Ajustes de cuentas, narcoasaltos y sus consecuentes tiroteos. Los Mossos d’Esquadra llevan años alertando del incremento de la violencia asociada al tráfico de drogas . En el caso de Cataluña , especialmente a la marihuana —«exportamos marihuana e importamos crimen organizado», constataba ya en 2021 el mando del Cuerpo Ramón Chacón—. Lo demuestra el constante decomiso de armas de fuego, entre otros, cuando los agentes desmantelan alguna plantación u organización criminal vinculada a este tipo de ilícito. También el incremento de homicidios asociados al crimen organizado . La comunidad está muy lejos de las cifras que registran otros territorios, como por ejemplo la ciudad de Marsella , que sólo el año pasado registró medio centenar de asesinatos asociados al tráfico de estupefacientes, pero sucesos como la ejecución de un individuo en el centro de Barcelona , a plena luz del día, como ocurrió el pasado junio con un integrante del clan Kavak, encienden las alarmas de los responsables policiales. Se trata de crímenes entre las propias mafias —en este caso, balcánicas—, pero también los perpetran delincuentes autóctonos. No sólo el de Diego Vargas, que ahora llegará a juicio, pese a que su cadáver no se ha localizado. También se trata como homicidio la desaparición de Pol Cugat, un joven de 24 años a quien vieron por última vez en la plantación que custodiaba en un municipio de Lérida, en octubre de 2021. Dos años más tarde, una deuda de 70.000 euros, también por marihuana, fue lo que llevó a un grupo de narcos a matar a un hombre de 29 años en Aiguafreda y enterrar su cadáver con cal en una fosa en la sierra de Collserola (Barcelona). La Policía catalana consiguió detener a los seis responsables de su asesinato en septiembre de 2024. Entre todos los detenidos, uno de los cuales ya se encontraba en prisión, acumulaban cuatro decenas de antecedentes. Entre otros, por varios narcoasaltos. Sólo durante 2024, el Cuerpo policial detectó 87 en Cataluña —cabe recordar que lo habitual es que no se denuncien—. De estos, la gran mayoría vinculados al cannabis, y en los que en un 35 por ciento de las ocasiones hubo presencia de armas de fuego. «Comienza a ser una normalidad muy peligrosa», advirtió hace unos meses el subinspector Carles Martínez, jefe de la División de Investigación Criminal (DIC) en Gerona, para apuntar que «las organizaciones criminales son líquidas, no rígidas ni estables. Colaboran entre ellas y forman parte de un ‘hub’ criminal instalado en Cataluña desde hace muchos años ».Noticia Relacionada Armas, narcotráfico y fugitivos estandar Si El crimen organizado ajusta cuentas en Cataluña Elena Burés Un traficante tiroteado en el centro de Barcelona, días después de la ejecución de un fugitivo serbio son los últimos incidentes con armas de fuego vinculados con mafiasEn cuanto al global de homicidios , ese mismo año se registraron 63 en la comunidad. Entre estos, nueve por arma de fuego —frente a los 18 de 2023—, como el del turco Tekin Kartal , vinculado al narcotráfico, a quien volaron la tapa de los sesos, también a plena luz del día; o el del estibador David Caballero, alias Bubito, al que dispararon por la espalda cuando se encontraba desayunando en Montgat. Durante los últimos doce meses, fueron 54 el total de muertes violentas. Un descenso de más del 14 por ciento. Ajustes de cuentas, narcoasaltos y sus consecuentes tiroteos. Los Mossos d’Esquadra llevan años alertando del incremento de la violencia asociada al tráfico de drogas . En el caso de Cataluña , especialmente a la marihuana —«exportamos marihuana e importamos crimen organizado», constataba ya en 2021 el mando del Cuerpo Ramón Chacón—. Lo demuestra el constante decomiso de armas de fuego, entre otros, cuando los agentes desmantelan alguna plantación u organización criminal vinculada a este tipo de ilícito. También el incremento de homicidios asociados al crimen organizado . La comunidad está muy lejos de las cifras que registran otros territorios, como por ejemplo la ciudad de Marsella , que sólo el año pasado registró medio centenar de asesinatos asociados al tráfico de estupefacientes, pero sucesos como la ejecución de un individuo en el centro de Barcelona , a plena luz del día, como ocurrió el pasado junio con un integrante del clan Kavak, encienden las alarmas de los responsables policiales. Se trata de crímenes entre las propias mafias —en este caso, balcánicas—, pero también los perpetran delincuentes autóctonos. No sólo el de Diego Vargas, que ahora llegará a juicio, pese a que su cadáver no se ha localizado. También se trata como homicidio la desaparición de Pol Cugat, un joven de 24 años a quien vieron por última vez en la plantación que custodiaba en un municipio de Lérida, en octubre de 2021. Dos años más tarde, una deuda de 70.000 euros, también por marihuana, fue lo que llevó a un grupo de narcos a matar a un hombre de 29 años en Aiguafreda y enterrar su cadáver con cal en una fosa en la sierra de Collserola (Barcelona). La Policía catalana consiguió detener a los seis responsables de su asesinato en septiembre de 2024. Entre todos los detenidos, uno de los cuales ya se encontraba en prisión, acumulaban cuatro decenas de antecedentes. Entre otros, por varios narcoasaltos. Sólo durante 2024, el Cuerpo policial detectó 87 en Cataluña —cabe recordar que lo habitual es que no se denuncien—. De estos, la gran mayoría vinculados al cannabis, y en los que en un 35 por ciento de las ocasiones hubo presencia de armas de fuego. «Comienza a ser una normalidad muy peligrosa», advirtió hace unos meses el subinspector Carles Martínez, jefe de la División de Investigación Criminal (DIC) en Gerona, para apuntar que «las organizaciones criminales son líquidas, no rígidas ni estables. Colaboran entre ellas y forman parte de un ‘hub’ criminal instalado en Cataluña desde hace muchos años ».Noticia Relacionada Armas, narcotráfico y fugitivos estandar Si El crimen organizado ajusta cuentas en Cataluña Elena Burés Un traficante tiroteado en el centro de Barcelona, días después de la ejecución de un fugitivo serbio son los últimos incidentes con armas de fuego vinculados con mafiasEn cuanto al global de homicidios , ese mismo año se registraron 63 en la comunidad. Entre estos, nueve por arma de fuego —frente a los 18 de 2023—, como el del turco Tekin Kartal , vinculado al narcotráfico, a quien volaron la tapa de los sesos, también a plena luz del día; o el del estibador David Caballero, alias Bubito, al que dispararon por la espalda cuando se encontraba desayunando en Montgat. Durante los últimos doce meses, fueron 54 el total de muertes violentas. Un descenso de más del 14 por ciento.
Ajustes de cuentas, vuelcos y sus consecuentes tiroteos encienden las alarmas de los responsables policiales
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