David Petraeus, el general de la transición en Irak: “En Venezuela habrá innumerables minicrisis”

El general estadounidense David Petraeus (Cornwall-on-Hudson, Nueva York, 73 años) sabe lo que significa que Estados Unidos tutele un país. Fue el autor y comandante del surge, la estrategia que multiplicó la presencia militar de Estados Unidos en Irak en 2007 e hizo frente a los focos radicales que se extendían. Su éxito le valió el ascenso a jefe del Mando Central, a cargo de las fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo. En 2011, el demócrata Barack Obama lo nombró director de la CIA. En 2016, el republicano Donald Trump lo barajó como secretario de Estado en su primer mandato.

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 “Espero que las amenazas a Groenlandia solo sean una estrategia de negociación”, apunta a EL PAÍS el exdirector de la CIA  

El general estadounidense David Petraeus (Cornwall-on-Hudson, Nueva York, 73 años) sabe lo que significa que Estados Unidos tutele un país. Fue el autor y comandante del surge, la estrategia que multiplicó la presencia militar de Estados Unidos en Irak en 2007 e hizo frente a los focos radicales que se extendían. Su éxito le valió el ascenso a jefe del Mando Central, a cargo de las fuerzas estadounidenses en Oriente Próximo. En 2011, el demócrata Barack Obama lo nombró director de la CIA. En 2016, el republicano Donald Trump lo barajó como secretario de Estado en su primer mandato.

Trece meses después del regreso del líder republicano a la Casa Blanca, este experto en contrainsurgencia y doctor en Economía por Princeton repasa la geopolítica mundial en una entrevista con EL PAÍS en Washington. Sopesando cada una de sus palabras y midiendo cada frase, se congratula de la relativa entente entre Estados Unidos y China, que considera la relación fundamental en el futuro del mundo; cree que Ucrania “está en mejor posición frente a Rusia gracias a lo que la UE y las fuerzas de la OTAN y Estados Unidos han hecho este año”, y sugiere aumentar la presión contra Moscú mediante sanciones para forzar al Kremlin a negociar.

Petraeus evalúa que Irán se encuentra en una situación mucho más débil, con protestas masivas contra el régimen, golpeada en su economía y en su desarrollo nuclear, con unos grupos radicales aliados en Oriente Próximo muy disminuidos, y ya sin Siria como aliada. En América, el año se cierra con la operación militar estadounidense que capturó a Nicolás Maduro, cuya comparecencia ante la justicia considera una mejora en el Hemisferio Occidental.

Pregunta. Después de la operación en Venezuela y dejar allí al cargo a un gobierno tutelado por Estados Unidos, el de Delcy Rodríguez, ahora Trump amenaza también con golpear a Irán. ¿No es meterse en camisa de 11 varas?

Respuesta. Estados Unidos tiene capacidad para mantener varias bolas en el aire. Y tenemos aliados y socios que —si los tratamos bien— nos ayudarán a mantener todas esas bolas en el aire. Y esas bolas representan amenazas y problemas que tenemos que resolver. Creo que ahora tenemos más bolas en el aire que desde hace mucho tiempo. Ciertamente, desde el final de la Guerra Fría, quizá desde el final de la II Guerra Mundial. Son también bolas más complejas.

P. De cara al futuro, ¿a cuál de estas bolas, de todas las que están en el aire, debe prestar más atención Trump?

R. Hay una bola enorme: la relación con China. Es más grande que todas las demás juntas, porque es la relación con más ramificaciones del mundo, y la que representa un mayor desafío. Si a algo hay que prestar atención es a encauzarla y evitar que descarrile.

P. Muchos pensaban que las amenazas a Maduro eran una estrategia de negociación…

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R. A Maduro también se le ofreció negociar. Se le ofreció el exilio en Turquía, en el Mediterráneo. No lo quiso y ahora va a pasar en una penitenciaría posiblemente el resto de su vida. Pero recordemos, no es la primera vez que Estados Unidos actúa así en América Latina. Ya se hizo en Haití, donde el expresidente Jimmy Carter y el general (Hugh Shelton) persuadieron en el último momento al general Raoul Cédras de que entregara el poder, cuando la primera brigada de la 82 división aérea ya se preparaba a lanzarse en paracaídas sobre Puerto Príncipe en 1994. O la operación para capturar a Manuel Noriega en Panamá en 1989.

