La última vez que los Philadelphia 76ers habían derrotado a los Boston Celtics en unos playoffs, Julius Erving lideraba al grupo en 1982. 44 años después, los Sixers rompieron el maleficio capitaneados por un excelso Joel Embiid y volvieron a ganar a su bestia verde tras remontar lo nunca remontado a la franquicia más laureada de la NBA, un 3-1 en contra al mejor de siete encuentros. El choque definitivo, resuelto por 100-109 en el TD Garden, ensalzó de nuevo al pívot camerunés de 32 años, una sombra de sí mismo por culpa de las lesiones desde que fue coronado MVP de la liga estadounidense en 2023.
Philadelphia llevaba casi 50 años sin derrotar a Boston en la fase final y superó un agujero de 3-1 en contra en la eliminatoria
La última vez que los Philadelphia 76ers habían derrotado a los Boston Celtics en unos playoffs, Julius Erving lideraba al grupo en 1982. 44 años después, los Sixers rompieron el maleficio capitaneados por un excelso Joel Embiid y volvieron a ganar a su bestia verde tras remontar lo nunca remontado a la franquicia más laureada de la NBA, un 3-1 en contra al mejor de siete encuentros. El choque definitivo, resuelto por 100-109 en el TD Garden, ensalzó de nuevo al pívot camerunés de 32 años, una sombra de sí mismo por culpa de las lesiones desde que fue coronado MVP de la liga estadounidense en 2023.
Con 34 puntos, 12 rebotes y seis asistencias, Embiid resultó imparable para la defensa de Boston. El interior solo necesitó jugar cuatro encuentros en la eliminatoria para resolverla a favor de los suyos, recuperado de una apendicetomía realizada a comienzos de abril. Con promedios de 28 tantos, nueve rebotes y siete asistencias, subrayó ciertas carencias en la pintura de unos Celtics huérfanos de Jayson Tatum, apartado del duelo decisivo por molestias en la rodilla izquierda a hora y media del salto inicial. “Ganar sienta de maravilla, pero obviamente tenemos un objetivo más grande en la cabeza. Poder batir a estos tipos sienta muy, muy bien”, confesó el camerunés.
“Joel puso mucha presión sobre nosotros, y no tuvimos una respuesta para él”, reconoció Jaylen Brown, principal referente de la franquicia de Massachussets este curso. Sus 33 puntos y nueve rebotes no bastaron para frenar a unos Sixers muy afilados con el dúo exterior formado por Tyrese Maxey (30 tantos, 11 rebotes y siete asistencias) y VJ Edgecombe (23 puntos, seis rebotes y cuatro asistencias), una amenaza constante en el tuya-mía con Embiid. En los últimos seis cruces de playoffs entre ambos grupos, los Celtics siempre habían prevalecido, y en esta ocasión los Sixers les ganaron tres encuentros ante su público.
Philadelphia lideró la práctica totalidad del séptimo partido a domicilio, llegando con cinco puntos de ventaja al descanso (50-55) y ampliando a 18 tantos el liderato en el tercer cuarto. Boston, con el canterano del Madrid Hugo González en pista, prácticamente arrinconado el resto de la eliminatoria, amagó con la remontada en el arranque del último cuarto, situándose 91-92 en el marcador. Pero Maxey mantuvo la cabeza fría y desencalló la situación en los minutos decisivos, completando una venganza bien presente en la cabeza de la tropa visitante. “Tuvimos la oportunidad de batirles hace tres años y no lo hicimos, pero hoy vinimos aquí y lo conseguimos”, presumió el base de 25 años.
Los Celtics dijeron no tener remordimientos tras finalizar tan pronto su campaña. A comienzos de año, nadie les esperaba tan arriba en la clasificación (56 victorias y segundo puesto en el Este), pero con el retorno de Tatum en abril, 10 meses después de romperse el tendón de Aquiles, la afición se veía ya de nuevo en las Finales de la NBA después del anillo cosechado por el mismo núcleo duro en 2024. El experimento de Joe Mazzulla funcionó durante la temporada regular, pero anoche derrapó al revolucionar el quinteto titular con tres cambios en el día más decisivo de todo el año. Sin puntería en los triples (13 de 49 en el séptimo encuentro, un 27%), el grupo se desequilibró y terminó por despedirse mucho más pronto de lo esperado. No eran pocos quienes les ponían la etiqueta de favoritos en el Este, donde ni ellos ni los Detroit Pistons, los números uno del cuadro, han rendido según las previsiones.
Por su parte, los Sixers aspiran ahora a romper su techo de cristal con Embiid en la plantilla: cinco semifinales de conferencia en ocho participaciones en los playoffs y 10 temporadas. Con los veteranos Paul George y Kelly Oubre Jr. para rematar el quinteto titular, pocos argumentos más tienen y necesitan para enfrentar con confianza renovada el duelo contra los New York Knicks. Al fin y al cabo, nunca un equipo había remontado un 3-1 en contra a los Celtics, que habían cantado victoria en las 32 instancias anteriores. Es la decimocuarta ocasión que un equipo remonta un 3-1 en 80 años de historia de la competición.
El resto del cuadro en el Este se resuelve esta noche con el Detroit-Orlando (21.30 horas, DAZN) y el Cleveland-Toronto (01.30 horas, League Pass), de donde saldrá el último cruce de semifinales.
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