Luis García Plaza también está pendiente de la venta del Sevilla FC

Aires de cambio se respiran en Nervión. Las próximas semanas serán trascendentales para el devenir del Sevilla FC, tanto en lo deportivo como en lo institucional. La venta del club se ha convertido en la preocupación máxima del sevillismo , al que el parón le ha dado una tregua a la penitencia que durará hasta final de campaña. Lo deportivo o importa menos o no hay ánimos para afrontar el tema frontalmente. Y es que la expectación es comedida entre la afición ante lo que Luis García Plaza pueda hacer el próximo domingo en el Tartiere. Hay confianza en la victoria, pero es una sensación que está ahí, en segundo plano, consumiendo energía pero no acaparando la atención.Todo es culpa de Sergio Ramos y Five Eleven Capital . Con la due diligence finalizada, se espera la oferta formal, que se estima que estará en torno a los 450 millones de euros. Una oferta que debe ser suficiente para cubrir la deuda, cumplir con las ambiciones económicas y, ya de paso, deje un remanente para invertir en el club, que se encuentra en bancarrota. Aunque hay positivismo en torno a la operación, también existen dudas de su viabilidad . La compra del Sevilla es una apuesta arriesgada y hay que analizar muy meticulosamente cada euro que se destine a esta operación. Los más optimistas aseguran que el cambio de propiedad podría consumarse antes de finalizar la temporada. No es descabellado teniendo en cuenta los tiempos de la negociación y que el fleco que queda no da para muchos regates. El dinero será el que mande.El proceso de venta del club se encuentra en su punto más decisivo y, de entrar un nuevo propietario, habrá nueva estructuraOtro que comprensiblemente tiene dudas es el flamante entrenador. Luis García Plaza cuenta con un contrato hasta 2027, siempre que consiga la permanencia esta temporada. El madrileño no tiene dudas en que conseguirá dicho objetivo, pero sí de su continuidad aunque ate la permanencia. El futuro de la entidad es incierto y este escenario no ayuda a que tenga plena confianza en su continuidad. Es consciente de que un cambio de propietario conllevará un cambio completo en la estructura del club y, por tanto, lo lógico es que venga con una idea concreta del proyecto deportivo y, por tanto, del entrenador que debe liderarla. Además, el técnico actual del Sevilla ha dedicado gran parte de su carrera a ser el salvador de equipos en crisis, pero en su última etapa en el Deportivo Alavés su intención era la de asentarse en un proyecto y darle crecimiento. Unos planes que podrían haberse cumplido en Vitoria hasta que, de forma sorpresiva, los dirigentes babazorros decidieron prescindir de sus servicios.Desde entonces, García Plaza ha sido tanteado por numerosos equipos, todos en apuros, pero ninguno de la entidad del Sevilla que, a pesar de sus horas bajas, aún tiene ese empaque curtido durante estas dos últimas décadas. Es precisamente por el peso del club lo que ha hecho que se decida por aceptar este reto, que no tiene nada de dulce. Eso sí, el técnico es consciente de que un buen desempeño en un escaparate como éste podría impulsarle, aunque su principal objetivo es convencer y quedarse en la capital hispalense más allá de 2027. Un gran reto. Nadie ha sobrevivido en Nervión una temporada completa desde Julen Lopetegui en la 2021-22.El técnico madrileño quiere quedarse y triunfar en Sevilla, pero todo queda a expensas de que haya, o no, un nuevo propietarioPor el momento, el madrileño aún no ha debutado y su primera semana de trabajo no ha sido un camino de rosas. No es sencillo trabajar sin ocho internacionales , más aún cuando algunos de ellos son los jugadores más determinantes del equipo. No en vano, en ese grupo hay, por lo menos, seis titulares indiscutibles en el Sevilla: Akor, Vargas, Vlachodimos, Sow, Suazo y Gudelj. Líderes dentro del campo y los máximos goleadores del equipo. Casi nada. García