Anda la actualidad tan cargadita que, más que serpientes de verano, hay escuálidas culebrillas que sobreviven gracias a la simbiosis entre redes y tertulias. Esta semana les tocó a los hoteles adults only. Como viajo poco, al principio supuse que era algo sexual. ¿Un hotel para orgías? ¿Se siguen haciendo orgías? Suena muy demodé, casi tanto como la palabra demodé. No era tan emocionante, simplemente no admiten niños. Hay pocos y son más caros, pero en Y ahora, Sonsoles dio para rellenar escaleta. Imagino que, de ser más fácil cribar, preferirían ser only educados, porque los adultos no son más que niños pasados de fecha y el civismo no entiende de edades. Me faltó la opinión de los excluidos. Un niños only habría sido mi fantasía infantil; en esa época los adultos eran los obstáculos de la diversión. El señor de las moscas me parecía mucho más aspiracional que Verano azul, donde los padres no paraban de incordiar. Tus compañeros te podían matar a mordiscos, pero en la isla de William Golding no había mayores aguafiestas; compro.
Anda la actualidad tan cargada que más que serpientes de verano hay escuálidas culebrillas que sobreviven gracias a la simbiosis entre redes sociales y tertulias televisivas. Esta semana les tocó a los hoteles sin niños y antes a los vagones con perros
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Anda la actualidad tan cargada que más que serpientes de verano hay escuálidas culebrillas que sobreviven gracias a la simbiosis entre redes sociales y tertulias televisivas. Esta semana les tocó a los hoteles sin niños y antes a los vagones con perros


Anda la actualidad tan cargadita que, más que serpientes de verano, hay escuálidas culebrillas que sobreviven gracias a la simbiosis entre redes y tertulias. Esta semana les tocó a los hoteles adults only. Como viajo poco, al principio supuse que era algo sexual. ¿Un hotel para orgías? ¿Se siguen haciendo orgías? Suena muy demodé, casi tanto como la palabra demodé. No era tan emocionante, simplemente no admiten niños. Hay pocos y son más caros, pero en Y ahora, Sonsolesdio para rellenar escaleta. Imagino que, de ser más fácil cribar, preferirían ser only educados, porque los adultos no son más que niños pasados de fecha y el civismo no entiende de edades. Me faltó la opinión de los excluidos. Un niños only habría sido mi fantasía infantil; en esa época los adultos eran los obstáculos de la diversión. El señor de las moscas me parecía mucho más aspiracional que Verano azul, donde los padres no paraban de incordiar. Tus compañeros te podían matar a mordiscos, pero en la isla de William Golding no había mayores aguafiestas; compro.
La sobrerreacción contra un concepto que no incluye ni el 5% de la oferta hotelera me sorprendió tanto como el revuelo por los vagones para perros de hasta 40 kilos en Renfe. La única pega que yo le veo es la humillación corporal. ¿Por qué 40 y no 45? ¿Un gran danés tiene menos derechos que un beagle? No espero respuesta; el Gobierno todavía no ha explicado por qué los perros que se usan para la caza no están cubiertos por la ley de bienestar animal. Por el ruido imaginé que te ponían un can en el regazo cuando entrabas, pero no. Viajarán en el vagón pet friendly —tanto lo excluyente como lo incluyente van siempre en inglés—; solo admiten dos por trayecto y, al comprar el billete te informan de en qué vagón viajan. “¿Y los alérgicos?”, se alarmaba gente que no es alérgica, pero que se siente la voz del pueblo. Pues los alérgicos igual que antes, porque hace más de una década que los perros pequeños —siempre la humillación corporal— viajan en tren. “¿Y el olor?”, preguntaba un tertuliano en Vamos a ver. Quisiera saber si se hace la misma pregunta cuando rescatan vidas bajo los escombros de cualquier catástrofe. “A mí ese perro que no me salve, que huele fuertecillo”, se ha oído nunca. Fue un debate cortito y desganado, porque hasta a ellos les parecía ridículo. Las culebrillas escuálidas también están demodé.
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