España comenzaba a asimilar la tragedia ocurrida en Adamuz, pero la noche embarrada de Gelida -municipio situado a unos 30 kilómetros de Barcelona- no quiso dar tregua a los acontecimientos. Poco después de las 21.00 horas, el muro de contención de un talud, ubicado a apenas un kilómetro de la estación de tren de la localidad, se descolgó sobre el trazado ferroviario, invadiendo el paso de un tren de Rodalies de la línea R4 (Sant Vicenç de Calders–Manresa). El convoy impactó contra la masa de tierra y hormigón y acabó descarrilando , con un balance de 37 heridos, cinco de ellos de gravedad, y un fallecido.Según fuentes cercanas a la víctima, se trata de un joven de 28 años que se encontraba realizando el periodo de formación y prácticas en Renfe . En el momento del accidente viajaba en la cabina junto a otros tres integrantes, que resultaron heridos de gravedad. Natural de Sevilla, estaba destinado en Barcelona para completar su formación como maquinista, tras haber pasado previamente por una empresa privada de transporte de mercancías.Durante la noche, la Guardia Civil ha trabajado en la comunicación del fallecimiento a su familia en Sevilla y en la tramitación del levantamiento y traslado del cuerpo. Según ha podido saber ABC a través de uno de sus compañeros, muchos jóvenes procedentes de distintas provincias eligen Cataluña para realizar las prácticas porque «es donde no quiere ir nadie» , debido a que «la red es más compleja y las vías están en peor estado», una circunstancia que, aseguran, es bien conocida dentro del sector.Noticia Relacionada estandar No El servicio de Rodalies no se reanudará esta mañana hasta que no haya garantías de seguridad Núria Parlon explica que 38 personas han sido atendidas durante el accidenteAbatidos por el dolor, familiares de los heridos más graves se han desplazado hasta Casablanca-Subirats, uno de los municipios más cercanos al lugar del accidente, donde el Ayuntamiento ha habilitado un centro cívico para su atención. En estas instalaciones se han movilizado equipos de psicólogos y personal de apoyo, que han acompañado durante toda la noche a los parientes de las víctimas junto a efectivos sanitarios y de emergencias.En el interior de una de las salas del edificio, una decena de familiares era atendida por los psicólogos en un ambiente de silencio contenido. En el exterior, el alcalde de la localidad, acompañado por alguna concejal, permanecía a la espera junto a un pequeño dispositivo de Mossos d’Esquadra, pendiente de que todo transcurriera con normalidad.Las caras eran evidentemente largas, como el cansancio. Algunos de los presentes admitían en breves pausas para tomar aire que todavía estaban en estado de shock, incapaces de asimilar lo ocurrido. «No acabamos de creérnoslo», admitía uno de ellos, mientras la noche avanzaba sin noticias claras sobre la evolución de los heridos más graves.El lugar del accidente ha resultado inaccesible durante toda la noche. Se encuentra a apenas un kilómetro de la estación de Gelida, en un tramo donde el talud que se ha desprendido discurre inmediatamente por debajo de la AP-7. Para facilitar el trabajo de los equipos de emergencia y de los técnicos de infraestructuras , se ha cortado uno de los carriles de la autopista, desde donde podía verse con claridad a los operativos trabajando sobre el terreno, iluminando la ladera y el trazado ferroviario durante las labores de rescate.El goteo de ambulancias, vehículos de bomberos y patrullas policiales fue constante durante toda la noche en una zona dominada por la oscuridad casi total. El accidente se produjo en un entorno de relieves sinuosos y algo abruptos , propio de la comarca del Penedès, una zona de tradición vitícola atravesada por carreteras secundarias por las que, durante horas, se sucedieron los destellos de azul xenón.Las autoridades han vinculado de forma directa el desprendimiento del muro al temporal y a las lluvias que azotan estos días Cataluña, un episodio que durante toda la noche dejó barro, goteo continuo y una lluvia fina acompañando el trabajo de los operarios y los equipos de emergencia.Este miércoles, además, la Generalitat y Adif han anunciado la suspensión del servicio de Rodalies en toda la comunidad para someter la red a comprobaciones de seguridad, con marchas blancas durante la madrugada y una reunión técnica a primera hora para decidir si puede retomarse la circulación. El parón, sin precedentes en Cataluña desde 2015, añade leña al fuego en la eterna pugna por las competencias ferroviarias en la comunidad , aunque por ahora eso quede en un segundo plano más que evidente. España