Inteligencia detecta injerencias rusas para amplificar los disturbios de Barcelona

Los Servicios de Inteligencia han detectado injerencias rusas para amplificar los disturbios de Barcelona . Según ha podido saber ABC de fuentes de la máxima solvencia, el Kremlin recurrió a «elementos multiplicadores» de las convocatorias que nacieron en la red social TikTok para emular las algaradas de Francia, pero, por el momento, nada apunta a que se encuentre tras su organización, sostienen los mismos interlocutores. Lo hacen tras subrayar que es habitual que Rusia se aproveche de las llamadas «contradicciones de Occidente» para ayudar a «maximizar» fenómenos ya existentes y puntualizan que magnificar el alcance de estas injerencias es un error, porque «supone hacerle el juego» a un país para el que la proyección de fuerza ya es fuerza. En este caso, al atribuirle, cuando aún se está investigando su origen, las protestas que surgieron en el país galo bajo el lema de ‘Blocus’ (bloqueo, en francés), y que este sábado se replicaron en la Ciudad Condal con un balance de 130 detenidos, de los cuales 74 eran menores de edad. También con barricadas en llamas y una treintena de comercios saqueados: de tiendas de ropa a material informático. Por su parte, para tratar de llegar hasta sus organizadores, los Mossos d’Esquadra han solicitado una autorización judicial con carácter urgente, y es que las plataformas no dan acceso a sus servidores ni a los mensajes intercambiados entre usuarios sin la preceptiva orden judicial. Con esta, los investigadores podrán solicitar datos básicos de registro: desde el correo electrónico de los titulares de los perfiles; a los teléfonos asociados o sus direcciones IP, y así poder localizarlos. También información sobre perfiles o grupos específicos en el marco de las pesquisas por la convocatoria de altercados. Y es que la Policía catalana se había movilizado ante la protesta prevista, pero no llegó a prever que alcanzaría tal magnitud. Pese a ello, se desplegaron más de 500 efectivos, entre orden público y seguridad ciudadana, lo que no pudo evitar que en el centro de la ciudad, centenares de alborotadores -llegaron a congregarse hasta 600 personas-, protagonizasen pillaje para hacerse con objetos que luego, algunos de ellos, pusieron a la venta en portales de productos de segunda mano, como Wallapop. Lo que hasta el momento han podido certificar, tanto los Servicios de Inteligencia como la Policía, es que la corriente de las algaradas proviene efectivamente de lo ocurrido en Francia, y nace en el ámbito digital, de jóvenes de origen magrebí -pueden ser de segunda generación, ya nacidos en España-. Unas convocatorias que, en el caso de Barcelona, se expandieron por una veintena de perfiles de TikTok que, a través de un código QR, llevaban hasta grupos restringidos de WhatsApp. Los interlocutores consultados por este diario apuntan a una particularidad de la capital catalana: «’feudo’ histórico» de antisistemas y anarquistas. A esa ecuación se le suma la emulación de los disturbios en otras capitales europeas; la participación de menores y de «delincuentes que han visto una oportunidad estupenda para dedicarse al pillaje», certifican. Y es que otra de las claves de las pesquisas es el análisis del perfil no sólo de los detenidos, sino también de los identificados durante las algaradas. Uno de esos datos es que sólo dos de los arrestados contaban con antecedentes previos por desórdenes públicos. Otros 18, por otros ilícitos que no tenían nada que ver, según desveló la comisaria jefe del Cuerpo, Sílvia Catà, que también indicó que la gran mayoría de ellos residen en Cataluña, es decir, no se desplazaron desde otras partes de Europa para sembrar el caos en Barcelona. De hecho, los saqueos los protagonizaban pequeños grupúsculos y, para la Policía, no se puede hablar de una acción «organizada». Y ahí vuelven a cobrar fuerza esos perfiles que aprovechan la oportunidad, en este caso, los disturbios, para delinquir. Otra de las similitudes de esa protesta bajo el lema Blocus y difundida por TikTok, es que, al igual que sucedió en territorio galo, también en la capital catalana las convocatorias difundidas incluían una supuesta «manifestación por la calidad del instituto». El texto apuntaba a la decadencia del sistema educativo. «Como en Francia, también nosotros salimos a la calle a exigir lo que nos merecemos: un instituto digno». Pero junto a esa supuesta reivindicación ya aparecían imágenes de comercios -de Nike, a Rolex o Dior- en pleno paseo de Gracia, como objetivo marcado para los saqueos que se azuzaron en los grupos privados de Whatsapp a los que enviaba ese cartel primigenio. El temor ahora es que lo ocurrido el sábado pueda replicarse. Por este motivo, al día siguiente se constituyó el centro de coordinación operativo en la sede de los Mossos en Sabadell ante el anuncio de nuevas protestas en Granollers y Gerona. La Policía blindó ambas localidades, pero no se produjeron algaradas. Ahora, nuevas