Entrar en Casa Pagès es introducirse en el túnel del tiempo a uno de los capítulos de la serie «Cuéntame» del barrio barcelonés de Gràcia . En la esquina de las calles Llibertat y Fraternitat, el aspecto de Casa Pagès es el de un bar de barrio que parece haberse detenido en los años 70, como los que acaba de cumplir el establecimiento. Las señales vintage se encuentran por doquier en un comedor de mesas de mármol y de madera presididas por icónicos sifones (botellas recargables de agua carbonatada o soda forradas de una malla de plástico y con un mecanismo de presión), tradicionalmente utilizados para el vermut. Las sillas son también de madera y enea y el resto de la decoración reafirma la identidad de que entramos en uno de los grandes referentes de la cocina popular catalana sin artificios ni postureos. Porque la casa de comidas se sometió a unas reformas antes de fin de año para mantener su esencia y abrir en enero preparada para otros 70 años más. Se trata de un establecimiento que durante años ha sido y es uno de los principales puntos de encuentro de la vida social y culinaria de Gràcia, donde se encuentran las distintas generaciones del barrio y también los turistas y expatriados que lo habitan.Recetario popularCasa Pagès lleva 42 años en manos de dos generaciones de la familia Barros que convirtieron el establecimiento en restaurante, pero su nacimiento arrancó en 1956. Alberto y Elena, los actuales responsables del local, miran al futuro sin renunciar a aquello que lo ha convertido en un local imprescindible: una propuesta culinaria basada en el recetario popular (también en los desayunos de «forquilla») , los tapeos y una cocina catalana de cuchara, casera y de calidad, cada vez más difícil de encontrar en Barcelona.Porque la especialidad y lo que le ha granjeado la buena fama que tiene son los guisos y platos tradicionales elaborados de forma casera y con producto de temporada . En su carta destacan clásicos como el fricandó con champiñones, el cap i pota, los pies de cerdo, la butifarra con judías y allioli, las habas a la catalana, las carrilleras guisadas al vino tinto, el trinxat de la Cerdanya o las albóndigas de la abuela, junto a otros imprescindibles como la esqueixada, el xató Pagès o el bacalao a la llauna. Los postres mantienen el mismo espíritu tradicional, con la torrija casera, la miel con mató o el Del Pagès, elaborado con helado de turrón y crema catalana. La oferta se completa con una gran variedad de tapas, tortillas, huevos rotos, bocadillos y tostas, (algunas con nombres de grandes filósofos), además de promociones muy populares de aperitivo y tardeo con caña o vermut acompañados de tapas o mini tapas a precios muy reducidos , pensadas para seguir fomentando la vida social del barrio. Por ejemplo, caña de cerveña más una tapa por 2,5 euros; vermut más tapa por 3 euros o tapa sin bebida por 2 euros de lunes a domingo de 19h a 21 horas y los fines de semana de 12 a 14 horas.Desayunos tradicionales de cucharaUno de los grandes valores diferenciales que Alberto y Elena quieren dar a conocer esta nueva temporada son sus desayunos tradicionales de cuchara, disponibles de 9:00 a 12:00 h, con platos como el fricandó de ternera, el cap i pota, la butifarra con judías, las habas a la catalana o la carrillera guisada. Una propuesta casi desaparecida en la ciudad de Barcelona y que refuerza el carácter auténtico y popular de Casa Pagès. El local ofrece también un notable menú casero tradicional de mediodía por 14,90 euros , con cuatro primeros y cuatro segundos a elegir, más postre o café, que varía diariamente. Las raciones, además de buenas, son abundantes y el comensal queda satisfechísimo.La familia Barros, además de Casa Pagès, regenta Café Pagès, en Torrent de l’Olla 27, un restaurante, café y bar de copas muy acogedor , con quince años de trayectoria, muy vinculado al público joven, vecinos, expatriados y visitantes internacionales que es muy conocido internacionalmente por su gran ambiente, sus estupendas tapas y su programación musical. Entrar