El escritor se lleva los 30.000 euros del galardón y se consolida con ‘La ciudad de las luces muertas’, con ‘cameos’ de Carmen Laforet, Antoni Gaudí o Freddie Mercury. El filósofo Francesc Torralba gana el Premi Josep Pla con un ensayo espiritual Leer El escritor se lleva los 30.000 euros del galardón y se consolida con ‘La ciudad de las luces muertas’, con ‘cameos’ de Carmen Laforet, Antoni Gaudí o Freddie Mercury. El filósofo Francesc Torralba gana el Premi Josep Pla con un ensayo espiritual Leer
El Premio Nadal vuelve a su esencia más literaria con David Uclés (Úbeda, 1990) y su novela La ciudad de las luces muertas, con Barcelona como escenario y que incluso homenajea la historia del galardón más antiguo de las letras españolas, ese que ganó una jovencísima Carmen Laforet a los 23 años y que recogió un 6 de enero de 1945 en el desaparecido Café Suizo de Las Ramblas (hoy, es un hotel). Porque en La ciudad de las luces muertas Laforet es un personaje más del laberinto literario (y algo fantástico) que teje Uclés en una Barcelona de posguerra envuelta en una oscuridad total. Una oscuridad misteriosa y repentina que, atención, parece haber provocado accidentalmente la joven Laforet…
«Durante las 24 horas de un día la luz se va de Barcelona, tanto la solar como la artificial. Solo queda un resplandor azul que nadie sabe de dónde viene», ha explicado el autor tras recoger el premio, dotado con 30.000 euros, en la gala del Hotel Palace (el antiguo Ritz), la histórica sede del Nadal desde los años 50. «La novela es una carta de amor a Barcelona», ha confesado Uclés, que pasó medio año en la ciudad gracias a la beca Montserrat Roig. A ella, a Mercè Rodoreda y a Carmen Laforet ha dedicado este premio: «Porque sin sus palabras y su escritura esta novela no existiría».
Con solo tres novelas a sus espaldas (esta será la cuarta), Uclés ya se ha coronado como uno de los fenómenos de la nueva literatura española, sobre todo desde la publicación en 2024 de La península de las casas vacías (Siruela), que sin ninguna gran campaña de marketing detrás ha vendido la friolera de 300.000 ejemplares. En su 82ªedición, el Nadal ha batido todos los récords de participación con 1.207 manuscritos presentados frente a los 769 originales recibidos el año pasado, una cifra que ya roza incluso la del Premio Planeta (con 1.320 manuscritos en 2025). Uclés se incorpora así a la galáctica escudería de Planeta a través de su sello Destino, que publicará su novela el próximo 4 de febrero, dejando cierto vacío en Siruela. Eso sí, el escritor se ha acordado de su antigua editorial y el equipo que le ha acompañado durante los dos años de edición de su anterior novela: «Soy el escritor que soy gracias a ellos, los quiero, son también mi familia».
Pero mucho antes de publicar siquiera su ópera prima, en 2010, Uclés se presentó al Premio Nadal. «Creo que lo hice cada año hasta el 2020. Luego tiré la toalla y este año lo he vuelto a hacer…», ha admitido. Pero esta vez sí, ha tocado. Y con una galería de personajes ilustres. Porque en La ciudad de las luces muertas, además de Laforet, aparecerán otros tantos cameos: Ana María Matute (también ganadora del Nadal en 1959 por Primera memoria), Simone Weil, Freddie Mercury (autor del inmortal himno olímpico junto a Montserrat Caballé), Roberto Bolaño, Mercè Rodoreda o, por supuesto, Antoni Gaudí. Todos ellos coinciden a la vez en la ciudad protagonizando escenas y encuentros que nunca fueron en un cruce de épocas y tiempos cuanto menos sorprendente.
«Todas las Barcelonas arquitectónicas que han existido confluyen, de las murallas romanas a la Sagrada Familia, que ya está terminada. Se mezclan todos los tiempos y todos los intelectuales que hicieron de Barcelona su ciudad», ha contado. Algo que ya ha explorado en sus anteriores obras. En su ópera prima, la intimista El llanto del león (Ediciones Complutense, 2019), un joven Uclés se centraba en la despedida entre un padre moribundo y su hijo, mientras que en Emilio y Octubre (Editorial Dos Bigotes, 2020) imaginaba un romance queer en un futuro donde los personajes podían entrar en las pinturas de los museos y viajar así por toda Europa. Pero su gran éxito, aclamado por la crítica y el público, ha sido la monumental La península de las casas vacías, en la que a lo largo de 700 páginas dibuja un amplio fresco de la Guerra Civil con elementos tan épicos como grotescos y varias dosis de realismo mágico.
Con esos antecedentes, el jurado del Nadal, formado por los escritores Víctor del Árbol, Juan Luis Arsuaga, Inés Martín Rodrigo, Care Santos y el editor Emili Rosales ha calificado de «deslumbrante» el nuevo libro de Uclés, donde las artes -la pintura, la literatura, la música y la arquitectura- «actúan como conciencia de la sociedad». También han descrito a Uclés como un autor «tan innovador como único, que recuerda que la luz regresa cuando alguien se atreve a imaginarla».
Ese sentimiento de esperanza también se manifiesta este año en el Premi Josep Pla de literatura catalana, dotado con 10.000 euros y que se viene entregando junto al Nadal desde 1968, cuando en su estreno ganó un joven Terenci Moix con Onades sobre una roca deserta (Olas sobre una roca desierta). Si el año pasado el galardón en catalán recayó en un ensayo científico del biólogo David Bueno,L’art de ser humans (El arte de ser humanos), esta edición vuelve a apostar por la no ficción.
El filósofo y teólogo Francesc Torralba (Barcelona, 1967) revalida la buena salud del género ensayístico con Anatomia de l’esperança (Anatomía de la esperanza), una exploración de los mecanismos que sostienen el espíritu en tiempos de crisis. «Es un ensayo sobre cómo hacer un discurso sobre la esperanza que tenga legitimidad intelectual, con fundamentos. Demasiado a menudo cuando tratamos el tema se nos califica de ingenuos, pueriles u optimistas mal informados. Pero sin esperanza es imposible vivir, construir, proyectar futuros…», ha reivindicado el catedrático de Ética de la Universidad Ramon Llull y miembro de la Real Academia Europea de Doctores. En los tiempos actuales, «apocalípticos y distópicos» hablar así de la esperanza supone «un discurso muy contracultural», ha señalado el también ganador del Premio Ratzinger en 2023 por su labor a la hora de difundir y promover el diálogo entre la fe, la razón y el humanismo.
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