El cuponero de Adamuz que rescató con su quad a una decena de pasajeros de entre los hierros: «Los vagones estaban destrozados»

Gonzalo Sánchez fue de los primeros en llegar al lugar del accidente y se encontró con un escenario terrible: «Mejor ni imaginarlo» Leer Gonzalo Sánchez fue de los primeros en llegar al lugar del accidente y se encontró con un escenario terrible: «Mejor ni imaginarlo» Leer  

Gonzalo Sánchez no sabe por qué, pero no dudó ni un segundo. Cuando le llegó la noticia, a través de los grupos de WhatsApp de sus vecinos de Adamuz, de que dos trenes habían chocado a apenas unos kilómetros de su casa, donde él pasaba una tarde de domingo como otra cualquiera, salió corriendo, cogió las llaves del coche y se fue al apeadero del tren.

Tardó apenas diez minutos en llegar desde el pueblo y lo que vio, dice, «es mejor ni imaginarlo».

Gonzalo, que es el cuponero de Adamuz, describe un escenario de hierros retorcidos, los de los tres vagones que, a consecuencia del enorme impacto entre los dos trenes, salieron despedidos y cayeron por un desnivel de cuatro metros.

Él fue, relata, uno de los primeros en llegar hasta esos vagones, el epicentro de la tragedia y donde todo apunta que se concentra la mayoría de las víctimas mortales y heridos de gravedad.

Sacó de allí a un puñado de pasajeros que habían resultado casi ilesos y en su coche les trasladó hasta Adamuz para que fueran atendidos por los sanitarios y pudieran reencontrarse con sus familiares, muchos de los cuales se han acercado esta noche hasta este pequeño municipio muy cercano a la capital cordobesa.

«Cuando llegué solo había guardias civiles y sanitarios y me preguntaron que adónde iba», explica Gonzalo a las puertas de la Caseta Municipal de Adamuz que se ha convertido este domingo en cuartel general improvisado de los servicios de emergencia. «Yo les respondí que iba a echar una mano», añade. Y le dejaron pasar.

Primero con el coche y luego, tras dejar a los primeros rescatados en el pueblo, en su quad para poder llegar más fácilmente a una zona, apunta, «muy complicada», de muy difícil acceso ubicada «en mitad de la sierra».

Gonzalo, que vive en Adamuz aunque nació en Montoro (también en Córdoba), regresó con su moto al talud donde cayeron los vagones y sacó de allí a más pasajeros, pero no solo a ellos. También trasladó, añade, a sanitarios que, con sus equipos, atendían a los heridos en el mismo lugar del siniestro.

Recuerda bien que salió de su casa en torno a las 20:30 horas y pasada la medianoche ha perdido la noción del tiempo, dispuesto a salir en cuanto sea necesario con su quad, estacionado a las puertas de la Caseta Municipal de Adamuz del que entran y salen decenas de sanitarios y adonde llegan familiares preguntando por alguno de los pasajeros del tren que aún no han localizado.

Dice que nunca antes había vivido algo similar, no había conocido una emergencia como ésta hasta este domingo y no había salvado a nadie, pero «sale de pronto», apunta.

El caso de Gonzalo, de 46 años y vendedor de cupones, es solo una muestra de cómo se ha volcado la población de Adamuz con las víctimas de este accidente ferroviario acaecido a apenas unos kilómetros de su casco urbano y que ha mantenido despiertos a muchos de sus habitantes.

Han sido numerosos quienes se han puesto a disposición de las autoridades, los que, de forma espontánea, han sacado de sus casas mantas que han ofrecido a los pasajeros aún en shock para aliviar las bajas temperaturas (cercanas a los cero grados) y hasta hay quien se ha ofrecido a trasladarles.

Incluso, y es también el caso de Gonzalo, han acogido en sus casas a algunos de los afectados por el siniestro. El cuponero ha dado cobijo a Hugo, un onubense que viajaba en Alvia desde Madrid a Huelva, hasta que sus familiares han llegado a Adamuz para recogerle.

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