en Casa Pagès es introducirse en el túnel del tiempo a uno de los capítulos de la serie «Cuéntame» del barrio barcelonés de Gràcia . En la esquina de las calles Llibertat y Fraternitat, el aspecto de Casa Pagès es el de un bar de barrio que parece haberse detenido en los años 70, como los que acaba de cumplir el establecimiento. Las señales vintage se encuentran por doquier en un comedor de mesas de mármol y de madera presididas por icónicos sifones (botellas recargables de agua carbonatada o soda forradas de una malla de plástico y con un mecanismo de presión), tradicionalmente utilizados para el vermut. Las sillas son también de madera y enea y el resto de la decoración reafirma la identidad de que entramos en uno de los grandes referentes de la cocina popular catalana sin artificios ni postureos. Porque la casa de comidas se sometió a unas reformas antes de fin de año para mantener su esencia y abrir en enero preparada para otros 70 años más. Se trata de un establecimiento que durante años ha sido y es uno de los principales puntos de encuentro de la vida social y culinaria de Gràcia, donde se encuentran las distintas generaciones del barrio y también los turistas y expatriados que lo habitan.Recetario popularCasa Pagès lleva 42 años en manos de dos generaciones de la familia Barros que convirtieron el establecimiento en restaurante, pero su nacimiento arrancó en 1956. Alberto y Elena, los actuales responsables del local, miran al futuro sin renunciar a aquello que lo ha convertido en un local imprescindible: una propuesta culinaria basada en el recetario popular (también en los desayunos de «forquilla») , los tapeos y una cocina catalana de cuchara, casera y de calidad, cada vez más difícil de encontrar en Barcelona.Porque la especialidad y lo que le ha granjeado la buena fama que tiene son los guisos y platos tradicionales elaborados de forma casera y con producto de temporada . En su carta destacan clásicos como el fricandó con champiñones, el cap i pota, los pies de cerdo, la butifarra con judías y allioli, las habas a la catalana, las carrilleras guisadas al vino tinto, el trinxat de la Cerdanya o las albóndigas de la abuela, junto a otros imprescindibles como la esqueixada, el xató Pagès o el bacalao a la llauna. Los postres mantienen el mismo espíritu tradicional, con la torrija casera, la miel con mató o el Del Pagès, elaborado con helado de turrón y crema catalana. La oferta se completa con una gran variedad de tapas, tortillas, huevos rotos, bocadillos y tostas, (algunas con nombres de grandes filósofos), además de promociones muy populares de aperitivo y tardeo con caña o vermut acompañados de tapas o mini tapas a precios muy reducidos , pensadas para seguir fomentando la vida social del barrio. Por ejemplo, caña de cerveña más una tapa por 2,5 euros; vermut más tapa por 3 euros o tapa sin bebida por 2 euros de lunes a domingo de 19h a 21 horas y los fines de semana de 12 a 14 horas.Desayunos tradicionales de cucharaUno de los grandes valores diferenciales que Alberto y Elena quieren dar a conocer esta nueva temporada son sus desayunos tradicionales de cuchara, disponibles de 9:00 a 12:00 h, con platos como el fricandó de ternera, el cap i pota, la butifarra con judías, las habas a la catalana o la carrillera guisada. Una propuesta casi desaparecida en la ciudad de Barcelona y que refuerza el carácter auténtico y popular de Casa Pagès. El local ofrece también un notable menú casero tradicional de mediodía por 14,90 euros , con cuatro primeros y cuatro segundos a elegir, más postre o café, que varía diariamente. Las raciones, además de buenas, son abundantes y el comensal queda satisfechísimo.La familia Barros, además de Casa Pagès, regenta Café Pagès, en Torrent de l’Olla 27, un restaurante, café y bar de copas muy acogedor , con quince años de trayectoria, muy vinculado al público joven, vecinos, expatriados y visitantes internacionales que es muy conocido internacionalmente por su gran ambiente, sus estupendas tapas y su programación musical.