convocatorias para este fin de semana inundan las redes. No sólo para Barcelona, sino también en Madrid. Presión policial La capital de España también fue uno de los escenarios que captó la atención de estos grupos. Es más, se llegaron a difundir convocatorias con los mismos símbolos y objetivos que en Cataluña. Sin embargo, estos grupos de WhatsApp y Telegram fueron detectados por los policías y su mera presencia consiguió evadir a los convocantes.La presión policial generó que los administradores cerraran estos foros y abrieran otros distintos donde solo se puede acceder con una invitación previa. Las entrañas de los mismos guardan similitudes con lo visto en Barcelona con usuarios muy jóvenes y con intenciones diversas dentro de la modalidad antisistema.Sea como fuere, los disturbios en Barcelona han supuesto dos réplicas en Madrid. Por un lado, los comercios de algunas tiendas del centro de la capital decidieron blindarse ante el miedo a los saqueos. Multinacionales que tienen locales en Cataluña reforzaron la seguridad en sus establecimientos ante futuras convocatorias que acaben en desórdenes públicos y pillajes.La primera convocatoria frustrada no ha sido un impedimento para nuevos intentos de cara a este sábado 31 de octubre. Ya hay más de 70 publicaciones en redes sociales donde se invita a participar en una protesta en la Plaza de España de Madrid. La dinámica es la misma que la de Barcelona y reclaman a los participantes que utilicen los mismos atuendos negros y que se tapen el rostro.La Policia Nacional ya investiga estas cuentas de redes sociales para adelantarse a sus movimientos. Uno de sus objetivos es frustrar antes del fin de semana esta nueva fecha que tienen en mente varios jóvenes que se camuflan bajo el conocido movimiento Blocus. No es nuevo. Y es que estos participantes se han adueñado del histórico ‘Black Bloc’, un manual difundido para generar el caos y emplear la violencia. Los Servicios de Inteligencia han detectado injerencias rusas para amplificar los disturbios de Barcelona . Según ha podido saber ABC de fuentes de la máxima solvencia, el Kremlin recurrió a «elementos multiplicadores» de las convocatorias que nacieron en la red social TikTok para emular las algaradas de Francia, pero, por el momento, nada apunta a que se encuentre tras su organización, sostienen los mismos interlocutores. Lo hacen tras subrayar que es habitual que Rusia se aproveche de las llamadas «contradicciones de Occidente» para ayudar a «maximizar» fenómenos ya existentes y puntualizan que magnificar el alcance de estas injerencias es un error, porque «supone hacerle el juego» a un país para el que la proyección de fuerza ya es fuerza. En este caso, al atribuirle, cuando aún se está investigando su origen, las protestas que surgieron en el país galo bajo el lema de ‘Blocus’ (bloqueo, en francés), y que este sábado se replicaron en la Ciudad Condal con un balance de 130 detenidos, de los cuales 74 eran menores de edad. También con barricadas en llamas y una treintena de comercios saqueados: de tiendas de ropa a material informático. Por su parte, para tratar de llegar hasta sus organizadores, los Mossos d’Esquadra han solicitado una autorización judicial con carácter urgente, y es que las plataformas no dan acceso a sus servidores ni a los mensajes intercambiados entre usuarios sin la preceptiva orden judicial. Con esta, los investigadores podrán solicitar datos básicos de registro: desde el correo electrónico de los titulares de los perfiles; a los teléfonos asociados o sus direcciones IP, y así poder localizarlos. También información sobre perfiles o grupos específicos en el marco de las pesquisas por la convocatoria de altercados. Y es que la Policía catalana se había movilizado ante la protesta prevista, pero no llegó a prever que alcanzaría tal magnitud. Pese a ello, se desplegaron más de 500 efectivos, entre orden público y seguridad ciudadana, lo que no pudo evitar que en el centro de la ciudad, centenares de alborotadores -llegaron a congregarse hasta 600 personas-, protagonizasen pillaje para hacerse con objetos que luego, algunos de ellos, pusieron a la venta en portales de productos de segunda mano, como Wallapop. Lo que hasta el momento han podido certificar, tanto los Servicios de Inteligencia como la Policía, es que la corriente de las algaradas proviene efectivamente de lo ocurrido en Francia, y nace en el ámbito digital, de jóvenes de origen magrebí -pueden ser de segunda generación, ya nacidos en España-. Unas convocatorias que, en el caso de Barcelona, se expandieron por una veintena de perfiles de TikTok que, a través de un código QR, llevaban hasta grupos restringidos de WhatsApp. Los interlocutores consultados por este diario apuntan a una particularidad de la capital catalana: «’feudo’ histórico» de antisistemas y anarquistas. A esa ecuación se le suma la emulación de los disturbios en otras capitales europeas; la participación de menores y de «delincuentes que han visto una oportunidad