El PP sale del ciclo de victorias amargas y se refuerza en Castilla y León

Nadie lo habría dicho en el PP. Que Alfonso Fernández Mañueco, el candidato con más años de Gobierno a sus espaldas ―y, por tanto, con mayor desgaste― sería el que mejor rendimiento iba a lograr en el PP en las tres últimas elecciones autonómicas. La victoria del candidato popular vuelve a ser incompleta, porque con 33 procuradores necesitará a los 14 de Vox para gobernar (la mayoría absoluta está en 42), pero en Castilla y León el PP logra salir del ciclo de victorias agridulces y se refuerza. Con cuatro puntos más de voto y dos nuevos procuradores, Mañueco crece más en diputados que los dos barones que le precedieron ―María Guardiola y Jorge Azcón (la extremeña ganó un escaño, y el aragonés perdió dos)― y, sobre todo, logra frenar a Vox, el gran rival del PP. Los ultras ralentizan su crecimiento y se quedan por debajo de la barrera simbólica del 20% de los votos, en el 19%, su mejor resultado en las urnas. En Castilla y León, Vox partía de una posición mucho más alta que en los otros dos territorios, por lo que el margen de crecimiento era menor. Eso sí, que la extrema derecha crezca solo un escaño es otra victoria para el PP, después de sus resultados en Extremadura y Aragón, donde duplicaron sus asientos. La fotografía no es perfecta para el PP, porque no hay batacazo del PSOE, que se recupera y también crece, pero Mañueco sorprende y mejora expectativas.

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 El presidente de la Junta suma dos procuradores y frena a Vox, que no supera el 20% de los votos  

Nadie lo habría dicho en el PP. Que Alfonso Fernández Mañueco, el candidato con más años de Gobierno a sus espaldas ―y, por tanto, con mayor desgaste― sería el que mejor rendimiento iba a lograr en el PP en las tres últimas elecciones autonómicas. La victoria del candidato popular vuelve a ser incompleta, porque con 33 procuradores necesitará a los 14 de Vox para gobernar (la mayoría absoluta está en 42), pero en Castilla y León el PP logra salir del ciclo de victorias agridulces y se refuerza. Con cuatro puntos más de voto y dos nuevos procuradores, Mañueco crece más en diputados que los dos barones que le precedieron ―María Guardiola y Jorge Azcón (la extremeña ganó un escaño, y el aragonés perdió dos)― y, sobre todo, logra frenar a Vox, el gran rival del PP. Los ultras ralentizan su crecimiento y se quedan por debajo de la barrera simbólica del 20% de los votos, en el 19%. Que la extrema derecha crezca solo un escaño es otra victoria para el PP, después de sus resultados en Extremadura y Aragón, donde duplicaron sus asientos. La fotografía no es perfecta para el PP, porque no hay batacazo del PSOE, que se recupera y también crece, pero Mañueco sorprende y mejora expectativas.

El PP partía con objetivos modestos, “crecer un escaño y un voto”, había fijado Mañueco, “ganar y gobernar”, decía Génova, y contaba con la ventaja de que se medía con uno de sus peores resultados históricos, el de las elecciones de 2022. “Veníamos de muy abajo”, reconocen en el PP, así que mejorar era relativamente sencillo. Pero el resultado sabe especialmente bien porque los populares amplían su ventaja con respecto al PSOE (en 2022 superaron a los socialistas en 16.723 votos, y este domingo la distancia va a acercarse a los 60.000 votos) y la novedad, el PP crece más que Vox. Los ultras suben algo más de un punto, por los cuatro que gana el PP.

Al filo de las once de la noche, Mañueco compareció pletórico en Salamanca. “Triplicamos la distancia con el Partido Socialista y duplicamos en votos a Vox. Frente al ruido y el panorama gris, nuestra tierra ha elegido certezas”, proclamó. “Enhorabuena al presidente Mañueco por su incontestable victoria”, celebró poco después Alberto Núñez Feijóo en sus redes sociales. “Hemos sido los más votados, los que más hemos crecido y triplicamos la distancia con el PSOE respecto a 2022. De las últimas doce noches electorales, el PP cosecha diez victorias. Los españoles nos siguen ratificando como la única opción de gestión y son claros: España tiene alternativa. Vamos a por ella”.

