Cada vez son menos los jóvenes que deciden dedicarse a la agricultura en España. Los bajos precios, las dificultades para acceder a tierras y las exigencias administrativas han complicado el relevo generacional en un sector donde buena parte de los profesionales se acerca a la jubilación.Marc Miralles, un joven agricultor de Mont-roig del Camp (Tarragona), conoce bien esta situación. En una entrevista concedida al pódcast «AgroLife», presentado por Germán, en octubre de 2025, cuando tenía 19 años, lamentó la falta de nuevas incorporaciones: «No hay altas de jóvenes agricultores y, si hay una, hay una al año».Su historia es bastante particular. Durante la pandemia comenzó cultivando unas pocas tomateras y terminó haciéndose cargo de las fincas familiares de olivos y algarrobos, que su abuelo estaba a punto de vender. Desde entonces compagina el trabajo agrícola con sus estudios de paisajismo y la divulgación del sector en redes sociales.Las dificultades de los jóvenes agricultores en EspañaUno de los principales obstáculos, explica, es el precio de la tierra. Aunque reconoce que existen ayudas para incorporarse al sector, considera que estas resultan insuficientes para quienes empiezan desde cero. La situación, eso sí, es diferente para quienes al igual que él tienen acceso a terrenos familiares.Miralles también critica el exceso de burocracia y las diferencias entre las exigencias impuestas a los productores españoles y las condiciones de los productos importados. A estas dificultades se añade la falta de rentabilidad, pues recuerda que los precios pueden variar considerablemente de una temporada a otra y que una buena cosecha no siempre garantiza beneficios. También señala las consecuencias de la sequía en Cataluña, donde muchos cultivos han sufrido importantes daños durante los últimos años.Pese a todo, Miralles anima a otros jóvenes a dedicarse a la agricultura, aunque reclama más facilidades para hacerlo. Su preocupación es que, cuando los actuales propietarios se jubilen, buena parte de sus explotaciones termine abandonada. Cada vez son menos los jóvenes que deciden dedicarse a la agricultura en España. Los bajos precios, las dificultades para acceder a tierras y las exigencias administrativas han complicado el relevo generacional en un sector donde buena parte de los profesionales se acerca a la jubilación.Marc Miralles, un joven agricultor de Mont-roig del Camp (Tarragona), conoce bien esta situación. En una entrevista concedida al pódcast «AgroLife», presentado por Germán, en octubre de 2025, cuando tenía 19 años, lamentó la falta de nuevas incorporaciones: «No hay altas de jóvenes agricultores y, si hay una, hay una al año».Su historia es bastante particular. Durante la pandemia comenzó cultivando unas pocas tomateras y terminó haciéndose cargo de las fincas familiares de olivos y algarrobos, que su abuelo estaba a punto de vender. Desde entonces compagina el trabajo agrícola con sus estudios de paisajismo y la divulgación del sector en redes sociales.Las dificultades de los jóvenes agricultores en EspañaUno de los principales obstáculos, explica, es el precio de la tierra. Aunque reconoce que existen ayudas para incorporarse al sector, considera que estas resultan insuficientes para quienes empiezan desde cero. La situación, eso sí, es diferente para quienes al igual que él tienen acceso a terrenos familiares.Miralles también critica el exceso de burocracia y las diferencias entre las exigencias impuestas a los productores españoles y las condiciones de los productos importados. A estas dificultades se añade la falta de rentabilidad, pues recuerda que los precios pueden variar considerablemente de una temporada a otra y que una buena cosecha no siempre garantiza beneficios. También señala las consecuencias de la sequía en Cataluña, donde muchos cultivos han sufrido importantes daños durante los últimos años.Pese a todo, Miralles anima a otros jóvenes a dedicarse a la agricultura, aunque reclama más facilidades para hacerlo. Su preocupación es que, cuando los actuales propietarios se jubilen, buena parte de sus explotaciones termine abandonada.
Cada vez son menos los jóvenes que deciden dedicarse a la agricultura en España. Los bajos precios, las dificultades para acceder a tierras y las exigencias administrativas han complicado el relevo generacional en un sector donde buena parte de los profesionales se acerca a la jubilación.
Marc Miralles, un joven agricultor de Mont-roig del Camp (Tarragona), conoce bien esta situación. En una entrevista concedida al pódcast «AgroLife», presentado por Germán, en octubre de 2025, cuando tenía 19 años, lamentó la falta de nuevas incorporaciones: «No hay altas de jóvenes agricultores y, si hay una, hay una al año».
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Su historia es bastante particular. Durante la pandemia comenzó cultivando unas pocas tomateras y terminó haciéndose cargo de las fincas familiares de olivos y algarrobos, que su abuelo estaba a punto de vender. Desde entonces compagina el trabajo agrícola con sus estudios de paisajismo y la divulgación del sector en redes sociales.
Las dificultades de los jóvenes agricultores en España
Uno de los principales obstáculos, explica, es el precio de la tierra. Aunque reconoce que existen ayudas para incorporarse al sector, considera que estas resultan insuficientes para quienes empiezan desde cero. La situación, eso sí, es diferente para quienes al igual que él tienen acceso a terrenos familiares.
Miralles también critica el exceso de burocracia y las diferencias entre las exigencias impuestas a los productores españoles y las condiciones de los productos importados. A estas dificultades se añade la falta de rentabilidad, pues recuerda que los precios pueden variar considerablemente de una temporada a otra y que una buena cosecha no siempre garantiza beneficios. También señala las consecuencias de la sequía en Cataluña, donde muchos cultivos han sufrido importantes daños durante los últimos años.
Pese a todo, Miralles anima a otros jóvenes a dedicarse a la agricultura, aunque reclama más facilidades para hacerlo. Su preocupación es que, cuando los actuales propietarios se jubilen, buena parte de sus explotaciones termine abandonada.
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