Plaza en sus primeros días ha puesto las bases del cambio de sistema con el que pretende, de primeras, salvar al Sevilla de un mal mayor del que ya tiene de por sí. Nada de marcaje al hombre y buscar lo compacto, el orden y la disciplina. Una redirección completa del equipo, que debe asentar los conceptos en tiempo récord durante esta mini pretemporada que se está desarrollando en la carretera de Utrera. El trabajo está siendo intensivo, pero al nuevo cuerpo técnico lo ha frenado esa ausencia de los internacionales. Ayer ya llegaron seis –Sow, Vargas, Gudelj, Odysseas, Ejuke y Akor–, mientras que este jueves lo harán Nyland y Suazo, los últimos en conocer al nuevo entrenador. Se marcharon sin saber al cien por cien qué pasaría con Matías Almeyda y, ahora, tendrán que ponerse bajo las órdenes de un desconocido. Un choque de realidad al que ya en Nervión están acostumbrados. Así, García Plaza no ve la hora de poder contar con la totalidad de sus jugadores y, así, conocer cuáles son todas su bazas para el determinante duelo de este domingo ante el Real Oviedo. Un partido que prepara desde el primer minuto en el que pisó la capital hispalense y, aunque ha dado descanso a la plantilla, él ha preferido seguir trabajando con su staff, consciente de todo lo que se juega. Nada más valioso que una buena primera impresión. Aires de cambio se respiran en Nervión. Las próximas semanas serán trascendentales para el devenir del Sevilla FC, tanto en lo deportivo como en lo institucional. La venta del club se ha convertido en la preocupación máxima del sevillismo , al que el parón le ha dado una tregua a la penitencia que durará hasta final de campaña. Lo deportivo o importa menos o no hay ánimos para afrontar el tema frontalmente. Y es que la expectación es comedida entre la afición ante lo que Luis García Plaza pueda hacer el próximo domingo en el Tartiere. Hay confianza en la victoria, pero es una sensación que está ahí, en segundo plano, consumiendo energía pero no acaparando la atención.Todo es culpa de Sergio Ramos y Five Eleven Capital . Con la due diligence finalizada, se espera la oferta formal, que se estima que estará en torno a los 450 millones de euros. Una oferta que debe ser suficiente para cubrir la deuda, cumplir con las ambiciones económicas y, ya de paso, deje un remanente para invertir en el club, que se encuentra en bancarrota. Aunque hay positivismo en torno a la operación, también existen dudas de su viabilidad . La compra del Sevilla es una apuesta arriesgada y hay que analizar muy meticulosamente cada euro que se destine a esta operación. Los más optimistas aseguran que el cambio de propiedad podría consumarse antes de finalizar la temporada. No es descabellado teniendo en cuenta los tiempos de la negociación y que el fleco que queda no da para muchos regates. El dinero será el que mande.El proceso de venta del club se encuentra en su punto más decisivo y, de entrar un nuevo propietario, habrá nueva estructuraOtro que comprensiblemente tiene dudas es el flamante entrenador. Luis García Plaza cuenta con un contrato hasta 2027, siempre que consiga la permanencia esta temporada. El madrileño no tiene dudas en que conseguirá dicho objetivo, pero sí de su continuidad aunque ate la permanencia. El futuro de la entidad es incierto y este escenario no ayuda a que tenga plena confianza en su continuidad. Es consciente de que un cambio de propietario conllevará un cambio completo en la estructura del club y, por tanto, lo lógico es que venga con una idea concreta del proyecto deportivo y, por tanto, del entrenador que debe liderarla. Además, el técnico actual del Sevilla ha dedicado gran parte de su carrera a ser el salvador de equipos en crisis, pero en su última etapa en el Deportivo Alavés su intención era la de asentarse en un proyecto y darle crecimiento. Unos planes que podrían haberse cumplido en Vitoria hasta que, de forma sorpresiva, los dirigentes babazorros