El Papa irrumpe en el debate político español con un claro alegato contra la polarización y la ultraderecha

La primera visita apostólica de un Papa a España en 15 años arrancó este sábado con una carga de profundidad contra la polarización, la ultraderecha y la discriminación. La política española tuvo una dosis concentrada de León XIV en cuestión de horas, y casi se puede decir que aún la está asimilando, porque apenas ha habido reacciones, solo se comenta en los despachos. En su primer día en Madrid, a donde llegó a las 10.30 de la mañana del sábado, el Papa desplegó sin dilación un arsenal de ideas y argumentos que dejan pocas dudas sobre lo que piensa. Pese a su carácter tímido, en la solemnidad del Palacio Real y con todas las autoridades y la clase política delante, ejerció sin reparos del líder moral que todos dicen que es, para que cada cual se aplique el cuento.

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León XIV saluda al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este sábado en Barajas (Madrid).Un grupo de jóvenes espera al papa León XIV en la plaza de Lima de Madrid, donde se celebrará una vigilia este sábado por la tarde. El primer día de León XIV en Madrid comienza con un discurso que refuerza su figura de líder moral contra el populismo, sigue en un centro de inmigrantes y culmina en un acto con 500.000 personas  El Papa irrumpe en el debate político español con un claro alegato contra la polarización y la ultraderecha | España | EL PAÍSIr al contenido

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El primer día de León XIV en Madrid comienza con un discurso que refuerza su figura de líder moral contra el populismo, sigue en un centro de inmigrantes y culmina en un acto con 500.000 personas

El Papa critica que se gane popularidad «avivando el fuego de las polarizaciones»

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El Papa critica que se gane popularidad «avivando el fuego de las polarizaciones»

El papa León XIV saluda a los fieles durante su recorrido por Madrid en el papamóvil.
Foto: Rodrigo Jiménez (EFE)
Íñigo Domínguez

La primera visita apostólica de un Papa a España en 15 años arrancó este sábado con una carga de profundidad contra la polarización, la ultraderecha y la discriminación. La política española tuvo una dosis concentrada de León XIV en cuestión de horas, y casi se puede decir que aún la está asimilando, porque apenas ha habido reacciones, solo se comenta en los despachos. En su primer día en Madrid, a donde llegó a las 10.30 de la mañana del sábado, el Papa desplegó sin dilación un arsenal de ideas y argumentos que dejan pocas dudas sobre lo que piensa. Pese a su carácter tímido, en la solemnidad del Palacio Real y con todas las autoridades y la clase política delante, ejerció sin reparos del líder moral que todos dicen que es, para que cada cual se aplique el cuento.

Advirtió contra los “enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos”. Llamó a abandonar “las armas y los muros”, a no negar la complejidad y las diferencias y “vivirlas como una bendición”. A “avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo”. A invertir en la educación pública. A abandonar el odio y buscar el diálogo y la reconciliación.

En estos términos se pronunció en la Sala de las Columnas del Palacio Real, al término de una fastuosa ceremonia de bienvenida con los Reyes, las principales autoridades del país, invitados de la sociedad civil y el cuerpo diplomático. No era complicado saber quién podría sentirse aludido. El Papa tampoco ha mencionado nunca a Donald Trump pero siempre ha estado claro a quién se refería: no entra en el debate político directo, proclama valores y deja en evidencia a quien está contra ellos. Aunque muchas ideas estaban dichas de forma que todos pudieran pensar que se refería a los otros (“abandonar las narrativas divisivas y polarizantes”, “simplificaciones estériles”, “la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones”), la principal carga de profundidad era para la extrema derecha, y de rebote para la derecha que la sigue. Pero Santiago Abascal, líder de Vox, se puso en pie a aplaudir, como los demás.

El rey Felipe VI ante el Papa, sobre los abusos: «Vuestra claridad y firmeza son esenciales en el proceso sanador»

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El rey Felipe VI ante el Papa, sobre los abusos: «Vuestra claridad y firmeza son esenciales en el proceso sanador»

El papa León XIV, este sábado con la Familia Real.
Foto: Vatican Media/LaPresse (UFFICIO STAMPA)

Es otro síntoma de que la derecha no sabe bien cómo manejar el factor desequilibrante que supone Prevost para el mundo ultraconservador que desdeña valores cristianos mientras se arroga su defensa o intenta apropiárselos. El Papa tiene clarísima esta batalla, como advirtió a los obispos españoles en noviembre cuando fueron a visitarle, y este ha sido el motivo de sus réplicas más duras a Donald Trump.

En un momento bajo de la democracia española, con escándalos de corrupción, enorme división política y el debate muy envenenado, pegó un buen repaso, elevando el nivel. Prevost sacó por un momento a la política de su rutina apocalíptica diaria: “Necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia”.

León XIV fue recibido por los Reyes y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el aeropuerto Adolfo Suárez de Barajas. Tras su llegada al Palacio Real, mantuvo un encuentro privado en el Salón de Gasparini del Palacio Real con la Familia Real, antes de que Felipe VI, en un gesto pactado con el Vaticano, hiciera referencia en su discurso al “dolor causado por los casos de abuso” en la Iglesia y llamara a repararlos con “claridad y firmeza”. La expectación por la reunión anunciada con un grupo de víctimas de abusos marcó la víspera del viaje, que se prolongará hasta el próximo viernes 12, y sobrevoló la primera jornada. Sin embargo, la trascendencia del mensaje político también marcó el horizonte de toda la visita. Y aunque es menos evidente, ante este modo de poner las cartas sobre la mesa, también la Iglesia española sabe que uno de estos días puede ser su turno. En el avión, antes de aterrizar, el Papa ya dijo que la pederastia en el clero “todavía es una llaga abierta” y que, igual que la ha combatido toda su vida, seguirá haciéndolo. Una llamada clara de atención a que no considera que el asunto esté resuelto y se pueda pasar página, que es la línea de la Conferencia Episcopal (CEE).

