La vuelta de las republicanas que abrieron brecha en el Congreso

Maestras, abogadas y escritoras, procedentes de una clase ilustrada en la mayor parte de los casos, pero no en todos, defensoras en carne propia del papel que las mujeres estaban llamadas a jugar en una España que trataba de tomar el paso al siglo XX y modernizarse. Algunos de los nombres de esas nueve pioneras, que fueron representantes políticas en los años treinta en las Cortes han pasado a la historia, pero los de otras han quedado relegados; su historia, en cualquier caso, no ha perdido vigencia.

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 Dos novedades editoriales destacan el legado de las nueve mujeres que ocuparon un escaño en los años treinta  

Maestras, abogadas y escritoras, procedentes de una clase ilustrada en la mayor parte de los casos, pero no en todos, defensoras en carne propia del papel que las mujeres estaban llamadas a jugar en una España que trataba de tomar el paso al siglo XX y modernizarse. Algunos de los nombres de esas nueve pioneras, que fueron representantes políticas en los años treinta en las Cortes han pasado a la historia, pero los de otras han quedado relegados; su historia, en cualquier caso, no ha perdido vigencia.

Los artículos y perfiles escritos por Margarita Nelken y reunidos en La vida y las mujeres. Artículos 1916-1931 (Cuadernos de obra fundamental, Fundación Banco Santander) y el libro Republicanas. Revolución, guerra y exilio de nueve diputadas (Tusquets), de Miguel Ángel Villena, reconstruyen la historia de la causa de las mujeres en España en el siglo XX y su dimensión pública. Villena ofrece un retrato coral de las nueve españolas que ocuparon un escaño entre 1931 y 1939: Julia Álvarez Resano (1903-1948), Francisca Bohigas (1893-1973), Clara Campoamor (1888-1972), Veneranda García Manzano (1893-1992), Dolores Ibárruri (1895-1989), Victoria Kent (1898-1987), María Lejárraga (1874-1974), Margarita Nelken (1885-1968) y Matilde de la Torre (1884-1946). Precisamente los restos de esta última llegarán, como fue su deseo, este sábado 21 de marzo a su pueblo natal, Cabezón de la Sal (Cantabria), procedentes de México, donde falleció en 1946.

“Estas mujeres estuvieron en la vanguardia, pero Republicanas trata de toda una generación”, explica en conversación telefónica el autor, quien prosigue con este libro su indagación sobre grandes figuras de la historia reciente española tras Victoria Kent, una pasión republicana (Debate, 2007) y Ciudadano Azaña (Península, 2010). Así, en esta obra —que reúne las biografías de las nueve parlamentarias republicanas, todas del arco político de la izquierda salvo una, Francisca Bohigas, la única que no marchó al exilio— se entrecruzan las de otras mujeres como Constancia de la Mora, María de Maeztu, Zenobia Camprubí, Federica Montseny, María Cambrils, Isabel Oyarzábal o María Teresa León, entre otras. “Tejieron amistades, complicidades o rivalidades en un periodo en el que revolucionaron no solo la situación de la mujer, sino la del país entero”, escribe Villena. La celebración, promovida por el Ministerio de Cultura, a lo largo de 2026 y principios de 2027 del centenario de la creación del Lyceum Club Femenino de Madrid abundará en la historia de ese centro y las relaciones que allí surgieron, estrechamente ligadas a la entrada de las mujeres en política.

Republicanas trata desde los trabajos teóricos sobre feminismo que en sus escritos acometieron María Lejárraga y Margarita Nelken, años antes del advenimiento del nuevo régimen de 1931, hasta los problemas que estas mujeres enfrentaron en unos espacio político abrumadoramente masculino, sin olvidar las divisiones que entre ellas hubo por su posicionamiento ante la aprobación del voto femenino. En los textos de Nelken, ahora editados y prologados por Alejandra Rodríguez Parragués, se incluyen entrevistas y perfiles de mujeres Carmen Baroja o Margarita Xirgu, así como sus reflexiones sobre el feminismo o las mujeres y la guerra. “El mayor peligro del feminismo es el que pueda ser confundido su triunfo con la única obtención de derechos políticos”, escribe.

“Tuvieron que soportar un machismo estructural, insultos y vejaciones, incluso de varones progresistas como Azaña, que era un notable misógino”, subraya sobre las diputadas Villena. “Entre ellas hubo enfrentamientos, pero se han exagerado mucho las rivalidades políticas e ideológicas. No todas fueron amigas pero se respetaron. Hubo lo que hoy llamaríamos sororidad”.

La afiliación a partidos políticos poco antes de la proclamación de la República o inmediatamente después acercó a las Cortes a Campoamor, Kent, Lejárraga y Nelken, pertenecientes a una élite cultural. En otras regiones como Cantabria en el caso de Matilde de la Torre, Navarra en el de Julia Álvarez Resano o Asturias en el de Veneranda García Manzano, su ascenso llegó a través de las organizaciones territoriales del PSOE. El Partido Socialista Radical incluyó en sus primeras listas a Victoria Kent, el PSOE a Margarita Nelken y el Partido Radical a Clara Campoamor. Todas ellas fueron elegidas, en unas Cortes que contaron con 470 diputados, y Campoamor pasaría a formar parte de la comisión constitucional, la única mujer hasta hoy que ha participado así en la redacción de una Carta Magna.

En los comicios de 1933, en los que las mujeres tenían derecho al voto, quedaron fuera del hemiciclo la defensora del sufragio femenino Clara Campoamor y su opositora, Victoria Kent, pero sí siguió Nelken y a ella se sumaron Lejárraga, De la Torre, García Manzano y Francisca Bohigas, esta última en las listas de la CEDA. Ni esta última, ni Lejárraga, ni García Manzano lograron renovar sus escaños en febrero 1936. Sí lograron un escaño Kent, Ibárruri, De la Torre y Álvarez Resano.

El golpe del 18 de julio y la contienda civil las llevó a distintos lugares, desde el frente al exilio. “Durante la República y la guerra todas tuvieron gran exposición pública, pero qué pasó con ellas después es algo poco conocido. Tuvieron trayectorias distintas, algunas exilios muy duros, y solo tres sobrevivieron a Franco”, recuerda Villena, quien además de consultar la bibliografía sobre este tema —entre la que él destaca un trabajo de María Dolores Pelayo de 2006— se ha entrevistado con descendientes de Ibárruri, Kent y Lejárraga. El relato que ha compuesto Villena abre el foco e incluye la historia personal de estas mujeres: desde el matrimonio de Julia Álvarez Resano con el también diputado Amancio Muñoz Zafra, la decisión de Margarita Nelken de ser madre soltera desafiando las convenciones o la homosexualidad de Clara Campoamor y de Victoria Kent. “Su paso por la política les pasó factura a todas ellas. En los ocho años de la República realmente dieron un vuelco a un país pobre y con alto índice de analfabetismo. El cambio llegó a muchas capas de la sociedad y se cortó con la guerra”, concluye Villena.

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