
Un nuevo conflicto de política internacional vuelve a enredar al PP. Tras las pasadas vacaciones de verano, a mediados de septiembre, los populares se resistían a calificar o no de “genocidio” la invasión de Israel en Gaza y, en lugar de posicionarse, apelaban a la Corte Penal Internacional como el organismo competente para dictar sentencia. Hoy, la formación de Alberto Núñez Feijóo sigue el mismo patrón con Venezuela: evita pronunciarse expresamente sobre si la captura de Nicolás Maduro por parte de EE UU y la operación pilotada por la Casa Blanca supone o no “vulneración” de legalidad internacional. Después de asegurar el lunes que había “dudas”, Génova da un nuevo giro retórico. “Decidirá un tribunal si Trump ha vulnerado el Derecho Internacional”, alegan fuentes de la ejecutiva popular.
Los populares evitan pronunciarse sobre si Estados Unidos ha infringido o no la legalidad y acusan además al Gobierno de usar la captura de Nicolás Maduro para desviar el foco
Un nuevo conflicto de política internacional vuelve a enredar al PP. Tras las pasadas vacaciones de verano, a mediados de septiembre, los populares se resistían a calificar o no de “genocidio” la invasión de Israel en Gaza y, en lugar de posicionarse, apelaban a la Corte Penal Internacional como el organismo competente para dictar sentencia. Hoy, la formación de Alberto Núñez Feijóo sigue el mismo patrón con Venezuela: evita pronunciarse expresamente sobre si la captura de Nicolás Maduro por parte de EE UU y la operación pilotada por la Casa Blanca supone o no “vulneración” de legalidad internacional. Después de asegurar el lunes que había “dudas”, Génova da un nuevo giro retórico. “Decidirá un tribunal si Trump ha vulnerado el Derecho Internacional”, alegan fuentes de la ejecutiva popular.
La dirección nacional del PP esquiva con esa fórmula la censura a Donald Trump mientras en paralelo rechaza a la chavista Delcy Rodríguez como presidenta encargada, demanda la implicación de la líder opositora María Corina Machado y pide la celebración de elecciones. El presidente de EE UU declaró el martes que “está al mando de Venezuela”, incidió en su descarte a Machado y aseguró que no habrá comicios a corto plazo.
Con el paso de los días tras el bombardeo sobre Caracas, los populares han ido tomando todo tipo de atajos en público para no mojarse ex profeso sobre las declaraciones de Trump. “El futuro de Venezuela pasa por elecciones”, indicó el vicesecretario de Hacienda, Juan Bravo, en rueda de prensa, este miércoles, dejando la puerta abierta a que ese “futuro” pueda casar con el medio o el largo plazo. “Venezuela está mejor sin Maduro que con Maduro”, reiteró.
Eso sí, el dirigente popular prefirió respaldar al secretario del Estado de EE UU, Marco Rubio, antes que hablar de Trump. “En cuanto a la oposición, yo creo que Marcos Rubio explicó claramente la posición en relación con María Colina Machado y cuál es el procedimiento que tienen para Venezuela para los próximos meses”, remachó Bravo. También fue tibio respecto a las intenciones de Washington sobre Groenlandia. “Nuestra posición tiene que ser respetar la posición que adopte Dinamarca, que es nuestro socio”, sentenció Bravo.
Parecía que el PP daba un paso más sobre su posición el lunes, cuando su vicesecretaria de Regeneración Institucional, Cuca Gamarra, manifestó las “dudas” sobre si el ataque sobre Venezuela suponía infringir el Derecho Internacional. Dos días después, en Génova ya sortean esas “dudas” expuestas por Gamarra; se ciñen al comunicado de Feijóo del domingo —“…se impone reafirmar los compromisos y los valores que España defiende en el concierto internacional…”, recogía la nota al respecto—, y zanjan la cuestión aludiendo a los tribunales como los idóneos para establecer si se trata o no de una vulneración del Derecho Internacional.
En el caso de Gaza, fue la portavoz parlamentaria del PP, Ester Muñoz, quien en su momento desdeñó el informe de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados, que por primera vez calificaba de “genocidio” la masacre en Palestina. “No me compete ni a mí, ni a la ONU, ni al presidente del Gobierno decidir lo que es o no es un genocidio. Lo establece la Corte Penal Internacional”, razonó entonces Muñoz, con una música similar a la entonada ahora por el PP con Venezuela.
Quien sí se manifestó abiertamente en contra de Trump el lunes fue la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), que preside el expresidente popular José María Aznar, al acusarle de querer “colonizar” Venezuela por señalar a Delcy Rodríguez como presidenta encargada y tachó de “suma torpeza” las declaraciones del presidente de EE UU. “FAES no es el PP”, contestan fuentes de Génova.
Desviar el foco
Como también ocurrió con Gaza, Génova acusa a Sánchez de usar el conflicto venezolano para desviar el foco de los problemas domésticas y los presuntos casos de corrupción que rodean al PSOE. “Con Sánchez vivimos la peor España y la más cara”, denunció Bravo. A juicio del PP, además, el Ejecutivo de coalición “ha renunciado a su liderazgo internacional” y ha descartado “la reivindicación de los presos venezolanos que por defender sus ideales están en prisión”. Una de las banderas del Partido Popular en materia de política exterior había sido en los últimos meses la crítica férrea contra el régimen de Venezuela en actos y mítines.

A mediados de septiembre, y ante la escalada bélica en Gaza y la presión internacional, Feijóo fue modulando el tono y llegó a hablar de “masacre” sobre la población gazatí. Está por ver hasta dónde llegan ahora los populares en sus declaraciones sobre Venezuela. Lo que está claro es que la patata seguirá caliente durante varios días. El PP pretendía valerse de la comparecencia del exministro socialista José Luis Ábalos en la comisión de investigación del caso Koldo en el Senado prevista para este jueves para cambiar la agenda mediática, pero el Tribunal Supremo ha denegado la citación al considerar que los populares habían cursado la solicitud con “singular premura”. El grupo parlamentario estudia la decisión y no descarta volver a reformularla.
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