El trabajo de alcalde es uno de los más complicados, difíciles y agotadores del mundo. Y si la ciudad que se intenta gobernar es la de Barcelona, peor todavía. Me explico. He dedicado una media hora a leer uno de los periódicos municipales que se publican en Barcelona y son representativos de cada distrito. En el caso que me ocupa, he hecho un buen repaso al periódico titulado líniaeixample. En el periódico en cuestión -de manera directa o indirecta-, los ciudadanos dicen/exigen al alcalde que en Barcelona no puede ni debe haber ninguna persona sin hogar y, en consecuencia, hay que construir viviendas para todos. No solo eso, sino que también se le dice cómo debe hacerlo: construir pisos, controlar la especulación, inspeccionar y sancionar a los propietarios de viviendas vacías especialmente a los apartamentos turísticos, y detener los desahucios alargando los contratos. A ello, hay que añadir las quejas: Barcelona es cada vez más una ciudad hostil, Barcelona es una metrópoli accesible a medias en donde todavía existen las barreras físicas y sociales, en Barcelona no se ha dignificado la figura del restaurador y en Barcelona convendría trabajar por una mejor salud futura de la infancia. Dicho lo cual a uno se le ocurre un par de preguntas. Primera: si estas son las peticiones -las que conocemos- de un mes de un distrito, ¿cuántas serán las peticiones de un año de cada uno de los distritos de Barcelona? Segunda pregunta: ¿el alcalde -en suma, un ser humano- está humanamente preparado para ejercer de constructor, inspector, arquitecto, sanitario y todo lo que se necesite para satisfacer las peticiones anuales de los ciudadanos, los distritos, las asociaciones de toda índole, los partidos, los sindicatos y los empresarios?Noticia Relacionada El Oasis Catalán opinion Si Relax Miquel POrta Perales Los científicos nos pueden liberar de semejante modo de vida que nos quiere domesticarAquí no se acaba la cosa -vuelvo al periódico municipal de distrito ya citado- si tenemos en cuenta que el alcalde se ocupa ya de reducir el número de suicidas en la ciudad, de implementar un nuevo plan LGTBI, de poner en marcha la nueva fase de las obras de la Escuela Industrial, de combatir el cambio climático desde la gestión sostenible del agua, de desalojar asentamientos, de controlar las obras de les Glorias y las aceras reventadas aquí y allí, de soportar -entre otras cuestiones- a los Comunes y las Asociaciones de Vecinos y Vecinas. ¿Se imaginan ustedes todo este trabajo y esta paciencia cada día, cada semana, cada mes y cada año? Agotador, se decía al inicio de estas líneas. Yo no quiero ser alcalde. El trabajo de alcalde es uno de los más complicados, difíciles y agotadores del mundo. Y si la ciudad que se intenta gobernar es la de Barcelona, peor todavía. Me explico. He dedicado una media hora a leer uno de los periódicos municipales que se publican en Barcelona y son representativos de cada distrito. En el caso que me ocupa, he hecho un buen repaso al periódico titulado líniaeixample. En el periódico en cuestión -de manera directa o indirecta-, los ciudadanos dicen/exigen al alcalde que en Barcelona no puede ni debe haber ninguna persona sin hogar y, en consecuencia, hay que construir viviendas para todos. No solo eso, sino que también se le dice cómo debe hacerlo: construir pisos, controlar la especulación, inspeccionar y sancionar a los propietarios de viviendas vacías especialmente a los apartamentos turísticos, y detener los desahucios alargando los contratos. A ello, hay que añadir las quejas: Barcelona es cada vez más una ciudad hostil, Barcelona es una metrópoli accesible a medias en donde todavía existen las barreras físicas y sociales, en Barcelona no se ha dignificado la figura del restaurador y en Barcelona convendría trabajar por una mejor salud futura de la infancia. Dicho lo cual a uno se le ocurre un par de preguntas. Primera: si estas son las peticiones -las que conocemos- de un mes de un distrito, ¿cuántas serán las peticiones de un año de cada uno de los distritos de Barcelona? Segunda pregunta: ¿el alcalde -en suma, un ser humano- está humanamente preparado para ejercer de constructor, inspector, arquitecto, sanitario y todo lo que se necesite para satisfacer las peticiones anuales de los ciudadanos, los distritos, las asociaciones de toda índole, los partidos, los sindicatos y los empresarios?Noticia Relacionada El Oasis Catalán opinion Si Relax Miquel POrta Perales Los científicos nos pueden liberar de semejante modo de vida que nos quiere domesticarAquí no se acaba la cosa -vuelvo al periódico municipal de distrito ya citado- si tenemos en cuenta que el alcalde se ocupa ya de reducir el número de suicidas en la ciudad, de implementar un nuevo plan LGTBI, de poner en marcha la nueva fase de las obras de la Escuela Industrial, de combatir el cambio climático desde la gestión sostenible del agua, de desalojar asentamientos, de controlar las obras de les Glorias y las aceras reventadas aquí y allí, de soportar -entre otras cuestiones- a los Comunes y las Asociaciones de Vecinos y Vecinas. ¿Se imaginan ustedes todo este trabajo y esta paciencia cada día, cada semana, cada mes y cada año? Agotador, se decía al inicio de estas líneas. Yo no quiero ser alcalde.
el oasis catalán
He dedicado una media hora a leer uno de los periódicos municipales que se publican en Barcelona y son representativos de cada distrito
RSS de noticias de espana/cataluna
