La banca urge a Bruselas a mover ficha ya con la simplificación regulatoria del sector. Las entidades piden a la Comisión Europea una propuesta en este sentido, a instancias de la resolución reciente del Ecofin, que suponga a la postre una reducción de los requisitos mínimos de capital que se exige al sector. Es decir, el dinero que los reguladores obligan a los bancos a apartar para conjurar el riesgo de que una nueva crisis financiera los lleve a la quiebra. El objetivo es no perder el tren que ha arrancado Estados Unidos y que puede hacer que los bancos estadounidenses incrementen aún más su diferencia de tamaño con respecto a los europeos y su capacidad de conceder crédito a la economía.
Las entidades europeas esgrimen que deben contar con una ratio CET 1 que supera en 140.000 millones de euros a las estadounidenses
Las entidades europeas esgrimen que deben contar con una ratio CET 1 que supera en 140.000 millones de euros a las estadounidenses


La banca urge a Bruselas a mover ficha ya con la simplificación regulatoria del sector. Las entidades piden a la Comisión Europea una propuesta en este sentido, a instancias de la resolución reciente del Ecofin, que suponga a la postre una reducción de los requisitos mínimos de capital que se exige al sector. Es decir, el dinero que los reguladores obligan a los bancos a apartar para conjurar el riesgo de que una nueva crisis financiera los lleve a la quiebra. El objetivo es no perder el tren que ha arrancado Estados Unidos y que puede hacer que los bancos estadounidenses incrementen aún más su diferencia de tamaño con respecto a los europeos y su capacidad de conceder crédito a la economía.
Las entidades han desplegado toda una campaña para convencer a los reguladores de la importancia de poner la regulación bancaria en el centro del debate. A diferencia de los movimientos de la Administración Trump en EE UU, donde habla abiertamente de desregular al sector financiero, la conversación en Europa se centra en simplificar, tras años de incrementos como consecuencia de la Gran Recesión. Según ejemplificó la presidenta del Santander, Ana Botín, la regulación bancaria en Europa equivale a “100 veces El Quijote o cinco La Biblia”.
En este sentido ha gravitado la propuesta que presentó el Banco Central Europeo (BCE) en diciembre. Uno de sus puntos principales apuntaba hacia un rediseño de los colchones de capital, fusionando los niveles de los colchones existentes en solo dos, uno no liberable y otro liberable que las autoridades puedan reducir en períodos de dificultad, así como reduciendo los elementos del marco de la ratio de apalancamiento de cuatro a dos. A mayores se mantendrían los requerimientos conocidos como de Pilar 2, aquellos que emanan de la actividad supervisora del BCE.
Los bancos se han mostrado parcialmente defraudados por esta propuesta y esperaban otra más ambiciosa. Buscan, en concreto, ampliar el mandato del BCE y que, además de buscar la estabilidad financiera, incluya también velar por la competitividad del sector. Se muestran más cercanos a la resolución del Ecofin de diciembre, que ven con una mayor ambición. Una fuente bancaria explica que los esfuerzos de las entidades actualmente esperan que los reguladores adopten una orientación no tan centrada en el capital, una supervisión más transparente y centrada en cada entidad y que no suponga per se incrementos en los requerimientos y más consonancia entre las normativas de distintos niveles. Estas medidas, estiman, pueden suponer rebajas sustanciales en las ratios mínimas de CET 1 fully loaded.
Los bancos intentan reordenar el modo en el que se calculan estos requisitos. Explican que se compone del Pilar 1, el capital regulatorio que establece la normativa elaborada por la Comisión Europea. A este se suma el requisito que establece el Banco Central Europeo (BCE) en su actividad de supervisión bancaria. Además, está el nivel de capital macroprudencial, que fijan los bancos de cada país. Y finalmente el capital para riesgos potenciales, establecido por la Autoridad Bancaria Europea (EBA). La suma de todo ello establece el mínimo que deben tener las entidades, así como un cierto colchón para la gestión diaria. El objetivo de los bancos es que la nueva propuesta legislativa de la Comisión tenga una visión más unificada, que evite algunas duplicidades y que haya menos discrecionalidad de cada institución. De acuerdo a un informe de la consultora financiera Garp, esta discrecionalidad de los distintos reguladores ha supuesto un incremento de los requisitos de capital de más de 100.000 millones de euros al sector desde 2021.
Las entidades temen que, ante los ambiciosos movimientos en EE UU, la parálisis se instale en Europa. Exigen a la Comisión Europea para que tenga lista su propuesta antes de verano, al apreciar que las entidades al otro lado del Atlántico pueden darles el estocazo final y dañar mucho su capacidad de competir. Esgrimen un reciente informe de la consultora Alvarez&Marsal, que estima que las medidas de EE UU supongan una reducción de las ratios CET 1 de las entidades de 168 puntos básicos o en suma 138.000 millones de dólares (120.000 millones de euros) hasta 2027. Mientras, en Europa, la introducción de la nueva regulación de capital (Basilea III) y el suelo de capital que apunta la normativa de Basilea IV, supondrá un incremento de las ratios de 104 puntos básicos o 6.000 millones (5.150 millones de euros). En total, la divergencia para las entidades europeas superará los 140.000 millones de euros.
Los bancos argumentan que esto será un misil en la línea de la flotación de la ya muy cuestionada capacidad de competir de la economía comunitaria. A más capital, los bancos tendrán menos capacidad de inyectar dinero en la sociedad a través del crédito. Esto, sin embargo, supone uno de los principales temores de cualquier movimiento que suponga por rebajar los requisitos de capital para algunos sectores de las instituciones europeas. Que ese dinero no vaya a la economía, sino a pagar a los accionistas de los bancos con dividendos o recompras de acciones.
La banca rechaza esta aseveración. Apunta a sendos informes del Consejo de Estabilidad Financiera y del Banco de Pagos Internacionales, que apunta a que cada incremento en los mínimos de capital del 1% reduce el PIB en un 0,1%. También alude a una declaración del propio BCE durante la pandemia del Covid-19, en la que reconocía que la liberación de 120.000 millones de euros de capital incrementaría la capacidad de conceder crédito en 1,8 billones.
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Redactor de la sección de empresas especializado en operaciones corporativas, banca de inversión y capital riesgo. Graduado en Estudios Hispánicos por la Universidad Autónoma de Madrid y Máster en Periodismo UAM-El País, ha desarrollado toda su carrera en Cinco Días, donde trabaja desde 2016.
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