El ejército israelí ha anunciado este miércoles que abrirá investigaciones penales internas sobre las muertes en Gaza de la niña palestina Hind Rajab —acribillada a disparos mientras rogaba ayuda junto a los cadáveres de sus familiares, en enero de 2024— y de 15 sanitarios un año más tarde, que los soldados trataron de ocultar enterrando los vehículos. Se trata de un tipo de pesquisas internas que rara vez resulta en condenas, pero su apertura muestra la importancia que han cobrado estos casos, sobre todo el de Rajab, convertido en un símbolo por la crudeza del caso, por la película La voz de Hind —que ganó el León de Plata en el último festival de Venecia— y por el activismo de su madre, Wisam Hamada, pidiendo justicia para los niños de Gaza.
Las Fuerzas Armadas decidieron no investigar el bombardeo en el que fallecieron siete empleados de la ONG del chef José Andrés. World Central Kitchen califica el relato mililtar de “profundamente ofensivo”
El ejército israelí ha anunciado este miércoles que abrirá investigaciones penales internas sobre las muertes en Gaza de la niña palestina Hind Rajab —acribillada a disparos mientras rogaba ayuda junto a los cadáveres de sus familiares, en enero de 2024— y de 15 sanitarios un año más tarde, que los soldados trataron de ocultar enterrando los vehículos. Se trata de un tipo de pesquisas internas que rara vez resulta en condenas, pero su apertura muestra la importancia que han cobrado estos casos, sobre todo el de Rajab, convertido en un símbolo por la crudeza del caso, por la película La voz de Hind —que ganó el León de Plata en el último festival de Venecia— y por el activismo de su madre, Wisam Hamada, pidiendo justicia para los niños de Gaza.
Rajab murió, con cinco años, por fuego del ejército israelí mientras pedía ayuda por teléfono durante tres horas a la Media Luna Roja palestina y a su madre. Aunque apenas había dudas sobre quién disparó más de 300 balas sobre el vehículo, solo ahora lo reconoce por primera vez. En una investigación inicial, Israel dijo que sus tropas no estaban presentes, para luego guardar silencio, ante la creciente evidencia.
La grabación de la conversación es escalofriante, con la niña rogando que la recogiesen porque tenía miedo y la impotencia al otro lado de la línea, donde esperaban el OK de Israel (gestionado a través de la Autoridad Nacional Palestina) a que se acercase la ambulancia, que finalmente fue bombardeada igual.
La familia seguía una de las órdenes (entonces constantes) de desplazamiento forzoso y subió a toda prisa al vehículo para abandonar la zona que acababa de ser declarada de combate. En su resolución, el ejército se escuda en que el vehículo “se acercó” a las tropas y circulaba “en dirección contraria a la ruta de evacuación” que había publicado en redes, aunque sí admite “presuntos fallos en la coordinación del traslado de la ambulancia de la Media Luna Roja”, cuyos sanitarios fueron abatidos a tiros cuando finalmente obtuvieron luz verde para intentar rescatar a la pequeña. “Se ha decidido ordenar una investigación más exhaustiva del incidente a cargo de la Policía Militar”, señala.

El ejército israelí cierra en cambio otros dos casos polémicos. Por un lado, el asesinato de siete trabajadores humanitarios de World Central Kitchen, la organización benéfica del chef José Andrés. Circulaban en abril de 2024 por una carretera de Gaza en coches identificados con las siglas de la ONG por una ruta y a un horario previamente comunicados al ejército, usando el sistema de Naciones Unidas. En su momento, el ejército suspendió a dos militares por el ataque, tras reconocer “graves errores” y la “identificación errónea de que los vehículos tenían dentro a operativos de Hamás”.
Ahora, admite que creyó que los cooperantes desarmados no lo eran y, además, llevaban rifles. Y que milicianos subieron a unos vehículos a los que nunca lo hicieron. No obstante, considera que no existe sospecha razonable de conducta delictiva que justifique la apertura de una investigación penal, porque los trabajadores humanitarios se “desviaron de la ruta” previamente coordinada con el ejército y porque los soldados trataron sin éxito de contactar a la ONG.

World Central Kitchen ha rechazado el relato del ejército israelí y la decisión, que califica de “profundamente ofensiva”. “Nunca hubo excusa ni justificación alguna para los ataques y este relato no contiene nada que lo justifique […] En el momento de los ataques letales, el ejército sabía que nuestro equipo en Gaza estaba desarmado y no representaba amenaza alguna. Podía ver con claridad nuestros vehículos humanitarios, claramente identificados, durante los prolongados y múltiples ataques aéreos. Conocían de antemano los movimientos, la identidad y las actividades de nuestro equipo”, protesta.
La ONG señala que la investigación “mezcla diferentes cronologías y eventos y enturbia la historia” y reitera su demanda de que lo investigue una comisión independiente, porque el ejército israelí no puede hacerlo ”de forma creíble” siendo juez y parte. El chef español se ha pronunciado en la misma línea en la red social X y ha recordado que los cooperantes “perdieron la vida tratando de dar de comer a gente hambrienta”, por la decisión de Israel de usar el hambre como arma de guerra.
Tampoco tendrán más recorrido las muertes de cuatro empleados de Médicos sin Fronteras (MSF), una ONG a la que Israel impide trabajar en Gaza y contra la que viene librando una campaña de desprestigio. Sucedió en dos ataques: uno, contra un edificio que MSF utilizaba en Jan Yunis, en el sur de Gaza, y otro contra un convoy en la capital de la Franja, en noviembre de 2023.
Son las resoluciones sobre cinco incidentes relacionados con la muerte de palestinos, tras el análisis de su Mecanismo de Investigación y Evaluación. Las Fuerzas Armadas enmarcan su actuación en que libraron “intensos combates en numerosos frentes, llevando a cabo una amplia gama de misiones militares en una realidad operativa excepcionalmente compleja”.
El anuncio ha coincidido con una jornada letal en Gaza que rompe con la disminución de los bombardeos que venía efectuando Israel en las últimas semanas, desde que la Junta de Paz de Donald Trump anunciase un acuerdo de desarme con Hamás, el mes pasado. El primer ministro, Benjamín Netanyahu, lo rechazó, pero redujo los ataques. Hace dos días, Jared Kushner, el enviado y yerno de Donald Trump, se reunió por separado con él y con el nuevo líder de Hamás, Jalil al Hayya. Tanto Netanyahu como la Junta de Paz (el organismo que supervisa la aplicación de la tregua en Gaza acordada hace 10 meses) dieron cuenta de un encuentro largo y productivo y de su coincidencia en condicionar todo avance (nuevas retiradas militares o la reconstrucción de una Franja en ruinas…) al desarme completo de Hamás. Desde aquella reunión, las Fuerzas Armadas de Israel han matado a 18 palestinos.
Nueve de ellos, este miércoles, en un ataque contra lo que el Ministerio del Interior del Gobierno de Hamás describió como la sede de la policía municipal. El Ministerio ha señalado que ocho de los muertos eran mandos del cuerpo y el noveno, una adolescente que se encontraba en las inmediaciones.
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