Murtra cumple un año en Telefónica marcado por decisiones “dolorosas” y a la espera de convencer al mercado

El primer año de Marc Murtra (1972, Blackburn, Reino Unido) como presidente de Telefónica ha traído cambios de calado en la principal operadora de telecomunicaciones del país a múltiples niveles. La difícil gestión de la herencia recibida, con la salida de los mercados latinoamericanos enquistada, y la necesidad de avanzar en la consolidación de un mercado afectado por las restricciones de competencia impuestas por las autoridades comunitarias, se han mezclado con las necesidades operativas derivadas de la propia gestión interna de la compañía, que desembocaron a final de año en un expediente de regulación de empleo (ERE) que afectará a más de 4.500 trabajadores.

Seguir leyendo

 El presidente ejecutivo de la operadora llega a su primer aniversario con cambios estratégicos que incluyen un ERE que afectará a más de 4.500 trabajadores  

El primer año de Marc Murtra (1972, Blackburn, Reino Unido) como presidente de Telefónica ha traído cambios de calado en la principal operadora de telecomunicaciones del país a múltiples niveles. La difícil gestión de la herencia recibida, con la salida de los mercados latinoamericanos enquistada, y la necesidad de avanzar en la consolidación de un mercado afectado por las restricciones de competencia impuestas por las autoridades comunitarias, se han mezclado con las necesidades operativas derivadas de la propia gestión interna de la compañía, que desembocaron a final de año en un expediente de regulación de empleo (ERE) que afectará a más de 4.500 trabajadores.

La llegada de Murtra a la presidencia de Telefónica, en enero de 2025, contó con el apoyo del 90% de los accionistas de la compañía, pese a no cumplir con los más estrictos criterios de gobierno corporativo en lo que respecta a la salida de su antecesor. José María Álvarez-Pallete conoció su cese en el mismo Palacio de la Moncloa tras casi diez años en el puesto. El Estado regresó al capital de la operadora en 2024, constituyéndose en accionista de referencia de la firma junto a CriteriaCaixa y la saudí STC.

Desde su llegada a la zona noble de Las Tablas, en Madrid, el expresidente de Indra empezó a tomar decisiones. Los primeros pasos estuvieron marcados por los cambios en el equipo directivo. Un management que no ha parado de transformarse desde enero de 2025. Entre los movimientos más relevantes destaca el nombramiento como CEO de Emilio Gayo, uno de los ejecutivos que mejor conocen la casa, así como la llegada hace pocas semanas de Juan Azcúe como director financiero. Por el camino, designó como presidente de Movistar+ al histórico Javier de Paz y nombró otros tantos directivos -algunos procedentes de Indra- que ahora conforman el nuevo equipo. Es la cristalización de la salida pacífica no sólo de Pallete, sino también de algunos de sus directivos de confianza como el exCEO Ángel Vilá o la exCFO Laura Abasolo.

A nivel corporativo, el año ha estado marcado por la decisión de abandonar los mercados latinoamericanos que durante tantos años fue un objetivo de expansión para una compañía que aspiró a dominar el continente americano. Fuentes del sector señalan que tenía que ser alguien sin los vínculos emocionales de Álvarez Pallete, que formaba parte del equipo que llevó a cabo las adquisiciones, quien ejecutara una salida de muchos mercados en los que llevaba años atascada. De hecho, el propio Murtra identificó como una debilidad de la empresa la “aversión a tomar decisiones difíciles”.

Para el nuevo equipo directivo, uno de los objetivos expresados desde principios del año pasado era focalizarse en los mercados que consideran clave para la compañía: España, Reino Unido, Alemania y Brasil. El otro gran objetivo expresado por la Telefónica de Murtra es ganar escala y eso pasa por una consolidación en el mercado europeo para estar en condiciones de competir a nivel global contra los gigantes de Estados Unidos o China.

En ese objetivo está muy centrado el propio presidente de la operadora, que se ha reunido en varias ocasiones con las autoridades en Bruselas en el último año. Busca romper históricas reticencias para reducir el número de operadores y poder ganar músculo de cara a un futuro marcado por los retos en ciberseguridad y defensa, además de sus negocios core de telecomunicaciones. La presión está surtiendo efecto y las operadoras españolas miran a Francia, que podría dar los primeros pasos que debe monitorizar la vicepresidenta y comisaria de Competencia, Teresa Ribera.

Ese intento de liderar la consolidación en diversos mercados está suponiendo un fuerte lastre para Telefónica en Bolsa. La necesidad de seguir aliviando deuda, una carga que viene de los tiempos de César Alierta, se suma la necesidad de acumular capital para una hipotética compra. En este sentido, la posibilidad de ampliar el capital y la reducción del dividendo confirmada finalmente en noviembre ha contribuido a las ventas de acciones. En el año en que el Ibex 35 ha logrado la segunda subida más fuerte de su historia (casi un 50%) Telefónica ha retrocedido casi un 15%, quedándose en los niveles mínimos marcados tras el crash bursátil que trajo la pandemia.

El mayor impacto de este retroceso bursátil se dio el 4 de noviembre, día en que Telefónica presentó su plan estratégico Transform & Grow para lo que resta de década. Los movimientos corporativos ya mencionados venían acompañados de un doloroso plan de ajuste. En las últimas semanas de 2025, se sustanció un ERE dentro de Telefónica que afectará a más de 4.500 trabajadores y tendrá un coste de 2.500 millones de euros.

Para Murtra, los inversores acabarán entendiendo la transformación que están llevando en la compañía. Tanto es así que el presidente ejecutivo y el CEO de Telefónica han querido trasladar un mensaje de confianza con la compra de acciones por un millón de euros tras las caídas de la cotización después de la presentación de la nueva hoja de ruta, cuando Telefónica se desplomó un 13%. Los últimos movimientos siguen ahondando en la misma línea. La compañía no ha descartado su interés por hacerse con Vodafone en España o 1&1 en Alemania, operaciones que buscan consolidar el liderazgo en dos de sus mercados más estratégicos.

Capacidad de ejecución

Gran parte del éxito de Murtra tendrá que ver con la capacidad que tenga para cumplir con unos objetivos que suponen un reto. Y es que los rumores de compra han provocado precisamente que las compañías a adquirir se hayan revalorizado en Bolsa, por lo que una de las claves es hasta dónde puede llegar el talonario de Telefónica para comprar estas firmas sin destruir valor. El plan pasa por la consolidación del mercado. Y esto implica que la regulación comunitaria, que desde hace décadas en Europa prima a los consumidores, se dé la vuelta y comprenda la necesidad de que en los tiempos de geopolítica convulsa, el Viejo Continente necesita de campeones nacionales que puedan mirar de tú a tú a una competencia china o estadounidense cada vez más feroz.

Hasta ahora, el plan de Murtra ha tomado medidas que él mismo califica de “dolorosas” para lograr un bien mayor. Sacrificar el corto plazo para que a largo plazo la situación sea mejor. Por el momento, los accionistas han tenido que hacer un esfuerzo, con caídas en Bolsa y recortes de dividendos. La plantilla se ha tenido que apretar el cinturón para ser más eficientes a medio plazo. Los clientes también están viendo sus servicios encarecidos con subidas de tarifas cada principio de año (Movistar+ ha elevado precios un 4% de media en 2026). Todo ello pretende poner a Telefónica en una situación mejor. Habrá que ver hasta qué punto Murtra convence al mercado y a los accionistas para profundizar en su plan.

 Economía en EL PAÍS

Noticias Relacionadas