Un amplio equipo de profesionales de distintos organismos públicos y compañías privadas continúan este martes trabajando en la zona cero del descarrilamiento, el lugar donde un tren de la compañía Iryo que viajaba hacia Madrid salió de las vías en la tarde del domingo e impactó contra otro de Renfe con destino a Huelva. Las labores no han cesado durante la noche y continuarán durante todo el día con un doble objetivo.
Profesionales, militares, Guardia Civil y servicios de emergencias trabajan en la zona donde se encuentran los dos trenes que impactaron el pasado domingo
Un amplio equipo de profesionales de distintos organismos públicos y compañías privadas continúan este martes trabajando en la zona cero del descarrilamiento, el lugar donde un tren de la compañía Iryo que viajaba hacia Madrid salió de las vías en la tarde del domingo e impactó contra otro de Renfe con destino a Huelva. Las labores no han cesado durante la noche y continuarán durante todo el día con un doble objetivo.
Por una parte, izar los vagones que quedaron tumbados tras el accidente para rescatar los posibles cuerpos que aún quedan en ellos, como el último encontrado esta pasada madrugada, que supone la víctima número 41, aunque hay 43 denuncias por desaparición. Y por otra, continuar la investigación para aclarar las causas de la tragedia. De fondo, a largo plazo, la idea es liberar la zona de material ferroviario para poder proceder a la reconstrucción de las vías, finalmente, y así retomar la circulación. El tráfico de trenes volverá a partir del próximo 2 de febrero, según Renfe.
En el lugar del accidente hay dos enormes grúas. Una de ellas tiene la capacidad de levantar hasta 300 toneladas y, la otra, hasta 400, según ha explicado a EL PAÍS Rafael Marín, responsable sobre el terreno de Grúas Alhambra, compañía granadina encargada de esa labor. Ambas llegaron a lo largo del lunes acompañadas por la Guardia Civil, que las guio por la pista de tierra que finaliza junto a las instalaciones técnicas de Adif, justo donde se encuentra el tren Iryo que partió desde Málaga el domingo con destino a Madrid.
Con dificultades, ambas grúas se asentaron en el terreno para comenzar la pasada madrugada a levantar el vagón número ocho, el único de ese convoy que quedó tumbado sobre las vías. Justo cuando empezaba a ser alzado, se observó el cuerpo de una persona, según ha explicado esta mañana el ministro de Transportes, Óscar Puente. Lo ha hecho durante una entrevista enRNE,donde ha subrayado que en ese momento se han detenido esas labores para priorizar el rescate de la que finalmente se ha confirmado por los servicios de emergencias como la víctima.
El plan de trabajo para la mañana era, en principio, alzar el vagón número ocho del Iryo para más tarde proceder al siete y al seis, que son los tres que se salieron de las vías. Eso sí, el propio Puente ha señalado que este último coche está inmovilizado y no se va a tocar por orden de la Guardia Civil, cuyos especialistas aún no han podido examinarlo. Los agentes deben tomar fotografías y recoger muestras relevantes puesto que ese vagón fue el que descarriló y, por tanto, puede tener las claves de por qué ocurrió.
El vagón seis del tren Iryo centrará este martes buena parte la investigación de la instituto armado, según informa el periodista Óscar López-Fonseca. Fuentes cercanas a la investigación señalan a este periódico que, una vez realizada la inspección ocular y comprobado que no queda ningún cadáver en su interior, tanto este vagón como el resto del tren podrán ser movido para despejar la vía. No obstante, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF, un órgano integrado en Transportes, pero independiente) ya ha anunciado que pedirá que el material de los trenes siniestrados sea trasladado a Madrid para someterlo a pruebas de laboratorios para determinar la causa del grave accidente. También se extraerán los datos del viaje recogido en los denominados registradores jurídicos del convoy, la popularmente conocida como cajas negras en las que quedan grabados numerosos datos del viaje, como las conversaciones del maquinista o la velocidad durante el trayecto del tren.
“Vamos a ir trabajando en todos ellos”, añade Marín, de Grúas Alhambra, desplegado junto a varios compañeros sobre el terreno y con el apoyo de personal de la Unidad Militar de Emergencias (UME). El orden y los pasos siguiente de la operativa están sujetos a muchos condicionantes ―desde la propia investigación policial hasta cuestiones técnicas― de ahí que nadie se atreva a explicar qué trabajos se conseguirán realizar durante la jornada de este martes a ciencia cierta. Tampoco lo hacen desde Iryo, cuyo equipo está también en el lugar del accidente.
