Desde principios de año, la Fiscalía de Barcelona cuenta con una nueva sección, pionera en España : la de delitos violentos contra la infancia y la adolescencia. El objetivo de la misma es «situar a la víctima en el centro del procedimiento» y mejorar su protección, para hacer la Justicia «más eficaz y humana». Así lo ha detallado este viernes Félix Martín, que estará al frente de esta unidad, que integrarán cuatros fiscales más, y que también velará por los más vulnerables, ya sea por motivo de edad, discapacidad o enfermedad, o delitos sexuales grupales o seriales. También ante aquellas situaciones en que exista desigualdad de poder en el ámbito laboral entre víctima y agresor, y que pueda producir aislamiento o miedo. «El sistema tiene que dar el paso para ir por delante. Ese es el compromiso que asumimos con este servicio», ha apuntado Martín que, para liderar esta unidad, abandona el servicio del jurado. La intención es clara: evitar que el proceso penal se convierta en una «segunda fuente de daño» para quienes sufren un delito violento. Pretenden así mejorar la preparación de la prueba; la coordinación de los equipos técnicos, solicitar las medidas cautelares más adecuadas para cada caso y, sobre todo, prevenir ese daño adicional. No sólo asumirán delitos violentos contra menores, sino también agresiones sexuales grupales o seriales. «Para el éxito del procedimiento es fundamental dimensionar el colectivo de víctimas de un agresor sexual serial», ha precisado el fiscal. Algo que permitirá tanto minimizar la propia victimización, como mayor eficacia en la investigación del delito y el castigo a su responsable.Junto a Martín, la fiscal Elisabeth Jiménez también formará parte de este servicio pionero. En el ámbito de la infancia, ha indicado que uno de los retos será tratar de mejorar la investigación y conseguir corroboraciones que apuntalen la prueba que, en dichos casos, suele ser únicamente el relato de los propios niños. «El proceso tiende a ser revictimizador, y pretendemos evitarlo, sin que tengan que declarar varias veces, o velando por que lo hagan en espacios lo más adaptados posibles, como Barnahus», que es el modelo de atención integral, donde todos los que intervienen en un caso de abuso sexual infantil se coordinan para atender a la víctima bajo el mismo techo, en un lugar seguro. Desde esta nueva sección también quieren poner el foco en el contexto de los delitos sexuales, y cuál es la relación entre los menores y su agresor. «No es lo mismo si son sus progenitores que un desconocido», ha puntualizado Jiménez. No sólo por las medidas de protección a adoptar, sino porque, advierte: «A veces las víctimas se retractan porque se sienten culpables y tratan de proteger al núcleo familiar». Por el momento, este servicio, que funciona sólo en la ciudad de Barcelona -aunque la intención es extenderlo al ámbito provincial-, ha recibido ya 200 casos desde su entrada en funcionamiento, a principios de año. De ellos, la gran mayoría son por violencia sexual o intrafamiliar a menores. Además, también han asumido el caso de Ramon Flecha , el catedrático de la UB al que 16 mujeres denunciaron por abusos. «La Justicia no puede ser igual para todos si no se tiene en cuenta que algunas personas parten de una profunda desigualdad» Félix Martín FiscalEn cuanto a discapacidad o enfermedades mentales, no sólo velarán por las víctimas, sino también por los investigados. De hecho, ha detallado Martín, en muchas ocasiones las alteraciones no se detectan hasta que alguno de ellos ya ha ingresado en prisión. Por tanto, sin aplicar un posible eximente o atenuante. «No estamos satisfechos en cómo se hacen las cosas. Si existe una enfermedad mental, debe tenerse en cuenta, y garantizar el derecho a la reinserción», ha subrayado. «La Justicia no puede ser igual para todos si no se tiene en cuenta que algunas personas parten de una profunda desigualdad. Eso exige que el sistema se adapte a ellos y no ellos al sistema». Esa es la finalidad de esta nueva sección: poner en el centro a las personas vulnerables. «No es sólo una cuestión jurídica, sino una cuestión de calidad democrática», ha enfatizado. Desde