La Esteban en ‘La revuelta’: ay, Belén

Anunció David Broncano que iba a aparecer en su programa una “persona increíble”, cuya profesión es “ser ella misma” y la sensación tras la entrevista es que esa definición estaba destinada para Eva Argiñano y no para Belén Esteban.

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 La de San Blas es un animal televisivo en horas bajas, es de ese tipo de familiares que te han dado los mejores años y las frases de tu vida, pero que con los años resultan algo cansinos y repetitivos  

Anunció David Broncano que iba a aparecer en su programa una “persona increíble”, cuya profesión es “ser ella misma” y la sensación tras la entrevista es que esa definición estaba destinada para Eva Argiñano y no para Belén Esteban.

La de San Blas es un animal televisivo en horas bajas, es de ese tipo de familiares que te han dado los mejores años y las frases de tu vida, pero que con los años resultan algo cansinos y repetitivos. Nos contó unas diez veces que se ha cogido un año sabático, unas trescientas veces que es diabética (como si no lo supiéramos, si encima esta vez mostró hasta la bomba de insulina) y en un millón de ocasiones que se fue de Ten hace unos meses y que, si viene un contratito o una oportunidad laboral, ni tan mal. Citó a su madre Carmen, que vive en Benidorm; a su niña que vive “muy lejos, en Estados Unidos” y nos recordó lo feliz que es con su marido, Miguel, un madridista al que no le hacen gracia alguna los chistecitos con su profesión: conductor de ambulancias.

Broncano le tiene tomada la medida a Belén, y la vaciló desde la segunda o tercera vez que la vecina más ilustre de Paracuellos del Jarama interrumpió el programa. Ella le reprochó que no hubiera sustituido una foto con su cara que tenía encima de la mesa y él, a por uvas. “Ayer llegué de Salamanca y he estado cocinando galletas cookies toda la noche”, le comentó Belén mientras abría una caja enorme con el logo de Top Chef. “No sé hacer otra cosa que postres a mi marido”, añadió.

“Yo nunca te pido nada”, dijo ella. “Joe qué no, cada vez que vienes pides siete cosas”, respondió él. Y dale con el año sabático y que a ver si le hace un contrato La revuelta. Sin solución de continuidad ordenó que la cámara enfocara a la grada y ahí estaban Paloma, Tina y Mariví, amigas de toda la vida y a las que conozco como si fueran mías. También estaba “La Debi”, a la que no tengo el gusto.

Belén llegó repetitiva, también besucona. Mandó besos a María Patiño, a El chule, que es un colega de trabajo de su marido al que considera de la familia. También mandó besos a Getaria, todo el País Vasco en su conjunto y a “La Luisi”, esposa de Karlos Argiñano.

En todo este rato, Eva Argiñano no paró de sonreír y de alucinar con lo que estaba pasando. “Belén, hablas mucho”, comentó. “Aquí siempre”, respondió ella. “Yo creo que Belén es bipolar, pasa del amor al odio”, dijo Arguiñano. Que vale para resumir el paso por el concurso de la madre de Andrea Janeiro, pero también su vida en general.

Belén aclaró de La fábrica de la tele que es “una cosa que fue” y de la que guarda un buen recuerdo. Cuando le tocó mencionar Top Chef, recordó que se emite los miércoles a las once y cuarto de la noche, un poco tarde porque Broncano es “un coñazo” y acaba a horas que no son normales.

Segundos después, así como el que no quiere la cosa, aseguró que tras algún que otro disgusto, ahora no le debe nada Hacienda, que está muy contenta y que tiene una gestora que se llama Begoña. A Begoña no le mandó un beso, pero quiero aprovechar y mandárselo yo porque gracias a ella arregló el agujero negro que le dejó en las cuentas su exrepresentante, Toño Sanchís. Son muchos Belenazos en mi memoria como para no acordarme de estos detalles.

Hablaron poco de dinero y solo un poco más de sexo. Eva se fue como vino, sonriente y deseandito dormir, intuyo, en su cama de Zarautz. La Esteban aseguró que tiene una vida sexual muy completa y satisfecha ahora que está de año sabático. Ay, Belén.

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