Gullón factura un récord de 750 millones y analiza crecer en Europa con una adquisición

Exterior de las instalaciones de Galletas Gullón en Aguilar de Campoo (Palencia), en una imagen cedida por la empresa.

Galletas Gullón concluyó el ejercicio 2025 alcanzando un nuevo récord de ingresos en su camino para convertirse en una empresa de 1.000 millones en 2030. La compañía palentina registró un crecimiento del 7,6%, que le permitió alcanzar los 750 millones de euros, un nuevo récord.

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A la izquierda, el consejero delegado de Galletas Gullón, Juan Miguel Martínez Gabaldón, junto a la presidenta de la empresa, Lourdes Gullón, delante de un retrato de la propietaria, María Teresa Rodríguez. El grupo galletero mejoró un 7,6% sus ventas en 2025 pese al retroceso del mercado en España  

Galletas Gullón concluyó el ejercicio 2025 alcanzando un nuevo récord de ingresos en su camino para convertirse en una empresa de 1.000 millones en 2030. La compañía palentina registró un crecimiento del 7,6%, que le permitió alcanzar los 750 millones de euros, un nuevo récord.

Un ejercicio “espléndido”, según explica su consejero delegado, Juan Miguel Martínez Gabaldón, en entrevista con este periódico. Sobre todo por el contraste entre los resultados de Gullón con el conjunto del mercado galletero en España, que retrocedió un 3,2% en 2025 en volumen, según datos que aporta el ejecutivo, después de tres años al alza. “Somos el único de los grandes operadores del sector que ha crecido”, señala Martínez Gabaldón, que subraya el estancamiento de la categoría. “El mercado no crece. Lo que gana en unos años, lo puede perder en uno. La población envejece, y hay que buscar los crecimientos fuera”, explica.

El crecimiento exterior es el eje del plan de negocio que Gullón tiene planteado hasta 2030. Para ese año, espera que las exportaciones superen las ventas generadas en España por primera vez, aunque su consejero delegado cree que podrá conseguirlo antes, a la vista del ritmo de mejora. A cierre de 2025, el porcentaje era del 45%, un punto más que el año anterior. “Hemos crecido prácticamente en todos los países en los que estamos. Y creo que vamos a seguir haciéndolo con fuerza”, dice Gabaldón, que cifra en 125 los países a los que vende Gullón. “Llevamos muchos años luchando en mercados exteriores y vemos posibilidades. Quizá una desventaja es producir todo desde Aguilar de Campoo, pero es un producto que soporta bien la logística y seguimos teniendo margen para crecer aquí”, explica.

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La estrategia internacional de Gullón sigue dos caminos. Por un lado, crecer en los mercados emergentes para la categoría, que también son los que mayores crecimientos de natalidad presentan. China, Oriente Medio y norte de África sirven de ejemplo, y son, según Gullón, algunos de los mercados donde más crecieron sus exportaciones el año pasado.

Por otro, aquellos países donde Gullón ya tiene presencia, incluso a través de filiales, y que no representan grandes crecimientos para la categoría, pero en los que la empresa española puede acceder a mayor cuota de mercado. “El mayor crecimiento nos tiene que venir de Europa, aunque también haya un estancamiento. Sobre todo en mercados donde tenemos filiales y la distribución y los clientes nos conocen más“, dice Martínez Gabaldón. Son los casos de Portugal, Francia e Italia dentro del territorio comunitario.

Es sobre estos territorios sobre los que Gullón se plantearía hacer una operación de compra, la primera de su historia. “En Europa se ve una concentración muy fuerte en la distribución y en la fabricación. Y a futuro tiene que ser un mercado único aún más claro. A nosotros, eso nos llevará a que compremos alguna empresa de galletas. No a corto plazo, pero ya estamos viendo las oportunidades que salen”, dice Martínez Gabaldón.

El mercado francés sería el más lógico por cercanía, como reconoce el ejecutivo. “Pero lo que nos importa es que cumpla con el perfil que necesitamos. Y que sea aquí en Europa, por seguridad jurídica, por la moneda…”, añade. En cuanto a Estados Unidos, donde Gullón también tiene filial, Martínez Gabaldón asegura que la empresa se mantiene “a la espera” y no repercute el arancel. “Allí están ocurriendo tantas cosas, con una política de Trump de decir una cosa y al día siguiente otra… Eso afecta a las estrategias y a las cadenas de suministro”, dice, descartando una posible salida de ese país.

La compañía no detalla la evolución de su rentabilidad el año pasado. En 2024, último ejercicio con datos disponibles, Gullón obtuvo un beneficio neto de 83,7 millones, un 40% más, y que es récord hasta la fecha. “Los resultados se reinvierten automáticamente. Somos una empresa familiar, no ponemos en juego la estabilidad de la empresa o de la comarca por unos objetivos de beneficios”, dice Gabaldón.

Este año, Gullón, con una plantilla de 2.300 empleados, pondrá en marcha cinco nuevas líneas de producción en su fábrica VIDA 2 de Aguilar de Campoo, completando una inversión de 20 millones de euros. Con esa nueva capacidad productiva, la compañía espera poder seguir abordando su estrategia de crecimiento internacional de forma orgánica.

Por otro lado, el inicio del año confirma la tendencia a la baja del sector galletero. En enero, el volumen de ventas ha caído un 1,6%, mientras que Gullón ha mejorado un 2,4%. “El año ha empezado un poco a la baja, pero esperamos que recupere”, dice Martínez Gabaldón.

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