comenzaba a asimilar la tragedia ocurrida en Adamuz, pero la noche embarrada de Gelida -municipio situado a unos 30 kilómetros de Barcelona- no quiso dar tregua a los acontecimientos. Poco después de las 21.00 horas, el muro de contención de un talud, ubicado a apenas un kilómetro de la estación de tren de la localidad, se descolgó sobre el trazado ferroviario, invadiendo el paso de un tren de Rodalies de la línea R4 (Sant Vicenç de Calders–Manresa). El convoy impactó contra la masa de tierra y hormigón y acabó descarrilando , con un balance de 37 heridos, cinco de ellos de gravedad, y un fallecido.Según fuentes cercanas a la víctima, se trata de un joven de 28 años que se encontraba realizando el periodo de formación y prácticas en Renfe . En el momento del accidente viajaba en la cabina junto a otros tres integrantes, que resultaron heridos de gravedad. Natural de Sevilla, estaba destinado en Barcelona para completar su formación como maquinista, tras haber pasado previamente por una empresa privada de transporte de mercancías.Durante la noche, la Guardia Civil ha trabajado en la comunicación del fallecimiento a su familia en Sevilla y en la tramitación del levantamiento y traslado del cuerpo. Según ha podido saber ABC a través de uno de sus compañeros, muchos jóvenes procedentes de distintas provincias eligen Cataluña para realizar las prácticas porque «es donde no quiere ir nadie» , debido a que «la red es más compleja y las vías están en peor estado», una circunstancia que, aseguran, es bien conocida dentro del sector.Noticia Relacionada estandar No El servicio de Rodalies no se reanudará esta mañana hasta que no haya garantías de seguridad Núria Parlon explica que 38 personas han sido atendidas durante el accidenteAbatidos por el dolor, familiares de los heridos más graves se han desplazado hasta Casablanca-Subirats, uno de los municipios más cercanos al lugar del accidente, donde el Ayuntamiento ha habilitado un centro cívico para su atención. En estas instalaciones se han movilizado equipos de psicólogos y personal de apoyo, que han acompañado durante toda la noche a los parientes de las víctimas junto a efectivos sanitarios y de emergencias.En el interior de una de las salas del edificio, una decena de familiares era atendida por los psicólogos en un ambiente de silencio contenido. En el exterior, el alcalde de la localidad, acompañado por alguna concejal, permanecía a la espera junto a un pequeño dispositivo de Mossos d’Esquadra, pendiente de que todo transcurriera con normalidad.Las caras eran evidentemente largas, como el cansancio. Algunos de los presentes admitían en breves pausas para tomar aire que todavía estaban en estado de shock, incapaces de asimilar lo ocurrido. «No acabamos de creérnoslo», admitía uno de ellos, mientras la noche avanzaba sin noticias claras sobre la evolución de los heridos más graves.El lugar del accidente ha resultado inaccesible durante toda la noche. Se encuentra a apenas un kilómetro de la estación de Gelida, en un tramo donde el talud que se ha desprendido discurre inmediatamente por debajo de la AP-7. Para facilitar el trabajo de los equipos de emergencia y de los técnicos de infraestructuras , se ha cortado uno de los carriles de la autopista, desde donde podía verse con claridad a los operativos trabajando sobre el terreno, iluminando la ladera y el trazado ferroviario durante las labores de rescate.El goteo de ambulancias, vehículos de bomberos y patrullas policiales fue constante durante toda la noche en una zona dominada por la oscuridad casi total. El accidente se produjo en un entorno de relieves sinuosos y algo abruptos , propio de la comarca del Penedès, una zona de tradición vitícola atravesada por carreteras secundarias por las que, durante horas, se sucedieron los destellos de azul xenón.Las autoridades han vinculado de forma directa el desprendimiento del muro al temporal y a las lluvias que azotan estos días Cataluña, un episodio que durante toda la noche dejó barro, goteo continuo y una lluvia fina acompañando el trabajo de los operarios y los equipos de emergencia.Este miércoles, además, la Generalitat y Adif han anunciado la suspensión del servicio de Rodalies en toda la comunidad para someter la red a comprobaciones de seguridad, con marchas blancas durante la madrugada y una reunión técnica a primera hora para decidir si puede retomarse la circulación. El parón, sin precedentes en Cataluña desde 2015, añade leña al fuego en la eterna pugna por las competencias ferroviarias en la comunidad , aunque por ahora eso quede en un segundo plano más que evidente.
