El cordón sanitario del PSC contra Orriols se aprieta en el Parlament y se afloja en Ripoll

Los cordones sanitarios en la política catalana solo funcionan cuando uno puede permitirse el lujo de practicarlos. El PSC no necesita a Aliança Catalana en el Parlament. Los de Sílvia Orriols no son imprescindibles para aprobar normas en la cámara autonómica. Aplicar un cordón sanitario a Aliança, por lo tanto, sale gratis. Sería diferente si sus dos diputadas fueran determinantes. En Ripoll (Gerona), la situación es bien distinta. La incapacidad de la oposición para presentar una alternativa ha hecho aflorar el pragmatismo a la hora de enfrentarse a Orriols.A última hora del jueves, la alcaldesa de Ripoll consiguió aprobar las cuentas de la población gerundense: 14,9 millones de euros. Orriols lo consiguió gracias a la abstención de los dos ediles socialistas, Enric Pérez y Anna Belén Avilés. Pérez defendió en el pleno que tenía «motivos de sobra para votar en contra» del proyecto de presupuestos para 2026, pero que, para evitar «un escenario de mociones de confianza», «poner Ripoll en el foco» y hacer «perder el tiempo a los técnicos», optaban por la abstención. Orriols agradeció este «acto de responsabilidad».Esta estrategia de los socialistas, sin embargo, choca frontalmente con la que mantiene el PSC, y muy especialmente el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en el Parlament. Illa no rechaza ir al choque contra Orriols y se muestra muy duro con ella. Los socialistas firmaron con Junts, ERC, Comuns y la CUP, en julio de 2024, extender el cordón sanitario, que ya aplicaban a Vox, también a Aliança. Cero pactos con estas dos formaciones, cero acuerdos, nada de votar a favor sus iniciativas y, en la medida de lo posible, cortocircuitar sus derechos parlamentarios.Noticia relacionada No No El perfil del votante catalán cuestiona la estrategia de máximos de los partidos Daniel TerceroPero, a tenor de lo que auguran las encuestas, el resultado no está siendo lo que esperaban los partidos firmantes. De hecho, al poco de suscribir el acuerdo, Junts se desmarcó con los hechos y ya no duda en votar a favor de iniciativas presentadas por los de Orriols. La fuga de votos hacia Aliança es la explicación más plausible. En esta línea, hace solo un par de meses, un sector del poder económico catalán —vinculado al nacionalismo— abrió sus puertas a Orriols y la invitó a un encuentro privado para conocer de primera mano sus propuestas políticas.Los de Illa tienen más margen y una ventaja: todo lo que Orriols sube es a costa de Junts, que sigue en el laberinto creado por Carles Puigdemont. Sin embargo, los datos del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat, el ‘CIS catalán’, apuntan ya a que Aliança consigue robar votos también del caladero socialista. Y otro apunte: el apoyo a los cordones sanitarios pierde fuelle. Según la encuesta de noviembre del año pasado, el 43% de los catalanes ve bien este tipo de medidas contra los partidos extremistas. En el anterior sondeo la cifra estaba en el 53% de apoyo.Los concejales del PSC de Ripoll fueron llamados al orden y, posteriormente, renegaron de su abstenciónLa prueba de fuego de esta herramienta, que se presenta bajo la excusa de no aceptar la agenda que plantea Aliança, se verá tras las elecciones municipales de 2027. Las encuestas plantean un crecimiento del partido de Orriols que le permitirá ser decisivo en poblaciones del interior de Cataluña. Lo de Ripoll puede ser un juego de niños comparado con lo que puede ocurrir en la mayoría de las comarcas gerundenses y gran parte de las de Lérida. Confrontar y darle protagonismo o negociar y rebajar sus expectativas es el gran dilema de Junts, ERC y el PSC.Tras la votación de los dos concejales del PSC en Ripoll la dirección provincial de los socialistas emitió un comunicado mostrando su «desacuerdo absoluto» y llamándoles al orden. «Esta decisión no tiene el aval ni el conocimiento previo» del partido, apuntaron, y se reunieron con ellos. Pérez y Avilés, después del encuentro, asumieron «el error» de la votación al reconocer que no tuvieron en cuenta «el principio fundamental de evitar cualquier colaboración con la extrema derecha» y pusieron su cargo a disposición del partido.Illa apaga, así, un incendio interno que, sin embargo, le pasará factura. O, como mínimo, será gasolina para la oposición. Desde Junts, rápidamente, le reprocharon la doble vara de medir: duro con Orriols en el «teatro» del Parlament, pero pactando con ella en Ripoll. Si el PP no sabe aún cómo gestionar su relación con Vox, véase, por ejemplo, los casos en Extremadura, Aragón y Castilla y León; el nacionalismo catalán no encuentra la fórmula para centrifugar el partido ultra de Orriols. En Ripoll apuestan por rebajar su protagonismo, lo que significa llegar a acuerdos con ella. Los cordones sanitarios en la política catalana solo funcionan cuando uno puede permitirse el lujo de practicarlos. El PSC no necesita a Aliança Catalana en el Parlament. Los de Sílvia Orriols no son imprescindibles para aprobar normas en la cámara autonómica. Aplicar