Cada año, los pingüinos regresan antes a los lugares donde ponen sus huevos y sacan adelante a sus crías. No es un fenómeno limitado a una única colonia, lo han visto en decenas de ellas y de tres especies distintas. De media, se han adelantado dos semanas, pero en algunos casos hasta casi un mes. Esto coloca a estas aves entre los seres vivos que más han cambiado uno de los patrones básicos de la vida, como es la de criar a la siguiente generación. Los autores de la investigación, publicada en Journal of Animal Ecology, se apoyaron en el despliegue de decenas de cámaras con termómetro incorporado. Esto les ha permitido señalar una pista de lo que está pasando: un aumento acelerado de la temperatura. Lo que aún no saben es si los pingüinos se están adaptando o se están viendo arrastrados por el cambio climático.
Decenas de colonias de tres especies muestran la misma tendencia con consecuencias desconocidas
Cada año, los pingüinos regresan antes a los lugares donde ponen sus huevos y sacan adelante a sus crías. No es un fenómeno limitado a una única colonia, lo han visto en decenas de ellas y de tres especies distintas. De media, se han adelantado dos semanas, pero en algunos casos hasta casi un mes. Esto coloca a estas aves entre los seres vivos que más han cambiado uno de los patrones básicos de la vida, como es la de criar a la siguiente generación. Los autores de la investigación, publicada en Journal of Animal Ecology, se apoyaron en el despliegue de decenas de cámaras con termómetro incorporado. Esto les ha permitido señalar una pista de lo que está pasando: un aumento acelerado de la temperatura. Lo que aún no saben es si los pingüinos se están adaptando o se están viendo arrastrados por el cambio climático.
Todas las especies de pingüinos que hay, a excepción del emperador, que lo hace en el hielo, necesitan poner sus huevos en la tierra, libre de nieve y lo más seca y caliente posible. De hecho, los que los estudian, relacionan sus masivas deposiciones en los nidos con el deshielo: las heces, además del calor que incorporan, son ricas en sales y muy oscuras, atrapando más radiación, lo que acelera que se funda la capa helada. También, las 18 especies catalogadas tienden a volver a los lugares donde criaron la última vez. Y todas, también, son consideradas centinelas del estado de salud de los ecosistemas antárticos. Lo destaca Ignacio Juárez, investigador de la Universidad de Oxford y primer autor del estudio: “Estudiar los océanos es una labor muy difícil, y en la Antártida logísticamente imposible por la cantidad de hielo, por lo que nos valemos del estudio de las especies que, como los pingüinos, desarrollan su vida en el mar, pero que vuelven a tierra a reproducirse”.
Juárez viaja cada primavera o verano austral a la Antártida para estudiar a los pingüinos. En un proyecto iniciado en 2011 idearon el despliegue de cámaras que toman imágenes con una frecuencia determinada (cada hora, cada cinco horas, cada 24…). En total, colocaron 77 videocámaras trampa en 37 colonias de tres especies distintas, pingüinos de Adelia, barbijo y papúa. La red cubre prácticamente todo el rango geográfico de estas aves. Con cada imagen va aparejada la temperatura que hacía el momento de tomarla. “Estudios como este van a llegar muchos, pero con este despliegue, desde hace 15 años, es el primero”, destaca Juárez.

Los resultados son contundentes. Los primeros en llegar a los lugares de puesta y cría son los pingüinos de Adelia (Pygoscelis adeliae). De media, ahora lo hacen en torno al 15 de octubre, habiendo adelantado su llegada un día cada año. En todo su rango geográfico, la curva es la misma, aunque el día concreto sea diferente. Por ejemplo, las tres colonias que hay en la isla Signy, perteneciente al archipiélago de las islas Orcadas del Sur, llegan en días distintos, pero las tres se han anticipado por igual. La segunda especie en arribar es el barbijo (Pygoscelis antarcticus). Ahora lo hace alrededor del 20 de octubre. Todas sus colonias llegan alrededor de dos semanas antes. La tercera es el papúa (Pygoscelis papua), que se presenta en sus zonas de anidamiento sobre el uno de noviembre, una media de 16 días antes desde el despliegue de las cámaras. Pero alguna de sus poblaciones lo hace 24 días antes.
“Aprovechan los nidos del año pasado con cambios mínimos”, recuerda Juárez en una entrevista. “Una vez que los ves en el nido y ya no se mueven, ese es el día que decimos que ha empezado la temporada. De hecho, vemos que según se adelanta este día de asentamiento, se adelantan todos los demás hitos fenológicos de su ciclo vital, la puesta, la eclosión del huevo, la cría…”, detalla el investigador español. Los pingüinos se agrupan en colonias que pueden llegar de unas decenas a miles de ellos. Es una estrategia con beneficios múltiples, como el refugio contra el frío y, sobre todo, la seguridad que da el número ante los depredadores que, en tierra, solo son otras aves, como petreles y págalos, que se alimentan de las crías y los huevos.
Con cada imagen, quedaba registrada también la temperatura que hacía cuando se tomó. Eso ha permitido a los investigadores relacionar el adelanto con una de las manifestaciones del cambio climático, el calentamiento. Ya desde agosto, en pleno invierno austral, los termómetros suben más cada año. En octubre y noviembre, los meses de la gran llegada, el incremento llega a ser de 0,41º por año. Trabajos anteriores ya han demostrado que el calentamiento está siendo más acusado en los polos, pero en las colonias es aún mayor, hasta cuatro veces, que en resto de la Antártida.

Aunque todo indica que el aumento de la temperatura es clave en este adelanto del momento más crítico, como es la cría, aún no está claro si los cambios reflejan una respuesta adaptativa, lo que podría generar un desajuste con otros factores ecológicos. Entre las consecuencias del calentamiento que están cambiando el ecosistema antártico está la pérdida del hielo marino que se extiende kilómetros más allá del continente. En principio eso ayudaría a los pingüinos a llegar a sus zonas de anidamiento. Pero el acelerado deshielo está interfiriendo en el proceso que empieza con el bloom anual, la emergencia de grandes extensiones de microalgas dopadas con las partículas atrapadas en el hielo y azuzadas por los la luz solar, sigue con el krill que se alimentan de ellas, continúa con los pingüinos que tienen a este crustáceo como fuente de alimento y termina con orcas y focas leopardo que necesitan de las aves para sobrevivir.
“Dado que los pingüinos son considerados un indicador del cambio climático, los resultados de este estudio tienen implicaciones para las especies de todo el planeta”, destaca Fiona Jones, coautora de la investigación y también investigadora en Oxford. El adelanto de su época de cría es, según los autores, el mayor registrado entre las aves y uno de los más extremos de eventos registrado entre los seres vivos, ya sean animales o plantas. “Necesitamos un mayor seguimiento para comprender si este avance récord en la temporada reproductiva de estas especies de pingüinos está afectando su éxito reproductivo”, termina Jones.
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