Bárbara sin Rey

Que yo recuerde, la primera vez que se mentó el rumor en televisión fue en Aquí hay tomate. Prometían una revelación muy importante tras la publicidad. Un nombre en pantalla “Bárbara” fundía a un tomate. El tomate fundía a la palabra “Rey”. La revelación no se hizo como tal (quedaba mucho para el incidente del elefante), pero todo el mundo se quedó a mirar. El juego de palabras era “Entre el clavel y la rosa, su majestad escoja”.

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 Hasta el presente Festival de Sitges nunca había escuchado a Bárbara Rey hablar de su trabajo como actriz. A mí me ha interesado mucho más  

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Hasta el presente Festival de Sitges nunca había escuchado a Bárbara Rey hablar de su trabajo como actriz. A mí me ha interesado mucho más

La actriz Bárbara Rey posa durante la presentación este domingo durante la cuarta jornada del 59º Festival de Cine Fantástico de Sitges.Siu Wu (EFE)
Jimina Sabadú

Que yo recuerde, la primera vez que se mentó el rumor en televisión fue en Aquí hay tomate. Prometían una revelación muy importante tras la publicidad. Un nombre en pantalla “Bárbara” fundía a un tomate. El tomate fundía a la palabra “Rey”. La revelación no se hizo como tal (quedaba mucho para el incidente del elefante), pero todo el mundo se quedó a mirar. El juego de palabras era “Entre el clavel y la rosa, su majestad escoja”.

Con el tiempo, cayó el pacto de silencio que protegía al primero de los españoles, y la cloaca abrió la compuerta para el público y la consecuente monetización. No sé cuánto ni cuántas veces ha cobrado la de Totana por contar lo suyo, pero han sido unas cuantas. Todo el mundo piensa que su propia historia es muy interesante (“¡Da para película, para trilogía, para serie en Netflix!) pero rara vez es verdad. La de Bárbara Rey sí es interesante, pero parece que lo menos llamativo es lo de sus películas. Para el común de los españoles, se trata de una famosa del corazón que en el pasado actuó.

Hasta el presente Festival de Sitges nunca había escuchado a Bárbara Rey hablar de su trabajo como actriz. En esta edición le ha sido concedido el Premio Nosferatu a su carrera, y se ha presentado en el Melià de Sitges para navegar entre el fan medio del fantástico. Ha hablado con el público y con los medios de sus películas de fantaterror (El buque maldito, Las garras de Lorelai, La noche de los brujos), de rarezas como Me siento extraña, y de la diferencia en la forma de trabajar de Berlanga respecto a los directores con los que había colaborado antes. El cine es precisamente el tema menos tratado en las promociones de las películas. Quizás solo los premios a una trayectoria consiguen entrevistas sobre el tema.

La vida de Bárbara Rey no la considero dichosa, pero sí se puede afirmar que ella ha sabido jugar muy bien sus cartas, y en cierto modo las de los demás. Daba la impresión de que la vedette era feliz hablando de aquellas modestas películas. La escuchaba hablar y me preguntaba si esas historias con Amando de Ossorio eran realmente recuerdos felices, si el teatro le llenaba, y si hubiera preferido una existencia diferente, una vida sin focos (y sin dinero). A mí me ha interesado mucho más esta Bárbara, sin el Rey.

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