un cordón sanitario a Aliança, por lo tanto, sale gratis. Sería diferente si sus dos diputadas fueran determinantes. En Ripoll (Gerona), la situación es bien distinta. La incapacidad de la oposición para presentar una alternativa ha hecho aflorar el pragmatismo a la hora de enfrentarse a Orriols.A última hora del jueves, la alcaldesa de Ripoll consiguió aprobar las cuentas de la población gerundense: 14,9 millones de euros. Orriols lo consiguió gracias a la abstención de los dos ediles socialistas, Enric Pérez y Anna Belén Avilés. Pérez defendió en el pleno que tenía «motivos de sobra para votar en contra» del proyecto de presupuestos para 2026, pero que, para evitar «un escenario de mociones de confianza», «poner Ripoll en el foco» y hacer «perder el tiempo a los técnicos», optaban por la abstención. Orriols agradeció este «acto de responsabilidad».Esta estrategia de los socialistas, sin embargo, choca frontalmente con la que mantiene el PSC, y muy especialmente el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, en el Parlament. Illa no rechaza ir al choque contra Orriols y se muestra muy duro con ella. Los socialistas firmaron con Junts, ERC, Comuns y la CUP, en julio de 2024, extender el cordón sanitario, que ya aplicaban a Vox, también a Aliança. Cero pactos con estas dos formaciones, cero acuerdos, nada de votar a favor sus iniciativas y, en la medida de lo posible, cortocircuitar sus derechos parlamentarios.Noticia relacionada No No El perfil del votante catalán cuestiona la estrategia de máximos de los partidos Daniel TerceroPero, a tenor de lo que auguran las encuestas, el resultado no está siendo lo que esperaban los partidos firmantes. De hecho, al poco de suscribir el acuerdo, Junts se desmarcó con los hechos y ya no duda en votar a favor de iniciativas presentadas por los de Orriols. La fuga de votos hacia Aliança es la explicación más plausible. En esta línea, hace solo un par de meses, un sector del poder económico catalán —vinculado al nacionalismo— abrió sus puertas a Orriols y la invitó a un encuentro privado para conocer de primera mano sus propuestas políticas.Los de Illa tienen más margen y una ventaja: todo lo que Orriols sube es a costa de Junts, que sigue en el laberinto creado por Carles Puigdemont. Sin embargo, los datos del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat, el ‘CIS catalán’, apuntan ya a que Aliança consigue robar votos también del caladero socialista. Y otro apunte: el apoyo a los cordones sanitarios pierde fuelle. Según la encuesta de noviembre del año pasado, el 43% de los catalanes ve bien este tipo de medidas contra los partidos extremistas. En el anterior sondeo la cifra estaba en el 53% de apoyo.Los concejales del PSC de Ripoll fueron llamados al orden y, posteriormente, renegaron de su abstenciónLa prueba de fuego de esta herramienta, que se presenta bajo la excusa de no aceptar la agenda que plantea Aliança, se verá tras las elecciones municipales de 2027. Las encuestas plantean un crecimiento del partido de Orriols que le permitirá ser decisivo en poblaciones del interior de Cataluña. Lo de Ripoll puede ser un juego de niños comparado con lo que puede ocurrir en la mayoría de las comarcas gerundenses y gran parte de las de Lérida. Confrontar y darle protagonismo o negociar y rebajar sus expectativas es el gran dilema de Junts, ERC y el PSC.Tras la votación de los dos concejales del PSC en Ripoll la dirección provincial de los socialistas emitió un comunicado mostrando su «desacuerdo absoluto» y llamándoles al orden. «Esta decisión no tiene el aval ni el conocimiento previo» del partido, apuntaron, y se reunieron con ellos. Pérez y Avilés, después del encuentro, asumieron «el error» de la votación al reconocer que no tuvieron en cuenta «el principio fundamental de evitar cualquier colaboración con la extrema derecha» y pusieron su cargo a disposición del partido.Illa apaga, así, un incendio interno que, sin embargo, le pasará factura. O, como mínimo, será gasolina para la oposición. Desde Junts, rápidamente, le reprocharon la doble vara de medir: duro con Orriols en el «teatro» del Parlament, pero pactando con ella en Ripoll. Si el PP no sabe aún cómo gestionar su relación con Vox, véase, por ejemplo, los casos en Extremadura, Aragón y Castilla y León; el nacionalismo catalán no encuentra la fórmula para centrifugar el partido ultra de Orriols. En Ripoll apuestan por rebajar su protagonismo, lo que significa llegar a acuerdos con ella.  

Los cordones sanitarios en la política catalana solo funcionan cuando uno puede permitirse el lujo de practicarlos. El PSC no necesita a Aliança Catalana en el Parlament. Los de Sílvia Orriols no son imprescindibles para aprobar normas en la cámara autonómica. Aplicar un cordón … sanitario a Aliança, por lo tanto, sale gratis. Sería diferente si sus dos diputadas fueran determinantes. En Ripoll (Gerona), la situación es bien distinta. La incapacidad de la oposición para presentar una alternativa ha hecho aflorar el pragmatismo a la hora de enfrentarse a Orriols.

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