decidieron prescindir de sus servicios.Desde entonces, García Plaza ha sido tanteado por numerosos equipos, todos en apuros, pero ninguno de la entidad del Sevilla que, a pesar de sus horas bajas, aún tiene ese empaque curtido durante estas dos últimas décadas. Es precisamente por el peso del club lo que ha hecho que se decida por aceptar este reto, que no tiene nada de dulce. Eso sí, el técnico es consciente de que un buen desempeño en un escaparate como éste podría impulsarle, aunque su principal objetivo es convencer y quedarse en la capital hispalense más allá de 2027. Un gran reto. Nadie ha sobrevivido en Nervión una temporada completa desde Julen Lopetegui en la 2021-22.El técnico madrileño quiere quedarse y triunfar en Sevilla, pero todo queda a expensas de que haya, o no, un nuevo propietarioPor el momento, el madrileño aún no ha debutado y su primera semana de trabajo no ha sido un camino de rosas. No es sencillo trabajar sin ocho internacionales , más aún cuando algunos de ellos son los jugadores más determinantes del equipo. No en vano, en ese grupo hay, por lo menos, seis titulares indiscutibles en el Sevilla: Akor, Vargas, Vlachodimos, Sow, Suazo y Gudelj. Líderes dentro del campo y los máximos goleadores del equipo. Casi nada. García Plaza en sus primeros días ha puesto las bases del cambio de sistema con el que pretende, de primeras, salvar al Sevilla de un mal mayor del que ya tiene de por sí. Nada de marcaje al hombre y buscar lo compacto, el orden y la disciplina. Una redirección completa del equipo, que debe asentar los conceptos en tiempo récord durante esta mini pretemporada que se está desarrollando en la carretera de Utrera. El trabajo está siendo intensivo, pero al nuevo cuerpo técnico lo ha frenado esa ausencia de los internacionales. Ayer ya llegaron seis –Sow, Vargas, Gudelj, Odysseas, Ejuke y Akor–, mientras que este jueves lo harán Nyland y Suazo, los últimos en conocer al nuevo entrenador. Se marcharon sin saber al cien por cien qué pasaría con Matías Almeyda y, ahora, tendrán que ponerse bajo las órdenes de un desconocido. Un choque de realidad al que ya en Nervión están acostumbrados. Así, García Plaza no ve la hora de poder contar con la totalidad de sus jugadores y, así, conocer cuáles son todas su bazas para el determinante duelo de este domingo ante el Real Oviedo. Un partido que prepara desde el primer minuto en el que pisó la capital hispalense y, aunque ha dado descanso a la plantilla, él ha preferido seguir trabajando con su staff, consciente de todo lo que se juega. Nada más valioso que una buena primera impresión.  Aires de cambio se respiran en Nervión. Las próximas semanas serán trascendentales para el devenir del Sevilla FC, tanto en lo deportivo como en lo institucional. La venta del club se ha convertido en la preocupación máxima del sevillismo , al que el parón le ha dado una tregua a la penitencia que durará hasta final de campaña. Lo deportivo o importa menos o no hay ánimos para afrontar el tema frontalmente. Y es que la expectación es comedida entre la afición ante lo que Luis García Plaza pueda hacer el próximo domingo en el Tartiere. Hay confianza en la victoria, pero es una sensación que está ahí, en segundo plano, consumiendo energía pero no acaparando la atención.Todo es culpa de Sergio Ramos y Five Eleven Capital . Con la due diligence finalizada, se espera la oferta formal, que se estima que estará en torno a los 450 millones de euros. Una oferta que debe ser suficiente para cubrir la deuda, cumplir con las ambiciones económicas y, ya de paso, deje un remanente para invertir en el club, que se encuentra en bancarrota. Aunque hay positivismo en torno a la operación, también existen dudas de su viabilidad . La compra del Sevilla es una apuesta arriesgada y hay que analizar muy meticulosamente cada euro que se destine a esta operación. Los más optimistas aseguran que el cambio de propiedad podría consumarse antes de