España aguanta la descarga pendenciera de Uruguay

Esta España de Luis de la Fuente que busca el Mundial, que se coronó hace dos años vestida de etiqueta exquisita en la Eurocopa de Alemania, añadió contra Uruguay otro registro a sus muchas maneras de ganar. La selección de Marcelo Bielsa se despidió de la Copa del Mundo despachando una función navajera vacía de fútbol e ideas. Bajaron el telón en el torneo con un intento de asalto al banquillo de la Roja después de sembrar el campo con una variada colección de patadas y choques que les permitieron mantenerse a distancia de empate hasta el final. Regresan a casa después de un campeonato tan decepcionante que permitió a la primeriza Cabo Verde avanzar a los cruces como segunda de grupo. Una actuación marcada por los errores de Muslera, el último para permitir el gol de Baena que clasificó a España para los dieciseisavos de final el 2 de julio en Los Ángeles contra Austria o Argelia (21.00). Bielsa dejó su tercer Mundial sustituyendo en el descanso al portero y poco después a un desconcertado y furioso Valverde.

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 La Roja elimina al desesperado y áspero equipo de Bielsa con un gol de Baena tras otro fallo de Muslera, pasa como primera de grupo y jugará los dieciseisavos de final el 2 de julio contra Austria o Argelia  

Esta España de Luis de la Fuente que busca el Mundial, que se coronó hace dos años vestida de etiqueta exquisita en la Eurocopa de Alemania, añadió contra Uruguay otro registro a sus muchas maneras de ganar. La selección de Marcelo Bielsa se despidió de la Copa del Mundo despachando una función navajera vacía de fútbol e ideas. Bajaron el telón en el torneo con un intento de asalto al banquillo de la Roja después de sembrar el campo con una variada colección de patadas y choques que les permitieron mantenerse a distancia de empate hasta el final. Regresan a casa después de un campeonato tan decepcionante que permitió a la primeriza Cabo Verde avanzar a los cruces como segunda de grupo. Una actuación marcada por los errores de Muslera, el último para permitir el gol de Baena que clasificó a España para los dieciseisavos de final el 2 de julio en Los Ángeles contra Austria o Argelia (21.00). Bielsa dejó su tercer Mundial sustituyendo en el descanso al portero y poco después a un desconcertado y furioso Valverde.

URUUruguay

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Fernando Muslera (Sergio Rochet, min. 45), Sebastián Cáceres, Juan Manuel Sanabria (Brian Rodríguez, min. 69), Guillermo Varela, Mathías Olivera, Agustín Canobbio, Maxi Araújo, Manuel Ugarte (Nicolás de la Cruz, min. 44), Federico Valverde (Federico Viñas, min. 56), Rodrigo Bentancur y Darwin Núñez

ESPEspaña

1

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Unai Simón, Marcos Llorente, Marc Cucurella, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte, Mikel Merino (Dani Olmo, min. 59), Lamine Yamal (Nico Williams, min. 75), Pedri (Fabián Ruiz, min. 59), Álex Baena (Yéremy Pino, min. 65), Rodri y Mikel Oyarzabal (Ferran Torres, min. 75)

Goles 0-1 min. 41: Álex Baena

Arbitro Ismail Elfath

Tarjetas amarillas Álex Baena (min. 45), Juan Manuel Sanabria (min. 53), Guillermo Varela (min. 57), Nicolás De la Cruz (min. 92)

Tarjetas rojas Agustín Canobbio (min. 94)

La trifulca que abrochó el duelo no asomaba al principio. Se fue formando a medida que se acumulaba la frustración en los uruguayos. Antes de eso, los equipos parecieron no encontrar lo que habían esperado, lo que luego llegó. España empezó con las pulsaciones de la siesta de media tarde, como sobreavisada de que Uruguay, en situación desesperada, elevaría la temperatura al máximo. No era una predicción desatinada. Pero de entrada no fue tan así. El equipo de Bielsa insinuaba un primer mordisco arriba con el empuje de Valverde, Darwin Núñez y Canobbio, y enseguida se volvía más contemplativa, a la espera de que la Roja empujara con el balón y descuidara la espalda. Pero el pelotón de Luis de la Fuente no se animaba a acelerar, como si temiera una celada, como si tratara de evitar que le llevaran al intercambio de choques.