P. Como director de la CIA o mando militar, ¿usted habría recomendado esta intervención en Venezuela?

R. No lo sé, porque no sé qué otras opciones se barajaban. Y, sobre todo, porque no sé qué es lo que se quiere conseguir. Hemos oído al secretario de Estado, Marco Rubio, y al presidente hablar sobre una transición. ¿Se refieren a una transición al gobierno electo del movimiento de María Corina Machado, que ganó por mayoría de dos a uno en 2024? ¿O piensan en unas elecciones nuevas e instalar en el poder a ese ganador? Me gustaría cualquiera de las dos opciones, pero eso va a conllevar una negociación enorme con el régimen, que esencialmente sigue siendo el mismo, pero con la exvicepresidenta Delcy Rodríguez como líder en lugar de Maduro. Eso sí, está demostrando un pragmatismo considerable, dando pasos para que las empresas petroleras estadounidenses puedan volver a invertir. Lo interesante es que la población parece estar de acuerdo con la situación actual. La gente parece encantada de ver que Maduro se ha ido y que Estados Unidos asume un papel mucho más activo en cómo se gobierna Venezuela. Pero también hay mucha incertidumbre sobre cuál será el resultado definitivo.

P. Trump ha explicado su apoyo a Delcy Rodríguez en Venezuela recordando lo que pasó en Irak. Dice que entonces los despidos en la administración provocaron la radicalización de todos ellos y el nacimiento del Estado Islámico. Y no quiere repetir algo parecido.

R. Habiendo formado parte de la invasión de Irak y habiendo visto el caos que generó, creo que no va descaminado. Pero me gustaría puntualizar que entonces se asumió y se nos transmitió que la mayoría del gobierno seguiría en sus puestos y tendríamos una transición ordenada. Como sabemos, no fue así. Y echemos un vistazo a los cambios de régimen que hemos intentado, o los que se produjeron durante la Primavera Árabe. Libia sigue básicamente en una guerra civil. Túnez, que parecía un ejemplo brillante de transición a un gobierno democrático, parece ahora bajo las garras de un gobierno cada vez más autoritario. Yemen vive básicamente una guerra civil, incluso con guerras internas dentro de sus facciones. En Siria, la caída del régimen de Bachar el Asad fue muy positiva, pero todavía queda mucho para llegar a un gobierno que represente a todos y respete a las minorías. El resultado en Afganistán es obviamente muy lamentable. Pero también hay casos de éxito: Granada en 1983, Panamá, la República Dominicana en 1965. Y diría que Irak, pese a todo. Acabo de estar allí y me impresionó ver que Bagdad ha cambiado por completo. Todos los ex primeros ministros siguen vivos, y acaban de celebrarse elecciones libres.

P. ¿Cree que Estados Unidos podrá evitar desplegar tropas para tutelar Venezuela? ¿Es posible tutelar desde la distancia?

R. No será necesaria una presencia militar si continúa esa actitud pragmática del régimen y sus personalidades, algunas de las cuales van a tener que marcharse en algún momento. El ministro del Interior, Diosdado Cabello, tiene mucha sangre en las manos y se ofrece una recompensa de 10 millones de dólares por su cabeza. El ministro de Defensa también tiene puesto un precio a su captura. Pero se puede hacer de manera negociada. Pueden echar un vistazo a lo que le ha pasado a Maduro y decidir que aceptan lo que se les ofrezca, en lugar de tratar de conservar el cargo. Pero va a ser un gran desafío, y hasta llegar al resultado final —que espero que sea uno que emerja de unas elecciones justas y libres—, habrá innumerables minicrisis.

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P. En la campaña de presión al chavismo, uno de los aspectos más polémicos ha sido la Operación Lanza del Sur, los bombardeos contra narcolanchas en aguas internacionales, que han matado a más de un centenar de personas. Como antiguo jefe militar, ¿usted considera esa operación legal?

R. Como antiguo jefe militar, estoy muy al tanto de que hay un debate importante sobre esto. Creo que está todo muy al filo, pero no es algo sobre lo que me vaya a pronunciar sin ver los vídeos (de los bombardeos). Sería muy presuntuoso por mi parte arremeter contra aquellos que han obedecido mis órdenes vestidos de uniforme sin sentarme y entender cuál es la base legal; cuáles fueron las valoraciones de los expertos legales; por qué en este caso recurrimos a la opción militar y a la determinación de que los ocupantes de las lanchas eran combatientes enemigos, que es un término pensado para, digamos, Al Qaeda.

P. Al hablar de los riesgos geopolíticos, usted aludió a la importancia de contar con los aliados y tratarlos bien. Pero Trump ha amenazado con anexionarse Groenlandia.

R. Groenlandia es una localización de enorme importancia geoestratégica. Nos puede hacer falta reabrir alguna de las muchas bases que tuvimos en la Guerra Fría, cuando el triángulo Groenlandia-Islandia-Reino Unido era un área clave de la estrategia de defensa de la OTAN. La cuestión es: ¿necesitas anexionarte Groenlandia o puedes proteger tus intereses sin llegar a tanto? Dada la importancia de la OTAN, pienso que esto último. Espero que realmente se trate solo de una estrategia de negociación.

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