finalizar la temporada. No es descabellado teniendo en cuenta los tiempos de la negociación y que el fleco que queda no da para muchos regates. El dinero será el que mande.El proceso de venta del club se encuentra en su punto más decisivo y, de entrar un nuevo propietario, habrá nueva estructuraOtro que comprensiblemente tiene dudas es el flamante entrenador. Luis García Plaza cuenta con un contrato hasta 2027, siempre que consiga la permanencia esta temporada. El madrileño no tiene dudas en que conseguirá dicho objetivo, pero sí de su continuidad aunque ate la permanencia. El futuro de la entidad es incierto y este escenario no ayuda a que tenga plena confianza en su continuidad. Es consciente de que un cambio de propietario conllevará un cambio completo en la estructura del club y, por tanto, lo lógico es que venga con una idea concreta del proyecto deportivo y, por tanto, del entrenador que debe liderarla. Además, el técnico actual del Sevilla ha dedicado gran parte de su carrera a ser el salvador de equipos en crisis, pero en su última etapa en el Deportivo Alavés su intención era la de asentarse en un proyecto y darle crecimiento. Unos planes que podrían haberse cumplido en Vitoria hasta que, de forma sorpresiva, los dirigentes babazorros decidieron prescindir de sus servicios.Desde entonces, García Plaza ha sido tanteado por numerosos equipos, todos en apuros, pero ninguno de la entidad del Sevilla que, a pesar de sus horas bajas, aún tiene ese empaque curtido durante estas dos últimas décadas. Es precisamente por el peso del club lo que ha hecho que se decida por aceptar este reto, que no tiene nada de dulce. Eso sí, el técnico es consciente de que un buen desempeño en un escaparate como éste podría impulsarle, aunque su principal objetivo es convencer y quedarse en la capital hispalense más allá de 2027. Un gran reto. Nadie ha sobrevivido en Nervión una temporada completa desde Julen Lopetegui en la 2021-22.El técnico madrileño quiere quedarse y triunfar en Sevilla, pero todo queda a expensas de que haya, o no, un nuevo propietarioPor el momento, el madrileño aún no ha debutado y su primera semana de trabajo no ha sido un camino de rosas. No es sencillo trabajar sin ocho internacionales , más aún cuando algunos de ellos son los jugadores más determinantes del equipo. No en vano, en ese grupo hay, por lo menos, seis titulares indiscutibles en el Sevilla: Akor, Vargas, Vlachodimos, Sow, Suazo y Gudelj. Líderes dentro del campo y los máximos goleadores del equipo. Casi nada. García Plaza en sus primeros días ha puesto las bases del cambio de sistema con el que pretende, de primeras, salvar al Sevilla de un mal mayor del que ya tiene de por sí. Nada de marcaje al hombre y buscar lo compacto, el orden y la disciplina. Una redirección completa del equipo, que debe asentar los conceptos en tiempo récord durante esta mini pretemporada que se está desarrollando en la carretera de Utrera. El trabajo está siendo intensivo, pero al nuevo cuerpo técnico lo ha frenado esa ausencia de los internacionales. Ayer ya llegaron seis –Sow, Vargas, Gudelj, Odysseas, Ejuke y Akor–, mientras que este jueves lo harán Nyland y Suazo, los últimos en conocer al nuevo entrenador. Se marcharon sin saber al cien por cien qué pasaría con Matías Almeyda y, ahora, tendrán que ponerse bajo las órdenes de un desconocido. Un choque de realidad al que ya en Nervión están acostumbrados. Así, García Plaza no ve la hora de poder contar con la totalidad de sus jugadores y, así, conocer cuáles son todas su bazas para el determinante duelo de este domingo ante el Real Oviedo. Un partido que prepara desde el primer minuto en el que pisó la capital hispalense y, aunque ha dado descanso a la plantilla, él ha preferido seguir trabajando con su staff, consciente de todo lo que se juega. Nada más valioso que una buena primera impresión. RSS de noticias de deportes

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