Negacionismo

Uno de los vicios de lo políticos municipales en Cataluña -añadan también una parte importante de los políticos autonómicos y de la ciudadanía en general- es el de pronunciar sistemáticamente el «no» ante cualquier proyecto de cierta envergadura. El AVE, la ampliación del aeropuerto, la laguna de La Ricarda, las nucleares y los parques fovoltaicos de Tarragona y Gerona son el ejemplo del quietismo catalán. En el día de hoy, el negacionismo catalán ataca a la ampliación del aeropuerto. Ecologistas, asociaciones de vecinos, sindicatos, partidos de izquierda como la CUP, ERC y los Comunes desfilaron por el paseo de Gracia detrás de un pancarta en donde se podía leer «No a la ampliación, ni ahora ni nunca». Los manifestantes acusan de «negacionismo climático» a la Generalitat de Cataluña. Que si se pierde la biodiversidad, que si se destruirá el delta del Llobregat, que si se refuerza el turismo. Pancartas: «hay que defender la vida», «clima o muerte», «Zero o port» y una que llama especialmente la atención, «Yo de mayor quiero vida, no un ‘hub’«.Ahí -en la última pancarta- está el quid de la cuestión: la ampliación del aeropuerto, además de indispensable para el crecimiento económico de Cataluña, es imprescindible para levantar un hub que recogerá a los viajeros llegados de Oriente para conducirlos a Europa y América. Tanto quejarse del hub de Barajas -España siempre se queda lo mejor y marginan a los catalanes- y ahora resulta que hemos de renunciar a un aeropuerto de primera categoría -que nos regala la pérfida España- que puede competir con París, Londres, Frankfurt y el propio Madrid.Los 10.000 asistentes a la manifestación de «no a la ampliación de del aeropuerto» -sospecho que son los mismos del «no a la guerra» y «no a las nucleares»- forman parte de un retroprogresismo que quiere convertir Cataluña en una dehesa sostenible. Una manera -un negacionismo- de frenar las iniciativas de progreso bajo la excusa del amor a la naturaleza y a la patria. Hay amores que matan. Uno de los vicios de lo políticos municipales en Cataluña -añadan también una parte importante de los políticos autonómicos y de la ciudadanía en general- es el de pronunciar sistemáticamente el «no» ante cualquier proyecto de cierta envergadura. El AVE, la ampliación del aeropuerto, la laguna de La Ricarda, las nucleares y los parques fovoltaicos de Tarragona y Gerona son el ejemplo del quietismo catalán. En el día de hoy, el negacionismo catalán ataca a la ampliación del aeropuerto. Ecologistas, asociaciones de vecinos, sindicatos, partidos de izquierda como la CUP, ERC y los Comunes desfilaron por el paseo de Gracia detrás de un pancarta en donde se podía leer «No a la ampliación, ni ahora ni nunca». Los manifestantes acusan de «negacionismo climático» a la Generalitat de Cataluña. Que si se pierde la biodiversidad, que si se destruirá el delta del Llobregat, que si se refuerza el turismo. Pancartas: «hay que defender la vida», «clima o muerte», «Zero o port» y una que llama especialmente la atención, «Yo de mayor quiero vida, no un ‘hub’«.Ahí -en la última pancarta- está el quid de la cuestión: la ampliación del aeropuerto, además de indispensable para el crecimiento económico de Cataluña, es imprescindible para levantar un hub que recogerá a los viajeros llegados de Oriente para conducirlos a Europa y América. Tanto quejarse del hub de Barajas -España siempre se queda lo mejor y marginan a los catalanes- y ahora resulta que hemos de renunciar a un aeropuerto de primera categoría -que nos regala la pérfida España- que puede competir con París, Londres, Frankfurt y el propio Madrid.Los 10.000 asistentes a la manifestación de «no a la ampliación de del aeropuerto» -sospecho que son los mismos del «no a la guerra» y «no a las nucleares»- forman parte de un retroprogresismo que quiere convertir Cataluña en una dehesa sostenible. Una manera -un negacionismo- de frenar las iniciativas de progreso bajo la excusa del amor a la naturaleza y a la patria. Hay amores que matan.  

Uno de los vicios de lo políticos municipales en Cataluña -añadan también una parte importante de los políticos autonómicos y de la ciudadanía en general- es el de pronunciar sistemáticamente el «no» ante cualquier proyecto de cierta envergadura. El AVE, la ampliación del aeropuerto, la … laguna de La Ricarda, las nucleares y los parques fovoltaicos de Tarragona y Gerona son el ejemplo del quietismo catalán. En el día de hoy, el negacionismo catalán ataca a la ampliación del aeropuerto.

 RSS de noticias de espana/cataluna

Noticias Relacionadas