estupenda para dedicarse al pillaje», certifican. Y es que otra de las claves de las pesquisas es el análisis del perfil no sólo de los detenidos, sino también de los identificados durante las algaradas. Uno de esos datos es que sólo dos de los arrestados contaban con antecedentes previos por desórdenes públicos. Otros 18, por otros ilícitos que no tenían nada que ver, según desveló la comisaria jefe del Cuerpo, Sílvia Catà, que también indicó que la gran mayoría de ellos residen en Cataluña, es decir, no se desplazaron desde otras partes de Europa para sembrar el caos en Barcelona. De hecho, los saqueos los protagonizaban pequeños grupúsculos y, para la Policía, no se puede hablar de una acción «organizada». Y ahí vuelven a cobrar fuerza esos perfiles que aprovechan la oportunidad, en este caso, los disturbios, para delinquir. Otra de las similitudes de esa protesta bajo el lema Blocus y difundida por TikTok, es que, al igual que sucedió en territorio galo, también en la capital catalana las convocatorias difundidas incluían una supuesta «manifestación por la calidad del instituto». El texto apuntaba a la decadencia del sistema educativo. «Como en Francia, también nosotros salimos a la calle a exigir lo que nos merecemos: un instituto digno». Pero junto a esa supuesta reivindicación ya aparecían imágenes de comercios -de Nike, a Rolex o Dior- en pleno paseo de Gracia, como objetivo marcado para los saqueos que se azuzaron en los grupos privados de Whatsapp a los que enviaba ese cartel primigenio. El temor ahora es que lo ocurrido el sábado pueda replicarse. Por este motivo, al día siguiente se constituyó el centro de coordinación operativo en la sede de los Mossos en Sabadell ante el anuncio de nuevas protestas en Granollers y Gerona. La Policía blindó ambas localidades, pero no se produjeron algaradas. Ahora, nuevas convocatorias para este fin de semana inundan las redes. No sólo para Barcelona, sino también en Madrid. Presión policial La capital de España también fue uno de los escenarios que captó la atención de estos grupos. Es más, se llegaron a difundir convocatorias con los mismos símbolos y objetivos que en Cataluña. Sin embargo, estos grupos de WhatsApp y Telegram fueron detectados por los policías y su mera presencia consiguió evadir a los convocantes.La presión policial generó que los administradores cerraran estos foros y abrieran otros distintos donde solo se puede acceder con una invitación previa. Las entrañas de los mismos guardan similitudes con lo visto en Barcelona con usuarios muy jóvenes y con intenciones diversas dentro de la modalidad antisistema.Sea como fuere, los disturbios en Barcelona han supuesto dos réplicas en Madrid. Por un lado, los comercios de algunas tiendas del centro de la capital decidieron blindarse ante el miedo a los saqueos. Multinacionales que tienen locales en Cataluña reforzaron la seguridad en sus establecimientos ante futuras convocatorias que acaben en desórdenes públicos y pillajes.La primera convocatoria frustrada no ha sido un impedimento para nuevos intentos de cara a este sábado 31 de octubre. Ya hay más de 70 publicaciones en redes sociales donde se invita a participar en una protesta en la Plaza de España de Madrid. La dinámica es la misma que la de Barcelona y reclaman a los participantes que utilicen los mismos atuendos negros y que se tapen el rostro.La Policia Nacional ya investiga estas cuentas de redes sociales para adelantarse a sus movimientos. Uno de sus objetivos es frustrar antes del fin de semana esta nueva fecha que tienen en mente varios jóvenes que se camuflan bajo el conocido movimiento Blocus. No es nuevo. Y es que estos participantes se han adueñado del histórico ‘Black Bloc’, un manual difundido para generar el caos y emplear la violencia.  

Los Servicios de Inteligencia han detectado injerencias rusas para amplificar los disturbios de Barcelona. Según ha podido saber ABC de fuentes de la máxima solvencia, el Kremlin recurrió a «elementos multiplicadores» de las convocatorias que nacieron en la red social TikTok para emular … las algaradas de Francia, pero, por el momento, nada apunta a que se encuentre tras su organización, sostienen los mismos interlocutores. Lo hacen tras subrayar que es habitual que Rusia se aproveche de las llamadas «contradicciones de Occidente» para ayudar a «maximizar» fenómenos ya existentes y puntualizan que magnificar el alcance de estas injerencias es un error, porque «supone hacerle el juego» a un país para el que la proyección de fuerza ya es fuerza. En este caso, al atribuirle, cuando aún se está investigando su origen, las protestas que surgieron en el país galo bajo el lema de ‘Blocus’ (bloqueo, en francés), y que este sábado se replicaron en la Ciudad Condal con un balance de 130 detenidos, de los cuales 74 eran menores de edad. También con barricadas en llamas y una treintena de comercios saqueados: de tiendas de ropa a material informático.

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