España comenzaba a asimilar la tragedia ocurrida en Adamuz, pero la noche embarrada de Gelida -municipio situado a unos 30 kilómetros de Barcelona- no quiso dar tregua a los acontecimientos. Poco después de las 21.00 horas, el muro de contención de un talud, ubicado … a apenas un kilómetro de la estación de tren de la localidad, se descolgó sobre el trazado ferroviario, invadiendo el paso de un tren de Rodalies de la línea R4 (Sant Vicenç de Calders–Manresa). El convoy impactó contra la masa de tierra y hormigón y acabó descarrilando, con un balance de 37 heridos, cinco de ellos de gravedad, y un fallecido.
Según fuentes cercanas a la víctima, se trata de un joven de 28 años que se encontraba realizando el periodo de formación y prácticas en Renfe. En el momento del accidente viajaba en la cabina junto a otros tres integrantes, que resultaron heridos de gravedad. Natural de Sevilla, estaba destinado en Barcelona para completar su formación como maquinista, tras haber pasado previamente por una empresa privada de transporte de mercancías.
Durante la noche, la Guardia Civil ha trabajado en la comunicación del fallecimiento a su familia en Sevilla y en la tramitación del levantamiento y traslado del cuerpo. Según ha podido saber ABC a través de uno de sus compañeros, muchos jóvenes procedentes de distintas provincias eligen Cataluña para realizar las prácticas porque «es donde no quiere ir nadie», debido a que «la red es más compleja y las vías están en peor estado», una circunstancia que, aseguran, es bien conocida dentro del sector.
Abatidos por el dolor, familiares de los heridos más graves se han desplazado hasta Casablanca-Subirats, uno de los municipios más cercanos al lugar del accidente, donde el Ayuntamiento ha habilitado un centro cívico para su atención. En estas instalaciones se han movilizado equipos de psicólogos y personal de apoyo, que han acompañado durante toda la noche a los parientes de las víctimas junto a efectivos sanitarios y de emergencias.
En el interior de una de las salas del edificio, una decena de familiares era atendida por los psicólogos en un ambiente de silencio contenido. En el exterior, el alcalde de la localidad, acompañado por alguna concejal, permanecía a la espera junto a un pequeño dispositivo de Mossos d’Esquadra, pendiente de que todo transcurriera con normalidad.
Las caras eran evidentemente largas, como el cansancio. Algunos de los presentes admitían en breves pausas para tomar aire que todavía estaban en estado de shock, incapaces de asimilar lo ocurrido. «No acabamos de creérnoslo», admitía uno de ellos, mientras la noche avanzaba sin noticias claras sobre la evolución de los heridos más graves.
El lugar del accidente ha resultado inaccesible durante toda la noche. Se encuentra a apenas un kilómetro de la estación de Gelida, en un tramo donde el talud que se ha desprendido discurre inmediatamente por debajo de la AP-7. Para facilitar el trabajo de los equipos de emergencia y de los técnicos de infraestructuras, se ha cortado uno de los carriles de la autopista, desde donde podía verse con claridad a los operativos trabajando sobre el terreno, iluminando la ladera y el trazado ferroviario durante las labores de rescate.
El goteo de ambulancias, vehículos de bomberos y patrullas policiales fue constante durante toda la noche en una zona dominada por la oscuridad casi total. El accidente se produjo en un entorno de relieves sinuosos y algo abruptos, propio de la comarca del Penedès, una zona de tradición vitícola atravesada por carreteras secundarias por las que, durante horas, se sucedieron los destellos de azul xenón.
Las autoridades han vinculado de forma directa el desprendimiento del muro al temporal y a las lluvias que azotan estos días Cataluña, un episodio que durante toda la noche dejó barro, goteo continuo y una lluvia fina acompañando el trabajo de los operarios y los equipos de emergencia.
Este miércoles, además, la Generalitat y Adif han anunciado la suspensión del servicio de Rodalies en toda la comunidad para someter la red a comprobaciones de seguridad, con marchas blancas durante la madrugada y una reunión técnica a primera hora para decidir si puede retomarse la circulación. El parón, sin precedentes en Cataluña desde 2015, añade leña al fuego en la eterna pugna por las competencias ferroviarias en la comunidad, aunque por ahora eso quede en un segundo plano más que evidente.
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