El PP andaluz destierra la «agenda nacional» y usa «el ruido de Aragón y Extremadura» para frenar a Vox

El entorno de Juanma Moreno cree que la imagen ofrecida por su gobierno en la gestión del accidente de Adamuz y las inundaciones fortalece sus opciones: «Los andaluces quieren políticos que resuelvan; no nos quieren enfrascados en debates estériles» Leer El entorno de Juanma Moreno cree que la imagen ofrecida por su gobierno en la gestión del accidente de Adamuz y las inundaciones fortalece sus opciones: «Los andaluces quieren políticos que resuelvan; no nos quieren enfrascados en debates estériles» Leer  

«Andalucía no es Aragón ni es Extremadura». El PP andaluz intenta subrayar las diferencias que le separan de las dos comunidades donde se han celebrado elecciones autonómicas y que han dejado en evidencia el empuje incontestable de Vox. «Ni Extremadura ni Aragón tenían un gobierno con mayoría absoluta y, por tanto, el escenario de partida era bien distinto», apuntan cargos regionales del partido que, sin embargo, no ocultan su preocupación por el hecho de que el llamamiento al voto útil en estas comunidades «no ha funcionado».

A diferencia de otras regiones, Andalucía cuenta -subrayan- con dos activos de enorme valor político, que son el liderazgo de Juanma Moreno y la imagen de solvencia dada por su gobierno tras gestionar «con eficacia y sin ruido» dos crisis de enorme impacto: la del accidente ferroviario de Adamuz y la de las últimas inundaciones. «Tenemos el mejor cartel electoral y una capacidad de gestión acreditada, que ha sido posible gracias a que contamos con presupuestos y con estabilidad política en la Junta. No creo que muchos andaluces quieran arriesgar todo ese capital para abrir una etapa de incertidumbre», subrayan.

Por ese motivo, el PP-A va a intentar en los próximos meses «aislarse» en la medida de lo posible del debate nacional para poner el foco exclusivamente en lo doméstico. «No verás en Andalucía muchas declaraciones de dirigentes del PP que tengan que ver con los asuntos de corrupción o la agenda nacional: La nuestra debería ser una campaña en clave estrictamente andaluza».

El mensaje que trasladarán sus altos cargos será que el Gobierno andaluz no pierde el tiempo en batallas que le son ajenas. La reconstrucción de la Andalucía asolada por los temporales se convertirá en el único objetivo y ya se ha puesto todo el acento en subrayar ese empeño. Así, por ejemplo, se ha anunciado una reformulación de los presupuestos de la Junta para 2026 de manera que se puedan destinar los recursos a la reparación de las infraestructuras, la recuperación la red viaria y los planes de ayudas para vecinos y empresarios que tienen que rehacer sus vidas y negocios. El Consejo de Gobierno aprobará este martes el bautizado como «Plan Andalucía Actúa’, llamado a centralizar todas las actuaciones.

Este mismo lunes, en un acto del PP de Almería, Juanma Moreno volvía a reivindicar su estilo de hacer política, «sin tener una palabra más alta que otra» y que huye del «politiqueo barato».

El Gobierno andaluz ha vivido dos grandes catástrofes que han puesto a prueba sus mecanismos de respuesta. Y, de momento, ha superado con éxito el reto poniendo a todo el gobierno al servicio de la emergencia y mostrando altas dosis de empatía con la ciudadanía. El PP confía en que la imagen de eficacia y de colaboración institucional ofrecida, alabada incluso desde la oposición se convierta en el mejor acicate para que el votante vuelva a confiar en el candidato Juanma Moreno.

«La negociación con Vox en Extremadura o Aragón para la conformación de gobierno va a generar mucho ruido, que es justo lo que los andaluces no quieren, según se refleja en las encuestas. Quieren gobiernos que resuelvan, no que estén todo el día enfrascados en batallas estériles», afirma un dirigente del PP.

