
Su padre es de Marruecos; su madre, de Guinea Ecuatorial. Él nació hace 18 años en el duro barrio de Rocafonda (Mataró, Barcelona) y hace tres que su nombre se puso de moda en el fútbol. Se llama Lamine Yamal. Hijo de la calle y de la academia, hoy su fama es mundial. Basta con recorrer Europa, ahora también Estados Unidos. Cuando aparece en el centro de prensa de la concentración de España en Chattanooga para conversar con EL PAÍS, genera algo similar a lo que hace en el campo: domina la escena.
Carismático, el líder de España es un chaval de 18 años que reivindica el fútbol de la calle, pura picardía, antes de medirse a Arabia Saudí Lamine Yamal: “Me veo mucho mejor de lo que la gente me ve” | Mundial 2026 de Fútbol | EL PAÍSIr al contenido
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Carismático, el líder de España es un chaval de 18 años que reivindica el fútbol de la calle, pura picardía, antes de medirse a Arabia Saudí

Su padre es de Marruecos; su madre, de Guinea Ecuatorial. Él nació hace 18 años en el duro barrio de Rocafonda (Mataró, Barcelona) y hace tres que su nombre se puso de moda en el fútbol. Se llama Lamine Yamal. Hijo de la calle y de la academia, hoy su fama es mundial. Basta con recorrer Europa, ahora también Estados Unidos. Cuando aparece en el centro de prensa de la concentración de España en Chattanooga para conversar con EL PAÍS, genera algo similar a lo que hace en el campo: domina la escena.
Es pícaro y vacilón, inteligente y decidido. Y no parece tener problemas en que lo etiqueten de arrogante. Incluso parece que hasta lo disfruta. Se toma unos segundos para pensar cada respuesta. Por momentos, más reflexivo; en otros, más impulsivo, siempre natural. Y cercano. No esconde su pasado, como tampoco su futuro. Al menos, como él lo imagina. Y sabe que es el presente de la selección española, que necesita de su talento para borrar el pequeño embrollo en el que se metió tras el empate en el primer partido frente a Cabo Verde en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.
Aunque reconoce que todavía su físico no resistiría un partido completo, Lamine no quiere perderse el duelo de hoy frente a Arabia Saudí (18.00, La 1 y Dazn), clave para las aspiraciones del equipo de Luis de la Fuente. En la concentración de la Roja están confiados. Lamine, por supuesto, también. Está en su esencia.
Pregunta. ¿Cuál es su primer recuerdo de un Mundial?
Respuesta. El de 2014. Mi madre estaba trabajando y volvió para la segunda parte del Colombia-Uruguay, el partido en el que marcó James. Llegó y lo terminamos de ver juntos. Ahora ella está aquí conmigo. Ya lloró cuando debuté. Le dije: “Cómo cambia la vida…”. Mi primer recuerdo de un Mundial es con ella y ahora lo podemos vivir de esta manera. Es algo que había soñado, pero nunca tan pronto.
P. Cuando mira atrás, ¿qué peso tiene el esfuerzo de sus padres en el camino hasta aquí?
R. Lo que ha hecho mi madre, lo que ha hecho mi padre, yo no lo podría hacer por otra persona que no sea un hijo. He entendido que ese esfuerzo solo pueden hacerlo los padres. Empezando porque, si lo piensas, si no tienes dinero es muy difícil hacer que tu hijo juegue al fútbol. Si no tienes dinero, es muy difícil que en Reyes le des un regalo. Cuando no tienes dinero es muy difícil hacer muchas cosas. Y mis padres han conseguido hacer todo eso. Jugué al fútbol. Tuve regalos en Reyes. Es algo que nunca podré devolverles.
P. ¿Cómo se asimila un cambio tan rápido, de una vida humilde, con algunas carencias, a otra de lujo?
R. Yo creo que hay dos formas de ver la vida. Está la gente que vive una vida normal y luego pasa al lujo, pero con calma. Y luego estoy yo, que entiendo que hay que disfrutarla. Creo que la gente piensa mucho las cosas: qué pasa si hago esto, qué pasa si conozco a esta persona, qué pasa si esta relación acaba, qué pasa si me compro esto y luego no lo quiero. Yo creo que, cuando sea mayor, todo el dinero que gane no lo voy a gastar. Tengo la capacidad de dejarle a mis hijos y, al mismo tiempo, disfrutar la vida. Porque la vida hay que disfrutarla.
