
Pilar Miró no quería que su único hijo trabajara en los medios de comunicación. La realizadora y primera mujer en dirigir Radio Televisión Española consideraba que la industria del entrenamiento puede ser un negocio demasiado inestable e ingrato. “Ella quería que fuera médico. Al ver que mis notas no eran lo suficientemente buenas, se conformaba con que fuera farmacéutico. Quería que pusiera una farmacia y que tuviera una vida tranquila, sin sobresaltos”, recuerda Gonzalo Miró (Madrid, 44 años). No hizo caso a su madre. Hace veinte años, Miró debutó en pantalla de la mano de Concha García Campoy y desde entonces se ha desempeñado como comentarista deportivo y tertuliano político en programas como El chiringuito de Jugones o Espejo Público. En septiembre del año pasado saltó a la pública con Directo al grano, magacín diario vespertino de TVE que copresenta con Marta Flich. Directo al grano se ha convertido en el programa de actualidad líder de las tardes, por delante del de Sonsoles Ónega (Antena 3) y Joaquín Prat (Telecinco).
El presentador de ‘Directo al grano’, el programa de actualidad líder de las tardes, responde a las críticas del Consejo de Informativos de TVE contra él. “Están en su derecho de criticar. Si llevase mal la crítica, probablemente no diría las cosas que digo”, afirma
Pilar Miró no quería que su único hijo trabajara en los medios de comunicación. La realizadora y primera mujer en dirigir Radio Televisión Española consideraba que la industria del entrenamiento puede ser un negocio demasiado inestable e ingrato. “Ella quería que fuera médico. Al ver que mis notas no eran lo suficientemente buenas, se conformaba con que fuera farmacéutico. Quería que pusiera una farmacia y que tuviera una vida tranquila, sin sobresaltos”, recuerda Gonzalo Miró (Madrid, 44 años). No hizo caso a su madre. Hace veinte años, Miró debutó en pantalla de la mano de Concha García Campoy y desde entonces se ha desempeñado como comentarista deportivo y tertuliano político en programas como El chiringuito de Jugones o Espejo Público. En septiembre del año pasado saltó a la pública con Directo al grano, magacín diario vespertino de TVE que copresenta con Marta Flich. Directo al grano se ha convertido en el programa de actualidad líder de las tardes, por delante del de Sonsoles Ónega (Antena 3) y Joaquín Prat (Telecinco).
Pregunta. No suele dar entrevistas. ¿Es reacio a hablar con los medios?
Respuesta. No soy reacio, lo que pasa es que probablemente he tenido tanta presencia mediática que a veces las entrevistas han carecido de interés. Soy un tipo que está todos los días en televisión opinando.
P. ¿Es reservado o tímido?
R. Intento ser reservado porque la experiencia me dice que tengo que serlo y porque he vivido épocas muy complicadas en ese sentido.
P. Es que lleva toda la vida en los focos.
R. Sí, sobre todo en una época en la que en este país la prensa del corazón tenía un peso demasiado exagerado y salvaje. Probablemente en esa época intenté protegerme un poco más.
P. Ahora ya no interesa tanto el corazón a los espectadores.
R. La política es el nuevo corazón.
P. ¿Por qué los programas de política funcionan tan bien?
R. Por la polarización que vivimos. La polarización, forzada y buscada, busca que la gente piense más con las tripas que con el cerebro. La gente necesita más que nunca estar informada.
P. ¿Quién promueve esa polarización?
R. La derecha. A la derecha le interesa que todo esté polarizado, que haya dos bandos para que la gente se radicalice. Es puro interés electoralista.
P. ¿Ha perdido amigos por sus ideas?
R. Me cuesta mantener la admiración a amigos con opiniones radicalizadas, basadas en mentiras y bulos. Eso me está suponiendo un problema. Es un conflicto interno que tengo, no lo llevo bien. No porque piensen distinto, sino por las falsas realidades en las que basan esas ideas. No es que pierda amigos, es que me quedo perplejo con las reflexiones que me hacen. No me molesta ni me ofende, me decepciona.
P. Está todo el día hablando de política en la tele. ¿Fuera de pantalla sigue?
R. Sí. Me encanta la batalla. Me gusta mucho el debate. Además, hoy en día es muy difícil esquivarlo. La gente te pregunta cosas que cree que tú sabes. Con el fútbol me pasa lo mismo, me preguntan cuál va a ser el próximo fichaje del Real Madrid.
P. ¿Le costó dar el salto de la tele privada a la pública?
R. No, lo que me costó es el cambio de registro. Yo siempre he intentado ser honesto conmigo y con los demás. No siento un deber distinto por el hecho de estar en Televisión Española. Intento ser igual de sincero, claro y honesto. Pero es verdad que el registro es distinto y eso es lo que he tenido que cambiar. Todavía estoy en ello.
