La Agencia Internacional de la Energía (AIE) empezará a liberar ya este lunes las primeras reservas estratégicas de petróleo para hacer frente a la escalada de los precios del crudo causada por el conflicto en Oriente Próximo. Así lo ha anunciado el organismo en un comunicado publicado este domingo, en el que ha detallado que los primeros flujos disponibles llegarán de Asia y Oceanía, mientras que habrá que esperar hasta finales de mes para liberar los procedentes de Europa y América. El anuncio llega después de que los 32 países industrializados que forman parte de la AIE acordaran la mayor liberación de reservas estratégicas de crudo de la historia ante unos precios que se han disparado, pero no ha logrado doblegar la escalada de la cotización del barril, que la noche de este domingo, en la apertura de los mercados de futuros, se mantenía por encima de los 105 dólares en el caso del brent, la referencia para Europa.
Los recursos de Asia y Oceanía estarán disponibles a partir de este lunes, según avanza el organismo, con el crudo instalado en los 100 dólares por barril
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) empezará a liberar ya este lunes las primeras reservas estratégicas de petróleo para hacer frente a la escalada de los precios del crudo causada por el conflicto en Oriente Próximo. Así lo ha anunciado el organismo en un comunicado publicado este domingo, en el que ha detallado que los primeros flujos disponibles llegarán de Asia y Oceanía, mientras que habrá que esperar hasta finales de mes para liberar los procedentes de Europa y América. El anuncio llega después de que los 32 países industrializados que forman parte de la AIE acordaran la mayor liberación de reservas estratégicas de crudo de la historia ante unos precios que se han disparado por encima de los 100 dólares por barril, unos niveles que no se veían desde la invasión rusa en Ucrania en 2022.
El compromiso asumido implica la liberación de 400 millones de barriles en dos meses para compensar parte de la interrupción del suministro provocado por la guerra, de los cuales 217,7 se corresponden a reservas gubernamentales, 116,6 a existencias obligatorias de la industria y 23,6 a otras fuentes, según ha detallado la AIE este domingo. Los países de Asia y Oceanía suman unos 108 millones de barriles, que estarán disponibles de inmediato, mientras que los recursos de América alcanzarían los 172,2 millones de reservas gubernamentales —más 23,6 de otras fuentes— y 107 millones los de Europa —España aportará unos 11,5 millones—. Es la sexta vez que la Agencia adopta una acción colectiva de emergencia. Las anteriores se llevaron a cabo en 1991, 2005, 2011 y dos veces en 2022.
“Esto aportará volúmenes adicionales de petróleo sin precedentes al mercado a partir del 16 de marzo”, ha escrito este domingo en X Fatih Birol, director ejecutivo del organismo. “Sin embargo, la apertura del Estrecho de Ormuz es vital para restablecer la estabilidad del flujo”, ha agregado, en referencia a uno de los puntos más críticos para el comercio energético global, por el cual pasa una cuarta parte del crudo y del gas que se consume en el mundo y que se encuentra bloqueado desde el inicio de la guerra en Irán, una interrupción que está tensionando los mercados y avivando el fantasma de una nueva crisis energética e inflacionaria.
El barril del petróleo se mantenía en la barrera psicológica de los 100 dólares en el mercado de futuros el viernes por la tarde, un nivel que no se veía de forma sostenida desde hace años. Tras una semana marcada por fuertes oscilaciones, el barril de brent, la referencia en Europa, cotizaba alrededor de 103 dólares, mientras que el estándar estadounidense West Texas Intermediate (WTI) se situaba en torno a 99 dólares. Los incrementos ya se han trasladado a los carburantes, con subidas en el precio de la gasolina y del diésel, pero la evolución es difícil de prever, dada la gran complejidad para estimar la duración y evolución del conflicto.
Washington lanzó el viernes, cuando los mercados energéticos ya estaban cerrados, bombardeos sobre objetivos militares en la isla de Jarg, la principal terminal petrolera iraní y por la que pasa el 90% de las exportaciones de crudo de la República Islámica, como respuesta a Teherán por bloquear el estrecho de Ormuz. La operación supuso una escalada en el conflicto, puesto que el presidente estadounidense, Donald Trump, llegó a pedir el sábado, en la red social Truth, que “China, Francia, Japón, Corea del Sur, el Reino Unido y otras naciones afectadas” enviaran “buques de guerra” para mantener el paso abierto. La Guardia Revolucionaria iraní contestó con la amenaza, considerada poco creíble, de que “reducirá a cenizas” los activos de Estados Unidos en el Golfo si sus fuerzas no abandonan la región.
Si durante el fin de semana se abrió una ventana para el alto el fuego, Trump alejó cualquier esperanza en la madrugada del domingo. “Irán quiere llegar a un acuerdo [de alto el fuego], pero yo no estoy dispuesto porque por ahora los términos [de un acuerdo] no son lo suficientemente buenos”, dijo el presidente de EE UU sin detallar qué términos serían esos, más allá del compromiso iraní de abandonar su programa nuclear. Todo este escenario ha hecho que el brent alcanzara en la mañana de este domingo los 103 dólares el barril.
La cotización del crudo llega al cierre de la semana tras varios días de volatilidad extrema. El lunes de la semana pasada el mercado vivió una sesión de alta tensión, cuando las Bolsas se desplomaron y el brent se disparó un 30%, llegando a rozar los 120 dólares, impulsado por la escalada del conflicto en Irán y el temor a que la crisis afectara al transporte marítimo de crudo por Ormuz. A una hora y media del cierre de Wall Street, el presidente estadounidense aseguró en declaraciones a Reuters que la guerra estaba “prácticamente terminada”. Sus palabras, junto con indicios que apuntaban a un posible control del estrecho de Ormuz, provocaron que el precio del brent cayera con fuerza hasta cerrar alrededor de los 90 dólares por barril.
Pero el nerviosismo se acentuó a medida que avanzaban los días por el ataque a buques y a infraestructuras energéticas en el golfo Pérsico, y elevó la preocupación por la seguridad de las rutas marítimas. Algunos incidentes en el estratégico estrecho de Ormuz, por el que pasa cerca de una quinta parte del petróleo mundial cada día, provocaron subidas rápidas en la cotización del crudo. El petróleo volvió a cruzar el umbral simbólico de los 100 dólares el jueves, quedando instalado en esa frontera durante el fin de semana.
El encarecimiento del petróleo ya empieza a tener repercusiones en los mercados financieros y en las previsiones económicas. Analistas de entidades financieras advierten de que, si el brent se mantiene de forma sostenida por encima de los 100 dólares —o incluso se acerca a los 120—, podría intensificar las presiones inflacionarias y frenar el crecimiento global. El regreso del petróleo a la cota de los 100 dólares recuerda a los niveles alcanzados tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, cuando el mercado energético global sufrió un fuerte shock de oferta.
Con todo, el mercado energético continúa moviéndose entre dos fuerzas contrapuestas: por un lado, el riesgo de interrupciones en el suministro; por otro, las expectativas de una posible intervención de países consumidores mediante liberación de reservas estratégicas o medidas para estabilizar el mercado.
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