P. ¿Qué entiende por disfrutar de la vida?
R. Todo lo que me apetezca hacer, ya que no podía hacerlo de pequeño, lo voy a hacer ahora y sin miedo a que a lo mejor sea demasiado. Porque me lo he ganado yo. Yo no tenía nada y todo lo que tengo me lo he ganado jugando al fútbol. No es algo que me hayan regalado ni lo he heredado de nadie. Entonces, creo que tengo el poder de hacer lo que quiera con mi vida. Para mí eso es una ley de vida: lo que tú has conseguido, puedes hacer lo que quieras con ello. Es verdad que necesitas consejos de todo el mundo: “Yo aquí no haría esto o no sé qué”. Y me parece bien.
P. Dice que le ha tocado madurar muy rápido.
R. Todo el mundo tiene problemas en su vida. Todo el mundo: usted, yo, el que esté leyendo esta entrevista. Pero hay cosas que son normales en un niño y otras que no. Yo he tenido que vivir solo antes. He tenido que estar lejos de mis padres. Hay veces que, de pequeño, quieres cosas, tienes deseos, y no puedes cumplirlos. Entonces, aprendes a aceptar que tu vida es así y a valorar todo lo que hacen tus padres. Todos esos procesos, ver que mi madre sufría, que intentaba cualquier cosa para hacerme feliz… Todo eso me ha hecho madurar antes y me permite que, con 18 años, pueda entrar en un vestuario de veteranos sin parecer un niño.
Lamine Yamal: “Empatar me da más rabia que perder”
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Lamine Yamal: “Empatar me da más rabia que perder”
P. ¿El precio que tiene que pagar es no poder tener una vida normal?
R. Muchas veces estoy comiendo con mi pareja o con mi madre y me dicen: “¿Una foto?”. Y yo, que estoy tranquilamente en una terraza, pienso: “Quizá no es el momento”. La gente no sabe lo que es el valor de poder salir a tomar algo o ir al cine tranquilamente. Nosotros no podemos vivir eso. Creo que cambiaría muchas cosas de todo lo que tenemos por ser una persona libre. Cualquier persona puede ir al centro de Barcelona, comprar ropa, tomarse algo y volverse a su casa. Yo no. Entonces, en los momentos en que sí puedo hacerlo, por ejemplo ahora, cuando estoy en Estados Unidos, donde nadie me conoce, los aprovecho mucho.
P. ¿Recuerda el momento en que se dio cuenta de que ya era famoso, que todo había cambiado?
R. Sí. Tenía 13 años y, como cualquier chaval, quería salir a dar una vuelta. Fui a un parque con mis amigos y un niño me reconoció. A partir de ahí empezó todo: “Ese es el niño del Barça, el que dicen que es muy bueno”.
P. Hábleme del ego.
R. Yo creo que hay dos cosas. Está el ego y está la confianza. Son importantes los dos. Hasta cierto punto es importante ser egocéntrico. No lo veo como algo malo. Pero sobre todo es importante tener mucha confianza en uno mismo. La gente suele confundir la confianza con el egocentrismo. En el mundo en el que estamos, si no estás lleno de confianza, pueden acabar contigo. Y sí que es verdad que es divertido tener un poco de ego. Vas a las ruedas de prensa y te ríes un poco.
P. ¿Tenía pensada aquella frase de “mientras gane nadie me podrá decir nada”?
R. No, me salió en el momento. Sé que si digo algo así, luego voy a mi casa, me tumbo y me río mientras lo comentáis todo el rato. Ese punto me gusta, no me importa. Yo creo que es fútbol. A mí me gustaba el fútbol de antes, en 2010, cuando estaba el Barça-Madrid y todo eso. Lo importante es tener confianza en uno mismo, porque, si no, puedes acabar hundido.
P. ¿Dónde está el límite para no pasarse?
R. Obviamente, si digo que el domingo voy a meter seis goles, sé que no los voy a meter. Pues es un problema. Pero si te digo que el domingo voy a jugar bien, sé que tengo la capacidad. Es conocer tus límites y ya está.