P. ¿Qué diría su madre si lo viera en TVE?
R. Yo me imagino que mi madre estaría feliz por verme feliz, aunque ella en su día no quería de ninguna manera que me dedicara a esto. Entiendo que sufriría, pero imagino que en el fondo le llenaría de orgullo que yo haya conseguido ser feliz. Eso es lo que quieren todos los padres para sus hijos, ¿no?
P. Ella quería que fuera farmacéutico, ¿pero usted qué quería ser de mayor?
R. Yo quería ser futbolista. Más allá de eso nunca he tenido vocación. He llegado hasta aquí porque he ido cruzando las puertas que se me han ido abriendo.
P. Cuando se habla de usted, se repiten mucho palabras como “activista” o “militante”. ¿Se las toma como un elogio o una crítica?
R. Ni una cosa ni la otra, es una realidad. No creo que uno no pueda ser objetivo por ser de un partido político o de un equipo de fútbol. Yo soy del Atlético de Madrid y soy muy crítico con el Atlético de Madrid.
R. ¿Hay algo que no haría en la tele?
R. Mentir sabiendo que estoy mintiendo. Esa es mi línea roja.
P. Susanna Griso ha dicho que echa de menos tenerlo en Espejo público.
R. Me alegro. Yo también la echo de menos a ella. En este nuevo rol que estoy desempeñando no soy tan visceral como lo he sido y te reconozco que a veces eso me pica. Me cuesta contenerme, me cuesta morderme la lengua.
P. Hablando de morderse la lengua, al Consejo de Informativos de RTVE no le gustaron unas palabras que dijo sobre Mazón [Miró se preguntó en una emisión de Directo al grano si el expresidente valenciano llevaba los pantalones puestos el día de la dana]. ¿Se arrepiente de haber dicho eso?
R. Me arrepiento de haberme quedado corto. Lo único que hice fue adelantar una noticia. Parece que ahora todo el mundo tiene claro qué estaba haciendo ese hombre mientras la gente se ahogaba. Tampoco creo que dijera nada que no se le haya pasado a la gente por la cabeza. El Consejo está en su derecho de criticar. No tengo ningún problema con la crítica, estoy bastante acostumbrado a ella desde hace muchísimos lustros. Si llevase mal la crítica, probablemente no diría las cosas que digo.
P. Pero sí se muerde un poco la lengua cuando hay que hablar de Felipe González [el expresidente socialista es su padrino]. ¿Cómo es su relación ahora que ambos están en polos ideológicos opuestos?
R. No sé si en polos opuestos, pero sí distanciados. No me pasa solo con Felipe. Cuando se plantean temas en la mesa que tienen que ver con gente con la que yo tengo relación, siempre es más difícil. Hay un cariño y un afecto que es muy difícil de separar. Para mí Felipe es un amigo, más allá de la relación que nos dejó mi madre. Yo discrepo con él de la misma manera que él lo hace conmigo. No espero convencerle y él tampoco me va a convencer a hacer a estas alturas. Pero yo he aprendido mucho con Felipe. Ten en cuenta que he crecido hablando muchísimo con él. Eso a mí me ha valido muchísimo en una época importante de mi vida. Siempre le voy a estar agradecido por eso. Lo que tenemos que discutir lo hacemos encerrados en una habitación y con una copita de vino en la mano. Hablamos y discutimos, por supuesto, pero me pasa también con el Rey. Yo reconozco que el rey Juan Carlos es una persona que siempre se ha portado bien conmigo y ha tenido afecto. A mí me cuesta criticarle públicamente precisamente por ese afecto y ese cariño. Lo mismo con Felipe [González]. No voy a dejar de querer a Felipe porque pensemos distinto.
P. ¿Sigue en contacto con el rey emérito?
R. No, ahora no. Hace tiempo que no hablamos.Alguna vez, algún mensaje cruzado. Pero es verdad que después de fallecer mi madre yo tuve bastante relación con él. Nos veíamos de vez en cuando.Ha mostrado un interés por mí, por el legado que dejó su amistad con mi madre, y esoyo también lo agradezco. Se lo voy a agradecer siempre, independientemente de que yo pueda pensar que ha cometido más errores de los que debería.

P. Boris Izaguirre le ha definido como “el príncipe de la socialdemocracia”. ¿Cómo se siente con ese título?
R. A Boris le gustan mucho los títulos [risas]. Me quiere mucho y me quiere bien. Me valora mucho, quizá demasiado.
P. ¿Se metería en política?
R. ¿No estoy metido en política?
P. Me refiero a dentro de un partido.
R. No me importaría. Como no he tenido vocación y hago lo que hago porque se me han ido presentando oportunidades, si viniera la política, no me importaría. Debe ser muy gratificante hacer cosas que benefician a muchas personas, debe provocar una satisfacción muy plena. Pero es verdad que para llegar a eso hay que pasar por tanto barro que se hace bastante bola. La política te machaca. El que está ahí o tiene mucha vocación o está ahí para llevárselo. No encuentro otra explicación.
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