
Era un martes laboral cualquiera para Joaquín Prat. Faltaban pocos minutos para que acabara El tiempo justo, y tocaba dar paso a Jorge Javier Vázquez. En el último tramo del programa, Amador Mohedano ejercía violencia mediática hacia su sobrina Rocío Carrasco y las primeras imágenes de Tamara Gorro y Cayetano Rivera con la hija de este. En medio de todo eso, Prat conectó con la redacción para comentar “la poca gracia que le ha hecho a Donald Trump que España, y concretamente el Gobierno de Pedro Sánchez”, no le ceda las bases aéreas para su guerra contra Irán. Segundos después, la pantalla se partió en dos y a un lado continuaba el presentador, dispuesto a ceder los trastos a su compañero de cadena. Al otro, el presentador de El diario de Jorge, con sus cartulinas en la mano, acompañado de una señora.
“Lo tengo que decir: qué asco me da Donald Trump y qué bien por el Gobierno de España”, dijo Jorge Javier Vázquez. Podríamos decir que es un gesto que implica coraje
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“Lo tengo que decir: qué asco me da Donald Trump y qué bien por el Gobierno de España”, dijo Jorge Javier Vázquez. Podríamos decir que es un gesto que implica coraje


Era un martes laboral cualquiera para Joaquín Prat. Faltaban pocos minutos para que acabara El tiempo justo, y tocaba dar paso a Jorge Javier Vázquez. En el último tramo del programa, Amador Mohedano ejercía violencia mediática hacia su sobrina Rocío Carrasco y las primeras imágenes de Tamara Gorro y Cayetano Rivera con la hija de este. En medio de todo eso, Prat conectó con la redacción para comentar “la poca gracia que le ha hecho a Donald Trump que España, y concretamente el Gobierno de Pedro Sánchez”, no le ceda las bases aéreas para su guerra contra Irán. Segundos después, la pantalla se partió en dos y a un lado continuaba el presentador, dispuesto a ceder los trastos a su compañero de cadena. Al otro, el presentador de El diario de Jorge, con sus cartulinas en la mano, acompañado de una señora.
“Buenas tardes, Jorge”, dijo Prat. “Ay, Joaquín, buenas tardes. Lo tengo que decir: qué asco me da Donald Trump y qué bien por el Gobierno de España”, respondió Vázquez, que se giró 90 grados y añadió: “Bueno, os presento a Lourdes”. A continuación, vinieron una serie de datos sobre ella que, con todo el respeto del mundo, ahora mismo no vienen a cuento.
Podríamos decir que es un gesto que implica coraje, y es entonces cuando tendríamos que preguntarnos por qué, teniendo Vázquez compañeros de cadena que se manifiestan con libertad de forma muy diferente a la suya, hablar en estos términos se considera valiente y no lo normal en una cadena plural como Telecinco. Podríamos pensar también que este comentario es innecesario, viniendo de un bloque de noticias del corazón y pasando a un programa de testimonios y abrazos. Pura tele familiar. Pero también podemos preguntarnos en qué nos convertimos si nos callamos.
Hace tiempo, la cantante Nacha Guevara habló de las amenazas que recibió durante los años de la dictadura militar argentina. Si dejaba de incluir en su repertorio dos canciones, Libertad y ¿De qué se ríe?, podría quedarse en el país. “Y son esas decisiones, las más sabias que uno puede tomar, que se toman sin pensar, desde un nivel de consciencia que no pasa por la mente, cuando me dije: ‘Vámonos, porque si ahora me piden esto, después me van a pedir en cualquier momento que me baje los calzones’. Y es un momento del que no me arrepiento jamás”, contó en una entrevista. La palabra antes que los calzones.
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