principios de año, la Fiscalía de Barcelona cuenta con una nueva sección, pionera en España : la de delitos violentos contra la infancia y la adolescencia. El objetivo de la misma es «situar a la víctima en el centro del procedimiento» y mejorar su protección, para hacer la Justicia «más eficaz y humana». Así lo ha detallado este viernes Félix Martín, que estará al frente de esta unidad, que integrarán cuatros fiscales más, y que también velará por los más vulnerables, ya sea por motivo de edad, discapacidad o enfermedad, o delitos sexuales grupales o seriales. También ante aquellas situaciones en que exista desigualdad de poder en el ámbito laboral entre víctima y agresor, y que pueda producir aislamiento o miedo. «El sistema tiene que dar el paso para ir por delante. Ese es el compromiso que asumimos con este servicio», ha apuntado Martín que, para liderar esta unidad, abandona el servicio del jurado. La intención es clara: evitar que el proceso penal se convierta en una «segunda fuente de daño» para quienes sufren un delito violento. Pretenden así mejorar la preparación de la prueba; la coordinación de los equipos técnicos, solicitar las medidas cautelares más adecuadas para cada caso y, sobre todo, prevenir ese daño adicional. No sólo asumirán delitos violentos contra menores, sino también agresiones sexuales grupales o seriales. «Para el éxito del procedimiento es fundamental dimensionar el colectivo de víctimas de un agresor sexual serial», ha precisado el fiscal. Algo que permitirá tanto minimizar la propia victimización, como mayor eficacia en la investigación del delito y el castigo a su responsable.Junto a Martín, la fiscal Elisabeth Jiménez también formará parte de este servicio pionero. En el ámbito de la infancia, ha indicado que uno de los retos será tratar de mejorar la investigación y conseguir corroboraciones que apuntalen la prueba que, en dichos casos, suele ser únicamente el relato de los propios niños. «El proceso tiende a ser revictimizador, y pretendemos evitarlo, sin que tengan que declarar varias veces, o velando por que lo hagan en espacios lo más adaptados posibles, como Barnahus», que es el modelo de atención integral, donde todos los que intervienen en un caso de abuso sexual infantil se coordinan para atender a la víctima bajo el mismo techo, en un lugar seguro. Desde esta nueva sección también quieren poner el foco en el contexto de los delitos sexuales, y cuál es la relación entre los menores y su agresor. «No es lo mismo si son sus progenitores que un desconocido», ha puntualizado Jiménez. No sólo por las medidas de protección a adoptar, sino porque, advierte: «A veces las víctimas se retractan porque se sienten culpables y tratan de proteger al núcleo familiar». Por el momento, este servicio, que funciona sólo en la ciudad de Barcelona -aunque la intención es extenderlo al ámbito provincial-, ha recibido ya 200 casos desde su entrada en funcionamiento, a principios de año. De ellos, la gran mayoría son por violencia sexual o intrafamiliar a menores. Además, también han asumido el caso de Ramon Flecha , el catedrático de la UB al que 16 mujeres denunciaron por abusos. «La Justicia no puede ser igual para todos si no se tiene en cuenta que algunas personas parten de una profunda desigualdad» Félix Martín FiscalEn cuanto a discapacidad o enfermedades mentales, no sólo velarán por las víctimas, sino también por los investigados. De hecho, ha detallado Martín, en muchas ocasiones las alteraciones no se detectan hasta que alguno de ellos ya ha ingresado en prisión. Por tanto, sin aplicar un posible eximente o atenuante. «No estamos satisfechos en cómo se hacen las cosas. Si existe una enfermedad mental, debe tenerse en cuenta, y garantizar el derecho a la reinserción», ha subrayado. «La Justicia no puede ser igual para todos si no se tiene en cuenta que algunas personas parten de una profunda desigualdad. Eso exige que el sistema se adapte a ellos y no ellos al sistema». Esa es la finalidad de esta nueva sección: poner en el centro a las personas vulnerables. «No es sólo una cuestión jurídica, sino una cuestión de calidad democrática», ha enfatizado.