El discurso que dará en el Congreso el lunes ya era de por sí histórico, pero ahora las expectativas se han disparado, porque si esto fue el aperitivo la pregunta es cómo será el plato principal. No fueron casualidad las menciones del Papa al pasado multicultural y de convivencia de religiones de Al Andalus, citar a Santa Teresa con Maimónides, judío, y Averroes, musulmán. Ni rastro del concepto de reconquista, sino de “la presencia del islam”, que constituyó “una realidad política, cultural y religiosa de larga duración” y con la que también “se intentó crear un espacio de contacto, conversación y diálogo”. León XIV tampoco habla por hablar cuando describe la actualidad como una época dominada por “la oscuridad de la razón y la violencia de las emociones”. O las redes sociales controladas por magnates próximos a Trump donde “los prejuicios se exacerban, el pensamiento crítico se debilita, los intereses prepotentes siembran pulsiones de muerte”.

En la Casa Blanca ya se han dado por enterados, pero de momento la ultraderecha disimula como si no fuera con ellos. Porque una cosa es insultar a los obispos, como se ha hecho desde Vox en los últimos meses por la postura de la Iglesia a favor de la regularización de inmigrantes, pero otra es atacar directamente al Papa, aunque diga las mismas cosas. Trump ya ha atacado a León XIV, y una mayoría consistente de los españoles está con León XIV en esta batalla cultural. Según la encuesta de 40db para EL PAÍS y la Cadena SER, casi un 70% respalda su rechazo a la guerra como solución a los conflictos, y un 57,1% apoya su abierta crítica contra las deportaciones masivas de Trump.

Lo cierto es que León XIV ya está jugando a escala global, y España es otra pieza de ese mosaico, elegida como primer país occidental que visita. En septiembre irá a Francia. En noviembre se prevé que vaya a Perú y otros países latinoamericanos. Y no ha querido ir a Estados Unidos en el año del 250 aniversario de su fundación.

Esta altura internacional del Papa también es otro factor de distorsión para la oposición en España, porque es consciente que el Gobierno está en sintonía con él. Y en este momento, cuando Sánchez pasa tantos apuros en la política nacional, resulta aún más incómodo que Prevost reivindique esa faceta, como si le echara un capote. León XIV dio las gracias expresamente a España por “por su fidelidad al derecho internacional y al multilateralismo”. También ensalzó el mensaje de paz “que en estos tiempos, por desgracia, resuena para algunos como ingenuo”.

Tras la lección teórica, siguió con el ejemplo: de ahí se fue por la tarde a un centro de acogida de Cáritas en las afueras de Madrid, que atiende a inmigrantes sin papeles, personas sin hogar, toxicómanos, gente que vive en la calle. Esta visita regaló imágenes que fueron auténticos anuncios publicitarios de la tolerancia y la hospitalidad hacia los extranjeros. Un senegalés que llegó en plena pandemia con lo puesto, y que ha logrado hacerse una vida, incluso regaló al Papa una réplica de su tarjeta de residencia. Ver a León XIV saludarle afectuosamente, humanizando la figura estereotipada y demonizada del inmigrante, tiene una carga política poco habitual. Igual que una mujer cubana que llevaba a sus mellizos en brazos y llegó a España embarazada sin saber qué sería de su vida.

Todo esto en un solo día, y aún quedan seis, hasta el próximo viernes. El Papa perturbará el clima político de forma imprevisible durante una semana. Los partidos españoles se acaban de dar cuenta definitivamente de que deben tomárselo en serio. Lo cierto es que en un mundo caótico y cada vez más descontrolado, León XIV se ha erigido en un líder de referencia. La gente en la calle se lo cree y le cae simpático, en su sencillez y cuando admite cándidamente en el avión que es del Real Madrid (corrió el riesgo de ser el titular de la jornada y está por ver su efecto cuando llegue a Barcelona) y que no le importaría conocer a Bad Bunny.

La política tomará nota del calor de la gente en las calles de Madrid. Según la Delegación de Gobierno, 130.000 personas salieron a jalearlo en su paseo en papamóvil del Palacio Real a la nunciatura, donde descansó y comió a mediodía. Al caer la noche, de nuevo 500.000 personas llenaron la plaza de Lima en un encuentro multitudinario con los jóvenes.

Fue un acto más espiritual, una catequesis de masas, en la que el Papa aconsejó a la juventud española que fuera humana. “Sí, ¡sed humanos!: hombres y mujeres de carne y hueso. No apariencias, sino rostros fiables. Personas que buscan la justicia porque tienen hambre de ella, como del pan de cada día“. También es interesante políticamente, porque Vox es el partido más votado entre los más jóvenes. Según el CIS, lo elegirán el 27,1% de quienes votarán por primera vez en las próximas elecciones generales. Y mucho más entre los jóvenes que viven en torno a la plaza de Lima, uno de los feudos de Vox.

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