Entrar en Casa Pagès es introducirse en el túnel del tiempo a uno de los capítulos de la serie «Cuéntame» del barrio barcelonés de Gràcia. En la esquina de las calles Llibertat y Fraternitat, el aspecto de Casa Pagès es el de un bar … de barrio que parece haberse detenido en los años 70, como los que acaba de cumplir el establecimiento. Las señales vintage se encuentran por doquier en un comedor de mesas de mármol y de madera presididas por icónicos sifones (botellas recargables de agua carbonatada o soda forradas de una malla de plástico y con un mecanismo de presión), tradicionalmente utilizados para el vermut.
Las sillas son también de madera y enea y el resto de la decoración reafirma la identidad de que entramos en uno de los grandes referentes de la cocina popular catalana sin artificios ni postureos. Porque la casa de comidas se sometió a unas reformas antes de fin de año para mantener su esencia y abrir en enero preparada para otros 70 años más. Se trata de un establecimiento que durante años ha sido y es uno de los principales puntos de encuentro de la vida social y culinaria de Gràcia, donde se encuentran las distintas generaciones del barrio y también los turistas y expatriados que lo habitan.
Recetario popular
Casa Pagès lleva 42 años en manos de dos generaciones de la familia Barros que convirtieron el establecimiento en restaurante, pero su nacimiento arrancó en 1956. Alberto y Elena, los actuales responsables del local, miran al futuro sin renunciar a aquello que lo ha convertido en un local imprescindible: una propuesta culinaria basada en el recetario popular (también en los desayunos de «forquilla»), los tapeos y una cocina catalana de cuchara, casera y de calidad, cada vez más difícil de encontrar en Barcelona.
Porque la especialidad y lo que le ha granjeado la buena fama que tiene son los guisos y platos tradicionales elaborados de forma casera y con producto de temporada. En su carta destacan clásicos como el fricandó con champiñones, el cap i pota, los pies de cerdo, la butifarra con judías y allioli, las habas a la catalana, las carrilleras guisadas al vino tinto, el trinxat de la Cerdanya o las albóndigas de la abuela, junto a otros imprescindibles como la esqueixada, el xató Pagès o el bacalao a la llauna. Los postres mantienen el mismo espíritu tradicional, con la torrija casera, la miel con mató o el Del Pagès, elaborado con helado de turrón y crema catalana.
La oferta se completa con una gran variedad de tapas, tortillas, huevos rotos, bocadillos y tostas, (algunas con nombres de grandes filósofos), además de promociones muy populares de aperitivo y tardeo con caña o vermut acompañados de tapas o mini tapas a precios muy reducidos, pensadas para seguir fomentando la vida social del barrio. Por ejemplo, caña de cerveña más una tapa por 2,5 euros; vermut más tapa por 3 euros o tapa sin bebida por 2 euros de lunes a domingo de 19h a 21 horas y los fines de semana de 12 a 14 horas.
Desayunos tradicionales de cuchara
Uno de los grandes valores diferenciales que Alberto y Elena quieren dar a conocer esta nueva temporada son sus desayunos tradicionales de cuchara, disponibles de 9:00 a 12:00 h, con platos como el fricandó de ternera, el cap i pota, la butifarra con judías, las habas a la catalana o la carrillera guisada. Una propuesta casi desaparecida en la ciudad de Barcelona y que refuerza el carácter auténtico y popular de Casa Pagès. El local ofrece también un notable menú casero tradicional de mediodía por 14,90 euros, con cuatro primeros y cuatro segundos a elegir, más postre o café, que varía diariamente. Las raciones, además de buenas, son abundantes y el comensal queda satisfechísimo.
La familia Barros, además de Casa Pagès, regenta Café Pagès, en Torrent de l’Olla 27, un restaurante, café y bar de copas muy acogedor, con quince años de trayectoria, muy vinculado al público joven, vecinos, expatriados y visitantes internacionales que es muy conocido internacionalmente por su gran ambiente, sus estupendas tapas y su programación musical.
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