P. ¿Nunca ha dudado?
R. No. Me veo mucho mejor de lo que la gente me ve. Sé que el camino es muy largo y que tengo muchas cosas que mejorar. Sé que la gente me ve como que este es mi nivel y ya está. Pero toda esa confianza que yo tengo puedo aprovecharla para muchas cosas. Insisto: me queda mucho camino, mucho que mejorar. Y mucho, mucho, mucho fútbol. Tengo 18 años.
P. Su fútbol es calle y academia. ¿Es la mezcla perfecta?
R. Yo creo que sí. En los jugadores que van saliendo ahora, el problema que veo es que con cuatro años ya se apuntan a un equipo de fútbol y, en el equipo, te dicen: “Bueno, el lateral tiene que controlar y dársela al extremo; el extremo tiene que controlar y dársela al pivote. Tienen que defender todos, tienen que atacar todos, tenemos que tocarla todos”. Y cuando yo jugaba en la calle era: el que meta dos goles gana y el otro se va fuera. Entonces, tener picardía, no sé, disfrutar. Yo echo de menos que la gente disfrute viendo fútbol. Yo antes veía mucho fútbol y ahora me cuesta, porque para ver un partido necesito jugadores como Neymar, como Isco, como Benzema, como Vinicius, como Cherki… jugadores que te guste verlos. No hace falta que sea un brasileño como Ronaldinho. Yo no he visto a Henry en directo, pero en vídeos me encantaba.

P. ¿Visualiza una jugada, un regate, una acción o simplemente se deja llevar por la inspiración del momento?
R. Antes no pensaba nada. Ahora sí que es verdad que ya sé lo que me van a plantear antes del partido. O sea, sé que voy a tener a tres delante.
P. ¿Tres?
R. Mínimo, siempre tres. Si tengo suerte, dos. Pero uno contra uno nunca, nunca, nunca. Entonces empiezo a pensar en jugadas: hablo con el lateral y le digo: “Si te la doy, haz esto”. El míster me dice: “Si tienes tres, hay tres compañeros libres”. Entonces es jugar atrás, obviamente, pero lo de los regates es ir improvisando. No se piensan. Es imposible.
P. ¿Ni practica alguna fantasía, una floritura?
R. Ese es el problema de los jugadores de ahora, que practican a lo mejor hacer una bicicleta. Y eso te sale solo, cuando te viene: te sale la bicicleta. Y ya está. Practicada no te va a salir natural. Hay cosas que no se practican en el fútbol.
P. ¿Cómo ve el Mundial?
R. Estuve viendo, claro. Y he sacado una conclusión.
P. ¿Cuál?
R. Que los periodistas tenéis mucha prisa por acabar vuestro trabajo. Estamos en la primera jornada. España ha hecho un punto, Portugal ha hecho un punto, Argentina ha ganado 3-0. Francia ha ganado 3-1. ¿Y ya pensáis que la final es Francia-Argentina? No lo comprendo. En vez de disfrutar de los partidos, queréis sacar una conclusión muy rápida. Ahora España es malísima. Pero los que sabéis, sabéis que no es así.
P. ¿Su conclusión cuál es?
R. Que hasta el 19 de julio no vais a saber quién va a ganar y vosotros queréis saberlo hoy.
P. ¿Se ve jugando a los 40 como Messi?
R. Imposible. Imposible. Imposible. Jugar, a lo mejor. Pero a ese nivel es muy, muy, muy difícil. Y debes tener muchas ganas también. Para mí es el mejor y lo sigue demostrando. Tiene ventaja sobre todos y tiene 40 años.
P. ¿Y jugando por el centro?
R. Creo que a Leo también le defendían tres. Y en el único sitio donde no te pueden defender tres es en el medio. Hay mucha gente. Con el paso del tiempo acabaré ahí, porque en banda es muy fácil defender con tres, pero en el medio no pueden defenderme.
P. ¿Los aficionados no se perderán sus regates?
R. Puedo tener uno contra uno en el medio. Soy un jugador más determinante si me giro en el medio que si me giro en banda. Obviamente, ahora para el equipo creo que es mejor que esté en banda. Pero llegará un momento en que en el medio seré más determinante. Y acabaré ahí.
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