
Kaliningrado, el exclave militarizado ruso encajado entre Polonia y Lituania, dos países de la OTAN y la Unión Europea y un constante foco de tensión entre el Kremlin y la Alianza Atlántica, se ha convertido en el centro de la amenaza nuclear de Vladímir Putin contra los europeos. Esta semana, Moscú ha acusado a la organización militar de querer bloquear Kaliningrado y ha amenazado con utilizar armas nucleares si la OTAN —de la que forma parte España— avanza en ese supuesto propósito. Para el Kremlin, el exclave, que le brinda una estratégica salida al mar Báltico (es el único puerto que puede usar todo el año) y un punto clave en su guerra híbrida contra Europa, es un bastión avanzado. Y ha cobrado aún más importancia desde el inicio de su guerra a gran escala contra Ucrania, en febrero de 2022. Para la OTAN, supone una pieza que condiciona cualquier crisis en el Báltico porque podría dificultar el movimiento las fuerzas aliadas.
El único puerto ruso hábil en invierno es a la vez una baza y una vulnerabilidad para el Kremlin 
Kaliningrado, el exclave militarizado ruso encajado entre Polonia y Lituania, dos países de la OTAN y la Unión Europea y un constante foco de tensión entre el Kremlin y la Alianza Atlántica, se ha convertido en el centro de la amenaza nuclear de Vladímir Putin contra los europeos. Esta semana, Moscú ha acusado a la organización militar de querer bloquear Kaliningrado y ha amenazado con utilizar armas nucleares si la OTAN —de la que forma parte España— avanza en ese supuesto propósito. Para el Kremlin, el exclave, que le brinda una estratégica salida al mar Báltico (es el único puerto que puede usar todo el año) y un punto clave en su guerra híbrida contra Europa, es un bastión avanzado. Y ha cobrado aún más importancia desde el inicio de su guerra a gran escala contra Ucrania, en febrero de 2022. Para la OTAN, supone una pieza que condiciona cualquier crisis en el Báltico porque podría dificultar el movimiento las fuerzas aliadas.
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