La ex presidenta andaluza y su entorno apuestan por esperar a cerrar este ciclo electoral antes de abrir un debate como el que pide Jordi Sevilla Leer La ex presidenta andaluza y su entorno apuestan por esperar a cerrar este ciclo electoral antes de abrir un debate como el que pide Jordi Sevilla Leer
«Tengo 50 años y tela de carrete». Éste es el mensaje que este martes ha querido lanzar Susana Díaz aprovechando una de sus participaciones habituales en tertulias televisivas. La ex presidenta de la Junta de Andalucía, hoy senadora del PSOE, se ha pronunciado así sobre su futuro en el Partido Socialista solo un día después de que el ex ministro Jordi Sevilla lanzase su manifiesto público crítico con Pedro Sánchez y abogando por un «cambio de rumbo» en la formación.
Díaz se ha desmarcado del manifiesto, aunque en su entorno subrayan que no tanto porque esté en desacuerdo con el contenido, sino por el momento elegido. Pero, más allá, la ex líder socialista en Andalucía ha terciado en el debate interno lanzado lo que, aseguran fuentes próximas, es un «mensaje a navegantes» con el que ha querido dejar claro que su papel en el socialismo no ha terminado.
«Mi papel lo dirán siempre los militantes», ha afirmado la ex presidenta de la Junta de Andalucía y esas palabras, manifestaron estas fuentes, tienen un destinatario doble. Por un lado, y sobre todo, Díaz ha querido responder así a quienes, dentro del sector crítico con Sánchez, consideran a la andaluza una figura política amortizada con la que no hay que contar en el futuro del partido.
En su entorno precisan que es la respuesta de la ex presidenta a quienes, como desveló EL MUNDO en junio del año pasado, en el ala moderada del PSOE habían empezado a moverse de cara al «rearme en la sombra» del partido, excluyendo a Díaz de esa «resistencia» al entender que no era un valor en activo y señalando, como referente, entre otros, al presidente castellano manchego, Emiliano García Page.
A los impulsores de esa «resistencia» se ha dirigido públicamente Díaz para señalarles, insisten las fuentes consultadas, que no está dispuesta a apartarse del proceso que, necesariamente, añaden, se tiene que abrir antes o después para debatir cuál será el futuro del PSOE.
Y, por otro lado, se dirige a quienes «han tratado de acabar con ella» desde el sanchismo, en especial aquellos que se hicieron sanchistas después de la victoria de Sánchez en las primarias y que habían apoyado a Díaz en ese proceso. Los «conversos» los llaman en el entorno de la ex presidenta.
La hoy senadora socialista está convencida de que tiene mucho que aportar a su partido -«no hay muchos con su edad y su experiencia política»- y tiene intención de «participar», de «estar» en ese proceso, jugar un papel en el pos sanchismo, sin ser, necesariamente, de liderazgo.
«Si no siquiera me han podido orillar quienes no querían escuchar mi opinión, pues mucho menos ahora que creo que es importante que aportemos todos para reencontrarnos con un electorado que ha dejado de mirarnos», señaló asimismo Díaz en televisión, insistiendo en que «el PSOE ha dejado huérfanos a muchos votantes».
Eso sí, el momento para iniciar ese camino no es ahora y, por ese motivo, no se ha subido al tren del ex ministro Sevilla y su manifiesto. Hay que esperar la oportunidad, «no es el momento», indican las fuentes consultadas, y no lo será, al menos, hasta que termine el actual calendario de elecciones que comenzó en Extremadura el pasado diciembre y terminará, salvo convocatoria adelantada de elecciones generales, con los comicios andaluces en junio.
Abrir ese melón ahora, según las tesis del susanismo, sería perjudicial para «los compañeros de Aragón» y los de Castilla y León y Andalucía, cuyas expectativas electorales no son, de por sí, demasiado halagüeñas.
Pero, una vez celebradas todas estas elecciones, sí habría que iniciar el debate sobre el futuro del PSOE con la vista puesta en los comicios, municipales y autonómicos, que tienen que celebrarse en 2027 y en los que el PSOE se juega el poder territorial que aún le queda. Llegar a ese momento en la situación actual sería «un desastre» para el partido. El «desastre total».
Claro que la opción preferida por quienes se alinean detrás de Díaz es, como ella misma ha puesto de manifiesto, que se convoquen elecciones generales anticipadas este mismo año, coincidiendo con las andaluzas incluso, iniciar entonces la reconstrucción del PSOE desde los cimientos, dando por segura una derrota de Sánchez en las urnas que le abocara a apartarse de la dirección del partido.
Muchos de los males que aquejan hoy al PSOE, dicen en el entorno de la ex presidenta, tienen que ver, precisamente, con cómo muchos dentro del partido fueron apartados en los últimos años por no alinearse ciegamente con las tesis de Sánchez. Son activos que, como la propia Díaz, «tienen mucho que aportar».
Sucedió, detallan las fuentes, lo mismo en el PSOE de Andalucía con Juan Espadas, pero aquí, puntualizan, María Jesús Montero, secretaria general desde hace un año justo, inició a su llegada un proceso de integración que, en el ámbito federal, sigue siendo una asignatura pendiente.
Díaz, hicieron hincapié desde su entorno, «tiene la vida resuelta» (podría optar al sueldo de ex presidenta de la Junta que aprobó el PP) y «no tiene necesidad» de seguir en política. Pero, añaden, es lo que quiere, convencida de que puede aportar al PSOE post Sánchez por más que algunos, incluso dentro de la «resistencia», no cuenten con ella.
Andalucía // elmundo
