Así es un trasplante de pradera marina: Tenerife recupera su pulmón bajo el agua con semillas cultivadas en laboratorio

Innoceana y el Cabildo de Tenerife han llevado a cabo este martes en Abades (sureste de Tenerife) la primera plantación de sebadal cultivado en laboratorio, con plántulas de Cymodocea nodosa germinadas a partir de semillas recogidas en El Médano y La Jaquita. La actuación, autorizada por el Ministerio para la Transición Ecológica, busca reforzar una zona del sebadal que ha perdido densidad en los últimos años, en un archipiélago en el que ya ha desaparecido la mitad de la superficie de estas praderas marinas. “Estamos devolviendo al mar las primeras plantas que hemos germinado en nuestro laboratorio”, explica Carlos Mallo, fundador de Innoceana y ganador del Goldman Environmental Prize 2025, considerado el Nobel del ecologismo. “Pero tenemos que dejar claro que no podemos plantar sebadales al mismo ritmo al que los seguimos destruyendo”, advierte.

Seguir leyendo

 Canarias ha perdido hasta un 60% de estos ecosistemas que dan refugio a la fauna, generan oxígeno y fijan los fondos arenosos  

Innoceana y el Cabildo de Tenerife han llevado a cabo este martes en Abades (sureste de Tenerife) la primera plantación de sebadal cultivado en laboratorio, con plántulas de Cymodocea nodosa germinadas a partir de semillas recogidas en El Médano y La Jaquita. La actuación, autorizada por el Ministerio para la Transición Ecológica, busca reforzar una zona del sebadal que ha perdido densidad en los últimos años, en un archipiélago en el que ya ha desaparecido la mitad de la superficie de estas praderas marinas. “Estamos devolviendo al mar las primeras plantas que hemos germinado en nuestro laboratorio”, explica Carlos Mallo, fundador de Innoceana y ganador del Goldman Environmental Prize 2025, considerado el Nobel del ecologismo. “Pero tenemos que dejar claro que no podemos plantar sebadales al mismo ritmo al que los seguimos destruyendo”, advierte.

Los sebadales son praderas formadas por Cymodocea nodosa, una planta marina que en Canarias recibe el nombre popular de seba. Lejos de ser una simple alfombra verde sobre la arena, estos ecosistemas son cruciales. “Los sebadales son auténticos bosques submarinos formados por plantas marinas que producen el oxígeno que respiramos, capturan carbono, estabilizan el fondo y sirven como refugio, zona de alimentación y lugar de cría para numerosas especies”, detalla Carlos Mallo. “Aunque desde la superficie muchas veces pasan desapercibidos, son uno de los ecosistemas más valiosos de Canarias”.

El activista detalla que en los últimos 25 años, se han perdido aproximadamente la mitad de los sebadales del archipiélago. “Esta regresión es el resultado de la enorme presión que ejercemos sobre la costa”, asegura Mallo. Las aguas residuales y otros contaminantes deterioran la calidad del agua; el desarrollo costero transforma los fondos y aumenta los sedimentos; y las anclas de las embarcaciones arrancan directamente las plantas. Además, apunta Innoceana, existen otras amenazas, como el desarrollo costero, las obras en el litoral y el deterioro general de la calidad del agua.

La restauración es importante, pero representa solo una pequeña parte de la solución. “Plantar sebas mientras mantenemos las mismas presiones sería como reforestar un bosque sin apagar antes el incendio”, sentencia Mallo. “Por eso debemos actuar en dos direcciones. Por un lado, reducir las amenazas: mejorar el saneamiento, evitar los vertidos, ordenar el desarrollo costero, reducir la contaminación y crear campos de fondeo ecológico correctamente diseñados. Por otro, debemos impulsar la restauración, creando más viveros de sebadal en Canarias que permitan germinar semillas de forma eficaz y producir plantas con las que reforzar las praderas que se encuentran en regresión.

Laboratorio

De hecho, el trasplante llevado a cabo este martes proviene del cultivo de unas semillas recogidas manualmente y de forma distribuida entre ambos parches, para no concentrar la extracción en un mismo punto y no perjudicar la capacidad de regeneración natural de las praderas de origen.

Tras varios meses de germinación y cultivo en el laboratorio de Innoceana —con la colaboración del Grupo de Fisiología y Biotecnología de Vegetales Marinos de la ULPGC—, las plántulas han estado listas para volver al mar. La actuación se ha desarrollado entre 8 y 12 metros de profundidad, con las plántulas dispuestas en agrupaciones y fijadas con sistemas biodegradables, en un área del sebadal que ha ido perdiendo densidad con los años. Innoceana prevé hacer seguimiento de su evolución durante al menos tres años, para comprobar si la metodología permite redensificar los parches degradados.

A largo plazo, la organización —bajo el proyecto Jardineros del Mar— plantea una meta más ambiciosa: impulsar una red de viveros de sebadal en Canarias que permita a administraciones, centros científicos y empresas recoger semillas de forma responsable, germinarlas y usarlas para reforzar praderas degradadas en distintos puntos del archipiélago.

“Esta plantación demuestra que podemos ayudar activamente a recuperar nuestros fondos marinos, pero el verdadero objetivo va mucho más allá de plantar”, concluye Mallo. “Se trata de cambiar el modelo con el que ocupamos la costa y convivimos con el océano. Restaurar es necesario; dejar de destruir es imprescindible”.

Carlos Mallo es ingeniero de caminos de formación. Su giro hacia la conservación marina arrancó en 2016, cuando trabajaba en la construcción del anillo insular de Tenerife, en la franja marina Teno-Rasca, una Zona Especial de Conservación de 70.000 hectáreas con sebadales, tortugas marinas y uno de los mayores santuarios de ballenas del mundo. Darse cuenta de que la carretera en la que trabajaba conectaría con un puerto que amenazaba ese ecosistema fue, según cuenta, el detonante que le llevó a abandonar la ingeniería y fundar la ONG Innoceana. Poco después ayudó a liderar la campaña contra el proyecto del Puerto de Fonsalía, en Guía de Isora, que finalmente el Gobierno canario canceló en octubre de 2021.

En sus declaraciones, Mallo se ha mostrado crítico con el modelo turístico canario, al que señala como el principal factor de deterioro ambiental del archipiélago, con enclaves como Los Cristianos o Las Américas (Tenerife) como ejemplo de sus efectos más agresivos. Defiende no solo reducir la actividad turística, sino cambiar su modelo hacia uno que deje “una huella positiva”, aunque eso encarezca las islas como destino, y reclama abrir el debate sobre el desmantelamiento de infraestructuras obsoletas.

 Sociedad en EL PAÍS

Noticias Relacionadas