Acarreaba el balón de un lado a otro con la pesadez del día de Cabo Verde, incluso con menos intención de meterle picante a la mezcla. También como aquella tarde en Atlanta, solo Lamine Yamal había salido con guindilla. Pero aceleraba y nadie le seguía. No solo se quedaba atrás Sanabria, su torturada pareja. Tampoco los suyos seguían el paso. Quería bailar, pero solo él escuchaba esa música acelerada.

Uruguay, poco interesado en la pelota, trataba de apretar rascando. Cuanto más arriba mejor. No probaba por ahí de manera continua, pero era lo único que le funcionaba. Si rescataba el balón muy lejos de Unai Simón, se enredaba con él. Sus oportunidades estaban en apretar a Rodri, lento en los giros, superado por la intensidad de Valverde, que le robó y pisó el área con peligro.

De Uruguay se esperaba un incordio furioso y de España, control y vértigo. Pero ambas se habían quedado a medias y la tarde transcurría en un tedio extraño, como de maquinaria desajustada. La sensación chirriaba sobre todo en la Roja, pastosa contra Cabo Verde y deslumbrante en la primera parte contra Arabia Saudí. Sin Olmo y Porro, reemplazados por De la Fuente por Merino y Llorente, el equipo había regresado a la casilla inicial, a su trabajoso comienzo de campeonato. Pedri no encontraba vías de escape en un centro del campo apretado por Ugarte, Valverde y Bentancur. Rodri no lograba iluminar. Oyarzabal tampoco acertaba con los espacios y los recorridos más arriba. El entramado de Bielsa resultaba más molesto que efectivo. O esa molestia era su efectividad.

A veces los goles destraban partidos enmarañados como este. No en Guadalajara. El tanto de Baena no fue eso, sino una destilación del punto al que llegaba el enredo. Lamine escapó de una entrada, Merino se tiró a la hierba a rebañar la pelota, Llorente saltó por encima de otra entrada, se llevó la pelota y consiguió ponerla en el área. Allí la cazó Baena, que tiró y se encontró con las manos blandas de Muslera. El balón superó al portero muy despacito, hasta caer en la red.

El Mundial de Uruguay se ha desintegrado en dos errores del guardameta de 40 años. Salió desubicado al corte contra Cabo Verde cuando iban ganando y acabó viendo que les habían empatado. Bielsa lo mantuvo en la portería contra España y volvió a fallarle de manera grave. El técnico argentino lo retiró después del descanso, y Muslera se dirigió al banquillo como renqueando.

El camino hacia la neverita sobre la que se sienta Bielsa siguió acumulando sustancia a medida que caía la noche. El seleccionador decidió sacar del campo a Fede Valverde, su capitán, en el minuto 55. El madridista cubrió el trayecto sin desviarse hacia él, mientras se cubría la boca con la camiseta y los compañeros, hasta los que se encontraban calentando, se iban acercando a acompañar su disgusto.

Dio varias vueltas antes de escoger por fin un asiento desde el que observó a Uruguay calentar el duelo patada a patada. No le habían funcionado ni la vía del juego ni la de la intensidad en la presión. Les quedaba el recurso al tono pendenciero, del que De la Fuente fue retirando a Pedri, Merino, Oyarzabal y Lamine. Olmo volvió a aportar clarividencia, pero la aspereza uruguaya también apagó esa luz. El punto callejero excitó hasta a De la Fuente, que se escapaba de su área técnica para pedir cuentas al cuarto árbitro. Alcanzó incluso a la grada, con algún amago de enfrentamiento entre camisetas rojas y azules. Pero abajo ni así dio para más la Uruguay de Bielsa, otro empeño fallido.

Clasificación
Grupo H PT PJ PG PE PP
1
ESP
7 3 2 1 0
2
CVE
3 3 0 3 0
3
URU
2 3 0 2 1
4
KSA
2 3 0 2 1
Grupo H PT PJ PG PE PP
1
ESP
7 3 2 1 0
2
CVE
3 3 0 3 0
3
URU
2 3 0 2 1
4
KSA
2 3 0 2 1

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