El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, ha acusado este martes a su homólogo en la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado, de querer “imponer” Panamá como sede del próximo Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE). “Corresponde al Instituto Cervantes (IC) proponer la sede del encuentro, así ha sido desde hace 37 años”, ha recordado. No hizo falta ni preguntarle al responsable del Cervantes sobre la guerra abierta entre las dos instituciones, que estalló una semana antes de la última edición del CILE, celebrada en Arequipa (Perú) el pasado octubre: “Sigo manteniendo lo que dije, que la Academia debería tener un filólogo de calidad como director, no un abogado de negocios”.
El director del Instituto Cervantes reaviva la guerra con su homólogo en la Academia, Santiago Muñoz Machado. Fuentes de la RAE aseguran que la decisión se tomó por unanimidad en el Congreso de Arequipa
El director del Instituto Cervantes reaviva la guerra con su homólogo en la Academia, Muñoz Machado, y defiende que la elección corresponde al Cervantes desde hace 37 años


Desde que se fundó el Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), “corresponde al Instituto Cervantes (IC) proponer la sede del encuentro”, dijo hoy martes el director, Luis García Montero, “así ha sido desde hace 37 años”. Esta mañana ha acusado a su homólogo Santiago Muñoz Machado, a cargo de la Real Academia Española (RAE), de querer “imponer” Panamá como sede del próximo Congreso. No hizo falta ni preguntarle al responsable del Cervantes sobre la guerra abierta entre las dos instituciones — que estalló una semana antes del anterior CILE celebrado en Arequipa (Perú)—: “Sigo manteniendo lo que dije, que la Academia debería tener un filólogo de calidad como director, no un abogado de negocios”.
El Instituto Cervantes tiene ahora “dos situaciones”, dijo García Montero: “La primera, que se entera (de la imposición) porque otras academias le comentan que el director de la RAE ha decidido por su cuenta que sea Panamá”, señaló. “A partir de allí tenemos que evitar ofender al país, porque nos interesan las relaciones internacionales”. La segunda: “No permitir las ofensas a una institución de Estado como el Instituto Cervantes, a las que nos tiene acostumbrado el director de la Real Academia Española”, sentenció García Montero en la sede del Cervantes ante diferentes medios, entre ellos EL PAÍS.
El encuentro tuvo lugar previamente a la reunión del Patronato del Instituto Cervantes, presidida por los Reyes en el Palacio de Aranjuez, para presentar los “notables resultados” que “la institución consiguió” en el curso 2024-2025, según García Montero. Se registraron 170.102 matrículas, lo que supone un incremento del 6,67% respecto al curso anterior. “Cuando entré a dirigir el Cervantes, estaba vendiendo sus edificios para poder mantenerse, debido a un recorte en el presupuesto”, apuntó el director. “Que ahora podamos comprar edificios en vez de venderlos, habla de la buena situación en la que estamos”, agregó. El presupuesto del IC se mantiene en 143 millones de euros, el 43,5% proviene de la autofinanciación y el resto con cargo a transferencias del Estado.
Sin embargo, García Montero subrayó que el hecho de que no se aprueben los Presupuestos Generales del Estado “es un problema serio” y aprovechó para lanzar una reflexión contra los que “hacen política interna” con este tema: “Es muy poco patriótico ir al resto de Europa y hablar mal de España e intentar que no salgan los Presupuestos”. El congelamiento de tres años “dificulta” la expansión del Cervantes y la “creación de nuevos centros”. La presencia del IC en el mundo se estructura a través de 103 ciudades de 52 países.
El director señaló la “necesidad de estar presentes en Toronto (Canadá) y de realizar extensiones en EE UU, posiblemente en Miami”. Y mencionó que “la actitud de la presidencia de Estados Unidos y sus declaraciones tan agresivas contra la Unión Europea complican las cosas”. Aun así, García Montero aseguró que la RAE “está muy acostumbrada a ese tipo de dificultades y a utilizar la cultura como ámbito de hermanamiento cuando hay un enfrentamiento radical entre las instituciones políticas”.

En Estados Unidos viven más de 60 millones de ciudadanos de origen hispano y más de 40 millones tienen el español como primera lengua. “Por ello, los agravios de Donald Trump hacia la lengua afectan a una parte muy relevante de su propia población”, enfatizó García Montero. Desde el Observatorio Global del Español —que depende del Cervantes— se denuncia “cómo estas actitudes alimentan políticas que legitiman la burla a estudiantes o trabajadoras que usan el español en su vida diaria”, apuntó. Esto provoca que muchas familias hispanas “intenten que sus hijos abandonen su lengua”. Ante este reto, el Instituto Cervantes trabaja para “analizar el español como lengua de herencia y ver de qué modo se puede mantener y potenciar en las familias que se ven envueltas en el vértigo de acallar su idioma”, sentenció García Montero.
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Sobre la firma

Migrante y periodista latinoamericano. Originario de México y de la frontera más transitada del mundo, Tijuana–San Ysidro, donde comenzó como reportero gráfico y cubrió temas sociales y migración. Trabajó en Alemania cuatro años como retratista y director de arte. Ahora escribe en la sección de Cultura y cursa el Máster de Periodismo UAM-EL PAÍS.
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