El frenazo de la extrema derecha es la clave de la euforia en el PP. Los populares no esperaban el pinchazo de Vox. Contaban con que los ultras superarían el 20% de los votos, como apuntaban fuentes de Génova poco antes de que empezara el escrutinio. Se trata de la primera vez en este ciclo que el PP consigue detener el hasta ahora crecimiento fulgurante de Vox. Génova lo atribuye al bloqueo del Gobierno de María Guardiola. “Vox estuvo más cerca del 25% que del 20 % en los trackings de hace menos de un mes y su decisión de bloquear un Gobierno de centro derecha en Extremadura le ha hecho daño», afirman fuentes de la cúpula popular, que citan también la crisis interna en el partido de Santiago Abascal como otro de los motivos.

El PP se lanzó al choque contra Vox durante la campaña, tratando de frenar a los ultras y de desgastarlos por el bloqueo de los Gobiernos de Extremadura y Aragón. Y la estrategia parece haber funcionado. “El que se presente para bloquear la alternativa al Gobierno y estafar al ciudadano merece un castigo de la gente”, llegó pedir Feijóo en el mitin de cierre en Valladolid. Génova cree que esa táctica ha surtido efecto, tanto por los resultados en Castilla y León como por el movimiento de Vox 48 horas antes de las elecciones. “Que hace dos días dijeran que el acuerdo de Extremadura estaba casi hecho, cosa que no es cierta, demuestra que estaban preocupados”, subrayan fuentes de Génova sobre el acuerdo que sellaron el pasado viernes PP y Vox para aprobar un nuevo decreto ley que pretende garantizar el funcionamiento ordinario de la Administración mientras el Gobierno autonómico sigue en funciones.

Ahora bien, el PP no puede vender esta vez un batacazo del PSOE, sino que los socialistas se recuperan y crecen cambiando también su tendencia. Sin embargo, Génova sostiene que el “No a la guerra” no es el responsable de ese cambio y afirma que “no ha servido de nada al PSOE” según sus trackings internos, que aseguran que no se movieron después de la comparecencia de Pedro Sánchez para oponerse a la intervención de EE UU e Israel en Irán.

A partir de este lunes “arranca todo”, estiman en el PP, donde creen que las negociaciones con Vox tendrán ahora un nuevo impulso porque los ultras han pospuesto los acuerdos en Extremadura y Aragón “por motivos electorales, es decir, por Castilla y León”. “Se abre ahora una etapa de diálogo, acuerdo y de pacto sobre la base de futuro del Partido Popular porque hemos sido los que hemos tenido más respaldo. Con quien no vamos a pactar es con el Partido Socialista de Castilla y León”, lanzó Mañueco desde Salamanca en su comparecencia al filo de las once de la noche. “Toca cumplir con el mandato de los ciudadanos y darles enseguida un Gobierno, también en Extremadura y Aragón”, emplazó el secretario general de los populares, Miguel Tellado, a los ultras.

Génova cree que los de Abascal tienen que recalibrar su estrategia tras la entrada de la dirección nacional del PP en las negociaciones, porque hasta ahora “se habían beneficiado de la guerra de guerrillas” en un pulso con el PP de cada comunidad autónoma. Los populares no saben pronosticar cuándo podrá haber un pacto con los ultras, pero sí confían en que la extrema derecha se avenga al fin a un acuerdo después de haber comprobado que bloquear los Gobiernos del PP sí les desgasta, como han demostrado, creen, los resultados en Castilla y León.

En Salamanca, Mañueco se quedó largo rato abrazando a los suyos y ofreciendo entrevistas a los medios de comunicación, muy relajado. Una imagen totalmente distinta a las de las noches electorales en Mérida y en Zaragoza. El barón popular bajó del escenario entre gritos de “¡presidente!“ y con la canción de Mi gran noche, de Raphael, de fondo.

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