La Legión desfila entre aplausos y vítores: ¡Viva España! ¡Viva la Legión! ¡Viva el Cristo de la Buena Muerte!

La expectación por el traslado lleva a varias personas a campar a las puertas de la Congregación de Mena para asegurarse sitio y seguir el acto en primera fila Leer La expectación por el traslado lleva a varias personas a campar a las puertas de la Congregación de Mena para asegurarse sitio y seguir el acto en primera fila Leer  

¡Viva España! ¡Viva la Legión! ¡Viva el Cristo de la Buena Muerte! Los legionarios, que desembarcaban en Málaga a primera hora de la mañana de este Jueves Santo, han entrado desfilando y se han colocado en formación en la plaza de Fray Alonso de Santo Tomás, en Málaga, donde cientos de personas los han recibido con vítores y aplausos.

La ceremonia de traslado al trono en el que procesiona el Cristo de la Buena Muerte y Ánimas de la Congregación de Mena -a la que muchos identifican como la cofradía de la Legión, aunque mantiene también un estrecho vínculo con la Armada española, cuyos guardiamarinas escoltan a Nuestra Señora de la Soledad- se ha convertido en una de las citas más esperadas de la Semana Santa en Málaga.

La Compañía de Honores de la Brigada Rey Alfonso XIII, II de La Legión, ha llegado al recinto portuario malagueño a bordo de la fragata Galicia (un buque de asalto anfibio comandado por el capitán de navío Juan José Belizón) procedente de Almería.

Desde allí se han encaminado a la iglesia de Santo Domingo de Guzmán para participar en el traslado y entronización del crucificado de Mena, protector oficial de la Legión desde el año 2000, que procesiona la tarde noche del Jueves Santo.

Y como cada Semana Santa desde hace décadas, lo han hecho marchando por las principales calles del centro de Málaga al ritmo de cornetas y tambores, ofreciendo con ello un espectáculo único, que se ha convertido en seña de identidad del Jueves Santo en esta ciudad andaluza.

En la plaza de Fray Alonso los esperaban autoridades militares, civiles y religiosas, congregantes y junta directiva de Mena, así como un nutrido grupo de cofrades, turistas y curiosos. Algunos de ellos trataron de acampar a las puertas de la casa hermandad de Mena, en las inmediaciones de la parroquia de Santo Domingo, la noche anterior con intención de conseguir un buen sitio desde el que seguir uno de los eventos más populares de la Semana Santa malagueña.

La expectación es mucha y «por mucho que se organice -y se organiza-, esto empieza a superarnos», ha comentado al respecto Ramón Gómez Ravassa, congregante de Mena desde hace más de siete décadas.

Gómez Ravassa ha explicado que varios hermanos de Mena han tenido que hacer guardia durante la noche porque a la una de la madrugada «había gente acampada» en zonas que deben estar despejadas para que el acto se pueda desarrollar adecuadamente. Al final, ha explicado «hubo que cerrar la plaza».

«El interés de la gente por la Semana Santa es cíclico», dice Gomez Ravassa, consciente de que esta cofradía malagueña está de moda. Sólo a Nuestra Señora de la Soledad la acompañan 400 nazarenos y hay listas de espera para casi todo, dice. No siempre fue así y esto contrasta con otros tiempos, como los vividos en los años 60, cuando este veterano congregante recuerda «haber sacado la procesión con 17 velas».

Alrededor de las 12 del mediodía se ha realizado el tradicional relevo del estandarte del Cristo de la Buena Muerte y Ánimas, orlado por los guiones y banderas de los Tercios de la Legión.

Cada Jueves Santo un Tercio de la Legión se hace cargo del estandarte, se lo lleva consigo y lo custodia en su acuartelamiento hasta el Jueves Santo siguiente. Este año el estandarte ha estado custodiado por la Brigada II de La Legión y antes del traslado del Cristo de Mena se lo ha entregado en un solemne relevo al Tercio Gran Capitán, I de La Legión.

Tras el cambio de Tercio del estandarte, un grupo de gastadores del Tercio Gran Capitán, del Tercio Duque de Alba y del Grupo de Artillería de Campaña de la BRILEG, que durante la semana han asumido la guardia de honor del Cristo de la Buena Muerte, ha sacado a hombros la imagen mientras sonaba el himno de España.

A continuación han comenzado a sonar los primeros acordes de ‘El novio de la muerte’ y se ha vivido uno de los momentos más emocionantes de la mañana. Los presentes en la plaza han comenzado a cantar con una sola voz este viejo cuplé convertido en oración y cuando ha terminado, un sonoro aplauso y más vítores.

Entre los asistentes, el obispo de Málaga, Monseñor José Antonio Satué, para quien esta era su primera vez en Mena, que ha ensalzado el valor de los legionarios, ha recordado a los caídos por España y ha puesto el acento en que «el Cristo de la Buena muerte no es sólo una talla preciosa, sino es un rostro que nos mira, un silencio que nos habla y una presencia que nos sostiene».

En su oración, Monseñor Satué ha pedido también por la paz y para que «los españoles de diversas religiones y concepciones de vida» logren «estar unidos en la construcción de la paz y de la justicia». Con el Padrenuestro, la voz de la plaza ha vuelto a ser una sola.

También en el acto, el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, que es uno de los habituales en Mena y que cada Semana Santa se reserva un hueco para acudir al traslado del crucificado; el subdelegado del Gobierno en Málaga, Francisco Javier Salas; el presidente de Diputación, Francisco Salado; y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, cuya visita ha generado mucha expectación y a la que se ha visto seguir con gran atención tanto el desembarco de la Legión en el puerto como la ceremonia de traslado del Cristo en la plaza.

Junto a ellos, varios consejeros de la Junta de Andalucía como el de Turismo, Arturo Bernal; y la de Hacienda, Carolina España, ambos malagueños; y la de Empleo, la cordobesa Rocío Blanco; que no se han resistido a cantar ‘El novio de la muerte’.

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