
La última vez que la selección femenina de baloncesto de Estados Unidos perdió un partido oficial, Iyana Martín tenía ocho meses. Awa Fam, tres. Fue el 21 de septiembre de 2006, en las semifinales del Mundial contra Rusia por 75-68. Desde entonces son 73 victorias consecutivas para un Dream Team que amasa ocho oros olímpicos y cuatro mundiales seguidos, un equipo ¿invencible? No para Iyana y Awa, las dos jóvenes que lideran a esta España alegre y descarada que este sábado (20.00, Tdp y Movistar) mira a los ojos a EE UU por un puesto en la final del Mundial de Berlín (Francia y Alemania se cruzan a las 16.30).
La joven y ambiciosa selección reta en Berlín a un equipo que no pierde un partido oficial desde hace 20 años
mundial femenino de baloncesto
La joven y ambiciosa selección reta en Berlín a un equipo que no pierde un partido oficial desde hace 20 años


La última vez que la selección femenina de baloncesto de Estados Unidos perdió un partido oficial, Iyana Martín tenía ocho meses. Awa Fam, tres. Fue el 21 de septiembre de 2006, en las semifinales del Mundial contra Rusia por 75-68. Desde entonces son 73 victorias consecutivas para un Dream Team que amasa ocho oros olímpicos y cuatro mundiales seguidos, un equipo ¿invencible? No para Iyana y Awa, las dos jóvenes que lideran a esta España alegre y descarada que este sábado (20.00, Tdp y Movistar) mira a los ojos a EE UU por un puesto en la final del Mundial de Berlín (Francia y Alemania se cruzan a las 16.30).
Son jóvenes que se divierten grabándose bailes para las redes y saltan luego a competir con el cuchillo entre los dientes y sin miedo a quien esté delante. Da igual que esta vez sean Caitlin Clark, Angel Reese, Breanna Stewart y Paige Bueckers. España tiene una fe infinita en sí misma, alimentada por la visita de Pau Gasol.
“Hay que disfrutar al máximo y competir al máximo”, recetó el seleccionador, Miguel Méndez; “tenemos que ser muy valientes, agresivas y duras, poner nuestro baloncesto en la pista, ir a por ellas. Hay que subir al siguiente nivel”.
El Dream Team pareció humano ante Italia, a la que venció con sudores por 52-55. Ya ganó la última final olímpica, a Francia, por solo un punto, 66-67, y Europa llama con fuerza a la puerta. Estados Unidos sabe que necesita todo su despliegue físico y técnico para contener la rebelión que abanderan España y Francia y mantener a salvo su impresionante racha. En Berlín, las estrellas de la WNBA residen en su propio castillo: son la única selección que no comparte el mismo hotel y este viernes rechazó entrenarse en un pabellón de la FIBA y no atendió a la prensa. Fuera de la cancha, vive en su mundo. Con el balón en juego, España discute su hegemonía.
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