vez más homologable a su entorno europeo también desde el punto de vista formativo. Las buenas noticias esconden, sin embargo, elementos preocupantes. Uno de ellos es la creciente brecha entre los chavales de nacionalidad española y los extranjeros que residen en el país. El abandono educativo temprano, un indicador central de la salud de un sistema de enseñanza, que refleja el porcentaje de población de 18 a 24 años que tiene como mucho la enseñanza obligatoria, se redujo el año pasado a su mínimo histórico, un 12,8%. La desagregación del dato por nacionalidad, publicada el jueves por el Ministerio de Educación, muestra, sin embargo, que la mejora se debió a la bajada entre los jóvenes españoles (-0,6%). Entre los extranjeros, en cambio, aumentó 1,1 puntos. Y no se trata de un hecho puntual, sino de una tendencia sostenida, según el análisis realizado por Miguel Recio para la Federación de Enseñanza de Comisiones Obreras.

Hace 10 años, el abandono educativo de los extranjeros era algo más del doble que el de los españoles (37,6% frente a 16,4%). El año pasado, en cambio, más que lo triplicaba (30,8% frente a 9,8%).

Abandono educativo temprano por nacionalidad (Columnas agrupadas)
Abandono educativo temprano por nacionalidad (Líneas)

El análisis de Recio permite comprobar la fuerte caída del abandono en 2021, en plena pandemia del coronavirus, cuando la imposibilidad de desempeñar buena parte de los trabajos poco cualificados, muchos de ellos vinculados a la hostelería y el turismo, empujaron a miles de jóvenes a volver a estudiar. Desde entonces, y en paralelo a la recuperación de la economía española, sin embargo, la tasa de abandono de los extranjeros ha crecido, mientras la de los españoles ha mantenido una línea descendiente.

En el abismo que se va abriendo entre españoles y extranjeros convergen varios factores. Uno es el formato del sistema educativo español, poco dado, como apunta Lucas Gortazar, director de Educación de EsadeEcPol, a atender de forma personalizada a los chavales con dificultades, en forma, por ejemplo, de clases de refuerzo gratuitas o aulas de acogida. Otro son las condiciones socioeconómicas y culturales de los hogares, que es lo que más influye en el éxito educativo: las familias extranjeras presentan niveles de pobreza más elevados, afrontan mayores barreras lingüísticas, y se desenvuelven peor en el circuito burocrático para obtener becas que les faciliten seguir estudiando en las etapas postobligatorias (Bachillerato y FP de grado medio), una orientación que, por falta de tradición y recursos específicos, la mayoría de los institutos no les presta, señala Recio.

E influyen también factores demográficos, apunta Miquel Àngel Alegre, director de proyectos de la Fundació Bofill. La población foránea en España ha crecido mucho en poco tiempo (a 1 de enero, más de 10 millones de habitantes habían nacido en el extranjero). Y una parte de los jóvenes de 18 a 24 años foráneos que tienen como mucho la ESO llegaron hace relativamente poco a España, y dejaron de estudiar prematuramente en su país de origen. El informe de CC OO, elaborado con datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), no permite, sin embargo, saber qué porcentaje representan.

Abandono educativo temprano por empleo (Columnas agrupadas)
Abandono educativo temprano por nivel de formación (Columnas agrupadas)

Sean cuales sean las causas, el informe de Recio considera un reto capital para España actuar para paliar ese déficit formativo de los chavales extranjeros. El experto ―que ha sido docente de secundaria, director y asesor en la secretaría de Estado de Educación― propone potenciar las aulas de acogida para los estudiantes que se incorporan al sistema con desconocimiento del idioma y aumentar las plazas públicas de FP para los que ya están fuera y han alcanzado recientemente la mayoría de edad.

“Una formación secundaria postobligatoria es necesaria tanto para insertarse laboralmente como para propiciar un desarrollo personal y social que capacite a las personas para comprender críticamente los complejos procesos sociales en los que están involucradas. Y por ello no alcanzar este nivel educativo supone una forma de exclusión”, afirma Teresa Esperabé, secretaria general de la Federación de Enseñanza de CC OO.

Sheila González, politóloga de la Universidad de Barcelona especializada en desigualdad social y educativa, plantea una prevención. Los datos estadísticos oficiales dividen a la población por nacionalidad. Pero buena parte de los chavales de origen migrante que cursaron en España la educación obligatoria ya tienen la nacionalidad española cuando llegan a la franja de edad de 18 a 24 años, que es la se analiza en la estadística de abandono. Así sucede, por ejemplo, con los chavales de origen latinoamericano, que pueden acceder a la nacionalidad española tras dos años de residencia legal en España (frente a los 10 años que rigen en general). Es decir, afirma González, que frente a la imagen de gran sima que transmiten los gráficos, “mucho alumnado de origen extranjero sí está saliendo adelante en nuestro sistema educativo, pero se les contabiliza como españoles”. Al mismo tiempo, es muy probable que que entre el 9,8% de los españoles que abandonan haya algunos de estos jóvenes nacionalizados, pero los datos disponibles tampoco permiten cuantificarlo.

En el abandono prematuro intervienen dos efectos que la literatura científica anglosajona resume con las instrucciones que lucen las puertas en los espacios públicos: pull (estirar) y push (empujar), explica Miquel Àngel Alegre, de la Fundació Bofill. El primero es la atracción que, cuando la economía va bien, el mercado de trabajo ejerce sobre los jóvenes, ofreciéndoles empleos aunque sea precarios. Esta fuerza fue históricamente muy poderosa en España, y explica que en 2008 el abandono escolar alcanzara el 32% en el país, un nivel impropio de un país desarrollado. La dolorosa lección de la Gran Recesión sobre los riesgos de no contar con estudios cuando las cosas van mal dadas cambió la tendencia para los chavales de nacionalidad española. “Pero parece claro que sigue funcionando para la población joven extranjera, que ante las dificultades de mantenerse escolarizado, y ante la posibilidad de encontrar trabajo, aunque sea en precario, en la economía sumergida o familiar, sigue en más medida con ese patrón”, dice Alegre.

Pocos recursos, estrategias erróneas

El efecto push lo produce directamente, en cambio, el propio sistema educativo, “que por falta de recursos o estrategias equivocadas expulsa a determinados sectores de población escolar y en particular, a la población de origen extranjero”, seña el sociólogo.

De un lado, el sistema no ha recibido el refuerzo suficiente ―en términos, por ejemplo, de aulas de acogida para chavales que llegan desconociendo el idioma o programas de refuerzo para compensar el salto desde sistemas educativos más vulnerables que el español― para el volumen de nuevo alumnado foráneo que ha incorporado en el último lustro, un 30% más, hasta sumar 1.125.860. Y, del otro, mantiene inercias caras, poco efectivas y con un sesgo injusto: “España es, por ejemplo, uno de los países europeos donde más se hace repetir al alumnado. Pero cuando se mira con detalle resulta, además, que a igualdad de competencias, demostradas en pruebas como el Informe PISA, al alumnado extranjero se le hace repetir a lo largo de su trayectoria educativa hasta tres veces más que al autóctono”, señala, Alegre. “Y sabemos que la repetición, en sí misma, es un predictor claro de la posibilidad de abandono escolar”.

 Sociedad en EL PAÍS

Noticias Relacionadas