Un incendio forestal puede durar unas horas o días, pero sus estragos tardan años en superarse. Y en Europa cada vez es mayor el riesgo de estos fuegos con el cambio climático: solo en 2025, ardieron un millón de hectáreas de bosques en todo el continente, tres veces más que la media de los últimos 20 años y el equivalente a un tercio de Bélgica o todo Chipre. Consciente de que se trata de un problema que causa problemas económicos, medioambientales y hasta sociales a largo plazo, la Comisión Europea ha presentado este miércoles una “estrategia” para prevenir mejor y afrontar de manera más coordinada estas catástrofes que hace tiempo dejaron de ser algo excepcional.
La Comisión llama a los Estados miembros a mejorar la prevención, cooperación y respuesta ante el cada vez mayor riesgo de los fuegos forestales
Un incendio forestal puede durar unas horas o días, pero sus estragos tardan años en superarse. Y en Europa cada vez es mayor el riesgo de estos fuegos con el cambio climático: solo en 2025, ardieron un millón de hectáreas de bosques en todo el continente, tres veces más que la media de los últimos 20 años y el equivalente a un tercio de Bélgica o todo Chipre. Consciente de que se trata de un problema que causa problemas económicos, medioambientales y hasta sociales a largo plazo, la Comisión Europea ha presentado este miércoles una “estrategia” para prevenir mejor y afrontar de manera más coordinada estas catástrofes que hace tiempo dejaron de ser algo excepcional.
Se trata de compartir más la información disponible, mejorar la coordinación a todos los niveles, desde el local y regional al nacional y a nivel de la UE, así como de añadir medios materiales y humanos para combatir los fuegos. En este sentido, Bruselas incrementará la flota de aviones y helicópteros antiincendios de la UE, además de mejorar la formación de los responsables de combatir las llamas, entre otros.
“Europa debe estar lista antes de que empiece el incendio”, ha subrayado la vicepresidenta para Derechos Sociales y Preparación, Roxana Minzatu. Y eso significa, ha indicado al presentar la estrategia, crear una “verdadera cultura de preparación” que pasa por “dotar a las personas de las competencias adecuadas, apoyar a los bomberos y al personal de primeros auxilios y ayudar a las comunidades a comprender los riesgos a los que se enfrentan”. Porque “nadie en Europa es inmune ya a los incendios”, ha recalcado la comisaria para Gestión de Crisis, Hadja Lahbib.
La Comisión quiere tener como parte de los instrumentos disponibles para todos los Estados miembros una flota permanente de aviones para la extinción de incendios lo suficientemente robusta como para responder a las demandas que reciba, que son cada vez más frecuentes. Por ello, se compromete a entregar 12 aviones de tamaño medio adicionales hasta comienzos de 2028 y cinco helicópteros más, el primero de los cuales estará ya disponible para este verano en Rumania, época en la que se producen la mayor parte de los incendios. Los nuevos aviones, que forman parte del Mecanismo de Protección Civil de la UE, serán desplegados en España, Portugal, Francia, Italia, Croacia y Grecia, mientras que los helicópteros estarán en Eslovaquia, República Checa y Rumania.
Además, la Comisión quiere que esté listo, a tiempo para ser presentado durante la cumbre informal de líderes de la UE a finales de abril en Nicosia, un “centro europeo de lucha contra incendios” en Chipre que sirva para la formación de bomberos, la realización de simulacros y la preparación para la temporada de incendios. Este hub tendrá una doble función: no solo servirá para aumentar el desarrollo de capacidades, sino que podrá “responder a emergencias” de incendios forestales.
También como parte de los preparativos, la Comisión desplegará más bomberos en zonas de riesgo y fomentará el intercambio de expertos en extinción de incendios, detalla la estrategia.
Consciente de que los bomberos son la clave de toda la estrategia de combate contra los incendios, Bruselas se compromete a poner en marcha un estudio, antes de que acabe 2028, para “promover el seguimiento de la exposición de los bomberos a los incendios forestales y los posibles efectos sobre la salud que de ello se deriven”.
Además de tener en cuenta estos impactos, Bruselas también incide en la importancia de la prevención en este tipo de catástrofes. Una prevención que empieza por tener unos espacios naturales más resistentes a los fuegos, por lo que la estrategia, que no es vinculante sino un catálogo de propuestas para los Estados miembros, aboga por “restaurar los ecosistemas, incluidos los paisajes que retienen el agua, para reforzar la resiliencia frente a los incendios forestales”, a la par que se fomentan prácticas tradicionales como el pastoreo de animales o los fuegos controlados para reducir de forma natural hierbas y rastrojos susceptibles de quemarse.
“Nuestra resiliencia económica está directamente relacionada con la salud de nuestros ecosistemas, y proteger a uno es proteger al otro”, ha recordado la comisaria de Medio Ambiente, Jessika Roswall. “Al invertir en prevención, en la restauración de la naturaleza y en la creación de paisajes resistentes al fuego, podremos evitar pérdidas económicas por valor de miles de millones de euros”, ha afirmado.
Sociedad en EL PAÍS
