
Hay dos nombres propios y dos días simbólicos para entender el presente del Celta de Vigo, el club en boca de todos (esta semana también en boca de Madonna, que dice guardar la camiseta icónica que se puso la Ambición Rubia en un concierto en Balaídos en 1990). Los nombres propios son Marián Mouriño, presidenta, y Gael García, responsable de marketing. Las dos fechas son 23 de agosto de 2023 y 26 de mayo de 2024. En la primera, el club presidido aún por Carlos Mouriño organizó una fiesta del centenario a la que había que acudir por invitación. En la segunda, final de temporada y con la permanencia asegurada, se clausuró el año del aniversario con una enorme fiesta popular en los alrededores de Balaídos por donde se paseaba con vaqueros y camiseta del Celta, de bar en bar y con cerveza en vaso de plástico, la nueva presidenta, Marián Mouriño.
El Celta y Madonna reviven el histórico concierto de 1990 en Vigo. La llegada de Marián Mouriño ha supuesto una revolución en la ciudad
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos
El Celta y Madonna reviven el histórico concierto de 1990 en Vigo. La llegada de Marián Mouriño ha supuesto una revolución en la ciudad

Salvador Sas (EFE)

Hay dos nombres propios y dos días simbólicos para entender el presente del Celta de Vigo, el club en boca de todos (esta semana también en boca de Madonna, que dice guardar la camiseta icónica que se puso la Ambición Rubia en un concierto en Balaídos en 1990). Los nombres propios son Marián Mouriño, presidenta, y Gael García, responsable de marketing. Las dos fechas son 23 de agosto de 2023 y 26 de mayo de 2024. En la primera, el club presidido aún por Carlos Mouriño organizó una fiesta del centenario a la que había que acudir por invitación. En la segunda, final de temporada y con la permanencia asegurada, se clausuró el año del aniversario con una enorme fiesta popular en los alrededores de Balaídos por donde se paseaba con vaqueros y camiseta del Celta, de bar en bar y con cerveza en vaso de plástico, la nueva presidenta, Marián Mouriño.
Es curioso. Si bien el Celta empezó a arriesgar y a esbozar una nueva imagen ya con Carlos Mouriño y de la mano de Gael García, coordinador del centenario (redes sociales, vallas publicitarias, himno encargado a C. Tangana), sólo fue cuando el presidente dejó el cargo a su hija, Marián, que el Celta se volvió de cara a su afición. No sólo por las dos fiestas antagónicas del centenario. Mientras que el padre mantenía una guerra abierta con el alcalde, Abel Caballero, la hija terminó desbloqueando la relación con el Ayuntamiento y firmando un convenio de explotación de Balaídos. Mientras que el padre y su directiva mantenían una guerra abierta con los comuneros de Mos por la nueva ciudad deportiva, la hija llegó a un acuerdo, renunció a puntos a los que el padre no renunciaba y la relación ahora funciona: la ciudad deportiva se está construyendo.
Ir a Balaídos ya no sólo es ir a ver al Celta, también es una experiencia, una fiesta (véase la previa del pasado viernes frente al Madrid: actuación de la orquesta folk gallega SonDeSeu, reforzando el vínculo entre el club y la cultura en las grandes citas del equipo). El espectáculo tuvo además un carácter simbólico. En homenaje a Madonna, los músicos adaptaron Like a Prayer al lenguaje folk. Mouriño (Marián) decidió al llegar que, en términos de comunicación, el Celta tenía que presentarse como el equipo representativo de la tradición gallega. Y a su jefe de marketing, que ya tenía buenas ideas, le dio vía libre.
La historia con Madonna comenzó con una pregunta: ¿qué habrá sido de aquella camiseta? “Vamos a buscarla y vamos a contarlo bien”, fue la orden de Mouriño a Gael García. Es decir: hagamos cosas interesantes, ingeniosas, impactantes y que refuercen el vínculo con el país —recordar el Celta, Vigo y Galicia de los 90— pero comuniquémoslo incluso mejor. Al proyecto pidió la presidenta que se sumase Fernando González Gonzo, famoso celtista y excolaborador de la casa (él fundó Celta Media), que se reunió con ellos y aportó varias ideas. Se empezó a hablar con gente para reconstruir cómo llegó Madonna a tocar en Vigo (se le canceló un concierto en Roma por el escándalo religioso de Like a virgin y también se le cayó una fecha en Madrid).
Como Prince tocaba en A Coruña, la histórica rivalidad hizo el resto: promotores y Ayuntamiento la trajeron a Vigo casi de los pelos para programarla el mismo día. Y el día antes de que se publicara la carta de la presidenta —la nota de prensa en la que se contaba todo—, el club reunió a los presidentes de las peñas del Celta para explicarles la historia y que no les pillara por sorpresa. Y en esos detalles pequeños, que van construyendo los grandes, el Celta ha generado una energía alrededor que acaba trasladándose al estadio, al juego y a la clasificación. Y a competiciones europeas, vivo en la Europa League.
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