El asesinato de la política conservadora Ann Widdecombe, que mantiene en vilo a ciudadanos, políticos y policías del Reino Unido desde la pasada semana, ha dado un giro en la investigación que acrecienta el misterio que rodea al caso. El departamento antiterrorista de las fuerzas de seguridad británicas ha decidido tomar las riendas de la investigación, después de que durante todo el fin de semana hubieran asegurado que, con las informaciones de que disponían, no había razón para pensar que el crimen tuviera una motivación política o pudiera ser calificado de acto terrorista.
El principal sospechoso viajó desde su vivienda, a más de 400 kilómetros del lugar del crimen
El asesinato de la política conservadora Ann Widdecombe, que mantiene en vilo a ciudadanos, políticos y policías del Reino Unido desde la pasada semana, ha dado un giro en la investigación que acrecienta el misterio que rodea al caso. El departamento antiterrorista de las fuerzas de seguridad británicas ha decidido tomar las riendas de la investigación, después de que durante todo el fin de semana hubieran asegurado que, con las informaciones de que disponían, no había razón para pensar que el crimen tuviera una motivación política o pudiera ser calificado de acto terrorista.
“Nuevas informaciones y pruebas han salido a la luz durante una investigación que ha resultado compleja y dinámica. Como resultado, la Policía Antiterrorista del Sureste [que cubre esa zona de Inglaterra] ha asumido ahora la dirección de la investigación”, argumentan las autoridades.
La policía tiene retenido, como principal sospechoso, a un hombre blanco de 28 años de nacionalidad británica. El arresto se produjo el sábado a las nueve de la noche (diez, en horario peninsular español) en el condado de South Yorkshire, a más de 430 kilómetros del domicilio de Widdecombe.
El hombre, según información adelantada por el diario The Times, que vivía en la única compañía de su perro en la localidad de Rotherham, salió a primera hora de la mañana del día del crimen, presumiblemente el miércoles, y llevaba con él, según las cámaras de seguridad de la zona, algo parecido a una porra o una barra metálica de unos 30 centímetros que dejó en el asiento del copiloto durante el viaje.
“A partir del progreso en las investigaciones llevado a cabo por nuestros colegas de la Policía de Devon y Cornualles [que se hizo cargo del caso desde el principio], disponemos ahora de nueva información”, ha explicado Laurence Taylor, el jefe de toda la red antiterrorista del Reino Unido. “Hemos abierto líneas múltiples de pesquisas para determinar la motivación del crimen”.

Widdecombe, diputada del Partido Conservador británico entre 1987 y 2010 y ahora militante en el partido ultra Reform UK, de Nigel Farage, apareció en su domicilio en la mañana del jueves con varias heridas graves, según ha explicado la policía, aunque sus representantes legales no hicieron mención a esas circunstancias cuando anunciaron su fallecimiento.
La política vivía sola y su cadáver fue descubierto por el trabajador de asuntos sociales que la atendía a diario.
Widdecombe fue atacada por su agresor unas 24 horas antes de que fuera encontrada muerta, según precisó la policía el sábado. Ocurrió, por tanto, en torno a las 12.30 (13.30, en horario peninsular español) del miércoles.
Las primeras señales de alerta surgieron de hecho el miércoles, aunque se supo posteriormente. La política se había comprometido a participar en una tertulia política en el canal televisivo Channel 5 ese día por la tarde, pero “dejó de contestar a los mensajes y no se presentó en los estudios”, ha contado en la red social X el presentador del programa, Dan Walker. “Nuestro equipo contactó con su agente para pedirle que comprobara si pasaba algo. Hemos comunicado a la policía toda esta información”.
Ese mismo día, Widdecombe había participado en el programa TalkTV para defender a Farage, acosado por sus escándalos de corrupción, que dimitió el martes pasado como diputado para forzar su reelección en unos nuevos comicios parciales en Clacton-on-Sea, la circunscripción en la que obtuvo su escaño hace dos años. La participación prevista de la política en Channel 5giraba en torno al mismo asunto.
Toda la clase política británica ha mostrado su conmoción ante una muerte que ha impactado a la opinión pública. “Fue una política distinguida, con muchos logros a sus espaldas”, ha dicho el primer ministro, Keir Starmer, que ha pedido a los británicos que eviten cualquier división sobre el asunto y refuercen su unidad.
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