Y, pese a todo, también en Andalucía se contiene el aliento ante la capacidad demostrada por la ultraderecha para llegar a un público joven en el que ha calado el discurso del antisanchismo, por un lado, y la impugnación del bipartidismo, por otro. Hay también quien señala errores clamorosos en la estrategia de Génova que pueden acabar por contaminar el escenario andaluz: «El llamamiento al voto útil no está funcionando», afirma un alto cargo del PP, que anota igualmente cómo el PSOE, pese al castigo electoral recibido en Extremadura y Aragón, sigue más fuerte de lo que cabía esperar». «Se ha demostrado, además, que la corrupción no penaliza en las urnas. Eso ya lo habíamos vivido durante décadas en Andalucía en la etapa socialista», apunta esta misma fuente, que advierte, por otro lado, de que buena parte del electorado ya no se alimenta de la información de los medios de comunicación tradicionales, ni siquiera de la televisión, sino de lo que circula en las redes sociales». Y es ahí donde Vox coloca mejor sus mensajes, aprovechando, por ejemplo, el debate de la inmigración tras el anuncio del Gobierno de Pedro Sánchez de un gran proceso de regularización. «Mientras toda la atención está en un temporal catastrófico como el que hemos padecido es fácil aislarse de otros asuntos, pero eso no suele durar mucho».

Las elecciones andaluzas se celebrarán en el mes de junio. Previamente, el 15 de marzo, tendrán lugar los comicios de Castilla y León. Génova confiaba en que la sucesión de convocatorias autonómicas sirviera para generar un clima de victoria y para que se visualizara la pérdida de la mayoría social de los partidos del Gobierno. Pese a las críticas internas a esa estrategia, algunos dirigentes del PP andaluz defienden la apuesta. «No nos engañemos. Nunca se pensó en que la mayoría absoluta fuera posible en Extremadura o Aragón. Quizá no hemos sabido gestionar las expectativas. Pero el PP ha ganado y el PSOE ha retrocedido en ambas. Y vamos a poner a Vox delante de un espejo, para que se retrate en la gestión. Cuantos más obstáculos ponga Vox a la gobernabilidad, más fácil nos deja el discurso al PP andaluz». Si bien es cierto que la apelación al voto útil no ha funcionado en Extremadura y Aragón, también lo es que Juanma Moreno no necesita captar nuevos votantes, basta con que los que le apoyaron en 2022 no le den la espalda.

A este respecto, las posibilidades de que el PSOE de María Jesús Montero recupere algo del voto de centro izquierda «prestado» al PP en las últimas convocatorias se antoja muy complicado. Precisamente, las últimas catástrofes han demostrado que el contacto del Gobierno de Pedro Sánchez con la calle sigue siendo conflictivo, incluso en un contexto de colaboración institucional. Por ejemplo: con todos los recursos del Estado puestos a disposición de la emergencia por las inundaciones (desde la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir hasta la UME, la Policía Nacional o la Guardia Civil), ni Sánchez ni Montero han sido capaces de moverse con naturalidad por los escenarios de la catástrofe, donde la escena ha sido completamente dominada por el presidente de la Junta y su consejero de Emergencias, Antonio Sanz.

No siempre ha tenido Moreno tanta facilidad para sortear los temporales políticos. Tras los errores descubiertos en los cribados del cáncer de mama, el barómetro de diciembre de la Fundación Centra (el CIS andaluz) ponía en duda la mayoría absoluta del PP andaluz. Pero, incluso en aquel contexto adverso, Juanma Moreno no perdió del todo las opciones de revalidar la mayoría suficiente para formar un gobierno en solitario. Hoy, el PP-A cree que el bache se ha superado con éxito. Aunque todos se tientan la ropa a la hora de hacer pronósticos: «Con la velocidad a la que se mueve la política, de aquí a junio da tiempo a que ocurra cualquier cosa».

Juanma Moreno ha reclamado este lunes respeto para la negociación de su partido con Vox en Aragón y Extremadura tras las elecciones autonómicas celebradas en ambas comunidades autónomas.

«Yo soy muy respetuoso con los demás, igual que me gusta que lo sean conmigo», ha afirmado Juanma Moreno en unas declaraciones realizadas en El Ejido (Almería). En esta línea, ha insistido en que, cuando él toma sus decisiones, le gusta que le respeten y, por tanto, respeta «las que toman los demás».

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