“Es una zona muy escarpada”
Mientras las dos primeras grúas trabajan en el tren Iryo, un camión y varias máquinas lo hacen el una zona cercan al Alvia que salió de Madrid con destino a Huelva. Allí tratan de estabilizar el terreno, una colina de arbustos y encinas de difícil acceso. “Es una zona muy escarpada”, ha subrayado Puente. Conseguir que el suelo sea lo suficientemente estable para que una grúa pueda trabajar de manera segura se ha convertido en el mayor problema, porque de otra manera la maquinaria, de gran tonelaje, corre el riesgo de volcar y complicaría muchísimo más las labores.
“Que la operación se realice antes o después dependerá de los especialistas que establecen esas condiciones de total seguridad”, añaden fuentes técnicas, que indican además que todo puede complicarse por el factor climático: las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) indican lluvia a partir de las dos de la tarde del miércoles. “Quizá el agua no perjudique demasiado, pero seguro que no beneficia en nada”, añaden las mismas fuentes.
En el momento que se determine que el terreno es estable para instalar la grúa, comenzarán los preparativos para alzar los dos vagones Alvia que cayeron a un talud. “A partir de ahí la extracción en principio no tiene que ser compleja”, ha subrayado Puente. Son los dos primeros vagones del convoy, el número uno y el número dos, que impactaron contra el Iryo y en los que viajaban 53 personas. De momento, se sabe que hay tres cadáveres en su interior ―y que, ya contabilizadas, forman parte de las 41 víctimas oficiales hasta ahora― pero no se descarta que pueda haber más cuerpos porque hay 43 denuncias por desaparición en las comandancias de la Guardia Civil Málaga, Sevilla, Córdoba, Huelva y Madrid. Es un factor relevante, puesto que cada paso de este operativo depende de la Policía Judicial. También de los servicios de emergencias, cuyo principal objetivo es cerrar el capítulo de rescate de cadáveres y acabar con la incertidumbre de los familiares que aún no han podido localizar a sus allegados.
Del total de 39 personas que permanecen ingresadas ―35 adultos y cuatro niños―, 13 de ellas están en el hospital de referencia de Córdoba: cinco en la unidad de cuidados críticos y ocho en planta, entre ellos los cuatro menores. El resto de pacientes están ingresados en el Quirón Salud, Cruz Roja, San Juan de Dios de Córdoba y en el Hospital Infanta Elena de Huelva. En los dos trenes viajaban tres conductores: el del tren Alvia que viajaba desde Madrid hacia Huelva, llamado Pablo con 27 años, procedente de Alcorcón y que falleció en el acto cuando los dos primeros vagones cayeron al talud; el del tren Iryo que resultó ileso; y un tercer conductor que viajaba en los vagones y que tampoco fue herido, confirma una portavoz de la compañía Iryo. El maquinista se estaba desplazando y “estaba en tránsito”, pero no intervino en la conducción del tren, aclara dicha portavoz.
Mientras el operativo continúa sus trabajos en el lugar del accidente, los Reyes han visitado el puesto de mando avanzado de Adamuz, instalado junto a las vías. Allí han mantenido un encuentro con los distintos equipos de rescate que han trabajado en este día y medio de intenso rescate. Está previsto que por la tarde, compartan con los vecinos y voluntarios de Adamuz que participaron en las labores de rescate y que se trasladen hasta Córdoba para escuchar a los familiares de las víctimas en el Centro Cívico Poniente Sur, así como los psicólogos y sanitarios que les atienden en estos duros momentos. Más tarde, los Reyes acudirán al Hospital Universitario Reina Sofía para que los médicos les trasladen la situación de los heridos y cómo evolucionan, además de hablar con algunos de ellos.
Para próximos días, una vez se consigan retirar los vagones volcados y los que no, empezarán los trabajos de restauración del tramo de alrededor de un kilómetro afectado de vías. Ello incluye “carril, traviesas o balasto”, según fuentes de Adif, además de la catenaria que fue arrasada por el vagón de Iryo que volcó, el número ocho. También se deberá reponer el cable de fibra óptica que va entre las traviesas, que ejerce de sistema de control de la circulación al conectarse con un lector que llevan los bajos de los trenes para por conocer en todo momento en qué lugar se encuentra cada circulación. A partir de ahí, una vez comprobado que todo esté en orden, se retomarán las conexiones entre Madrid y Andalucía. Se prevé que primero sea con solo una vía en funcionamiento ―la que tiene operativas la catenaria― y más tarde con las dos.
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