El caso Epstein se cobra también la cabeza del alto funcionario de mayor rango del Reino Unido

La debilidad política de Keir Starmer, cuestionado por sus propios diputados por el modo en que manejó el escándalo Mandelson/Epstein, provoca que cualquier cese sea visto como otra señal de crisis en el Gobierno. El hasta ahora secretario de Gabinete, Chris Wormald, ha abandonado su puesto cuando apenas llevaba en él 14 meses, una brevedad récord cuando se trata del cargo más relevante en la Administración Civil (el legendario Civil Service) del Reino Unido.

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 Starmer cesa a su secretario de gabinete, Chris Wormald, la tercera baja derivada del escándalo  

La debilidad política de Keir Starmer, cuestionado por sus propios diputados por el modo en que manejó el escándalo Mandelson/Epstein, provoca que cualquier cese sea visto como otra señal de crisis en el Gobierno. El hasta ahora secretario de Gabinete, Chris Wormald, ha abandonado su puesto cuando apenas llevaba en él 14 meses, una brevedad récord cuando se trata del cargo más relevante en la Administración Civil (el legendario Civil Service) del Reino Unido.

El secretario de Gabinete es de facto el principalasesor del primer ministro en lo que se refiere a la legalidad o conveniencia de las políticas que se pretenden impulsar; el responsable de coordinar y registrar las reuniones del jefe de Gobierno y sus ministros; el principal enlace entre los distintos ministerios y el relevante cuerpo de altos funcionarios; y, finalmente, el responsable de certificar que los nombramientos cumplen con lad exigencias éticas del Código Ministerial.

Starmer había expresado en los últimos meses su insatisfacción con el desempeño de Wormald. Lo encontraba demasiado convencional y formalista para ayudar a un Gobierno laborista empeñado en llevar a cabo cambios y reformas de calado.

Nada, sin embargo, llevaba a pensar que el alto funcionario, la máxima cabeza de la Administración Civil, sería sustituido tan pronto. Históricamente, un puesto así se desempeñaba al menos entre cinco y diez años.

La decisión se ha presentado como si hubiera sido mutua y amigablemente acordada por Starmer y Wormald. “Estoy muy agradecido a Sir Chris por su larga y distinguida carrera como servidor público, que ha durado 35 años, y por el apoyo que me ha brindado durante el último año. He acordado con él que dejará hoy mismo [por este jueves] el puesto de secretario de Gabinete. Le deseo lo mejor para el futuro”, ha dicho el primer ministro.

Wormald, por su parte, ha expresado su agradecimiento a “los extraordinarios servidores públicos, ministros y asesores con los que ha trabajado” durante casi cuatro décadas.

Será una mujer, Antonia Romeo, la hasta ahora secretaria permanente del Ministerio del Interior, la que sustituya al alto funcionario cesado. Starmer logra así también calmar en parte el malestar de muchas diputadas laboristas por el tufo machista que ha desprendido la gestión del escándalo Mandelson/Epstein, cuando las decisiones adoptadas no tuvieron en cuenta a las mujeres víctima de los manejos del financiero pederasta.

Bajo la responsabilidad del ya cesado secretario de Gabinete estaba la comprobación y visto bueno de la candidatura de Peter Mandelson como embajador en Estados Unidos, aunque lo cierto es que Wormald accedió a su puesto apenas unos días antes de que el polémico político laborista fuera enviado a Washington.

Stamer se deshace de él no tanto por el escándalo de la relación entre Mandelson y el multimillonario pederasta, Jeffrey Epstein (el político llegó a pasar al financiero información confidencial económica del Gobierno de Gordon Brown, durante la última crisis financiera), sino por su necesidad de hacer borrón y cuenta nueva en Downing Street, después de haber sobrevivido a una rebelión de sus propios diputados que a punto ha estado de derrocarle como primer ministro.

El pasado lunes, Starmer cesó a su jefe de Gabinete, Morgan McSweeny, el hombre que le acompañó durante su victoriosa campaña electoral, y que se había convertido en el asesor imprescindible e inseparable del primer ministro. Los diputados laboriosos estaban irritados contra McSweeney, al que acusaban de haber promocionado el ascenso a la embajada de Washington de su amigo y padrino Mandelson.

Horas después de la renuncia de McSweeney le siguió los pasos el director de Comunicación de Downing Street, Tim Allen. Cuatro jefes de Gabinete y cinco directores de Comunicación en dieciocho meses de mandato son la prueba directa de la extrema debilidad con que se sostiene en el puesto Starmer, que consiguió aplacar una vez más a sus diputados gracias a que ninguno de sus potenciales rivales está todavía en condiciones de lanzar un desafío formal a su liderazgo.

Todos ellos aguardan a las próximas elecciones municipales (Inglaterra) y autonómicas (Escocia y Gales) que se celebrarán el próximo 7 de mayo. Los sondeos vaticinan una debacle del Partido Laborista, que previsiblemente pondrá de nuevo contra las cuerdas a Starmer.

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