Desde principios de año, la Fiscalía de Barcelona cuenta con una nueva sección, pionera en España: la de delitos violentos contra la infancia y la adolescencia. El objetivo de la misma es «situar a la víctima en el centro del procedimiento» y mejorar … su protección, para hacer la Justicia «más eficaz y humana». Así lo ha detallado este viernes Félix Martín, que estará al frente de esta unidad, que integrarán cuatros fiscales más, y que también velará por los más vulnerables, ya sea por motivo de edad, discapacidad o enfermedad, o delitos sexuales grupales o seriales.
También ante aquellas situaciones en que exista desigualdad de poder en el ámbito laboral entre víctima y agresor, y que pueda producir aislamiento o miedo. «El sistema tiene que dar el paso para ir por delante. Ese es el compromiso que asumimos con este servicio», ha apuntado Martín que, para liderar esta unidad, abandona el servicio del jurado. La intención es clara: evitar que el proceso penal se convierta en una «segunda fuente de daño» para quienes sufren un delito violento.
Pretenden así mejorar la preparación de la prueba; la coordinación de los equipos técnicos, solicitar las medidas cautelares más adecuadas para cada caso y, sobre todo, prevenir ese daño adicional. No sólo asumirán delitos violentos contra menores, sino también agresiones sexuales grupales o seriales. «Para el éxito del procedimiento es fundamental dimensionar el colectivo de víctimas de un agresor sexual serial», ha precisado el fiscal. Algo que permitirá tanto minimizar la propia victimización, como mayor eficacia en la investigación del delito y el castigo a su responsable.
Junto a Martín, la fiscal Elisabeth Jiménez también formará parte de este servicio pionero. En el ámbito de la infancia, ha indicado que uno de los retos será tratar de mejorar la investigación y conseguir corroboraciones que apuntalen la prueba que, en dichos casos, suele ser únicamente el relato de los propios niños. «El proceso tiende a ser revictimizador, y pretendemos evitarlo, sin que tengan que declarar varias veces, o velando por que lo hagan en espacios lo más adaptados posibles, como Barnahus», que es el modelo de atención integral, donde todos los que intervienen en un caso de abuso sexual infantil se coordinan para atender a la víctima bajo el mismo techo, en un lugar seguro.
Desde esta nueva sección también quieren poner el foco en el contexto de los delitos sexuales, y cuál es la relación entre los menores y su agresor. «No es lo mismo si son sus progenitores que un desconocido», ha puntualizado Jiménez. No sólo por las medidas de protección a adoptar, sino porque, advierte: «A veces las víctimas se retractan porque se sienten culpables y tratan de proteger al núcleo familiar».
Por el momento, este servicio, que funciona sólo en la ciudad de Barcelona -aunque la intención es extenderlo al ámbito provincial-, ha recibido ya 200 casos desde su entrada en funcionamiento, a principios de año. De ellos, la gran mayoría son por violencia sexual o intrafamiliar a menores. Además, también han asumido el caso de Ramon Flecha, el catedrático de la UB al que 16 mujeres denunciaron por abusos.
«La Justicia no puede ser igual para todos si no se tiene en cuenta que algunas personas parten de una profunda desigualdad»
Félix Martín
Fiscal
En cuanto a discapacidad o enfermedades mentales, no sólo velarán por las víctimas, sino también por los investigados. De hecho, ha detallado Martín, en muchas ocasiones las alteraciones no se detectan hasta que alguno de ellos ya ha ingresado en prisión. Por tanto, sin aplicar un posible eximente o atenuante. «No estamos satisfechos en cómo se hacen las cosas. Si existe una enfermedad mental, debe tenerse en cuenta, y garantizar el derecho a la reinserción», ha subrayado.
«La Justicia no puede ser igual para todos si no se tiene en cuenta que algunas personas parten de una profunda desigualdad. Eso exige que el sistema se adapte a ellos y no ellos al sistema». Esa es la finalidad de esta nueva sección: poner en el centro a las personas vulnerables. «No es sólo una cuestión jurídica, sino una cuestión de calidad democrática», ha enfatizado.
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