El músico y compositor sevillano Rafael Amador, revolucionario del flamenco con el grupo Pata Negra, que fundó junto a su hermano Raimundo, ha muerto a los 65 años, según ha informado su hijo Rafael en redes sociales. “Nos deja el maestro de maestros. Hoy los ángeles y Dios cantan de alegría porque viene el maestro, el príncipe gitano, el pata negra, el que creó una fusión… Siempre estarás en mi corazón. Te amo viejo mío”, reza el mensaje de Instagram.
El músico y compositor sevillano se consagró en la década de los ochenta, junto con su hermano, con un estilo que fusionaba el flamenco con el rock y el ‘blues’
El músico y compositor sevillano se consagró en la década de los ochenta, junto con su hermano, con un estilo que fusionaba el flamenco con el rock y el ‘blues’


El músico y compositor sevillano Rafael Amador, revolucionario del flamenco con el grupo Pata Negra, que fundó junto a su hermano Raimundo, ha muerto a los 65 años, según ha informado la familia del artista en redes sociales. “Nos deja el maestro de maestros… Hoy los ángeles y Dios cantan de alegría porque viene el maestro, el príncipe gitano, el pata negra, el que creó una fusión… siempre estarás en mi corazón. Te amo viejo mío”, reza el mensaje de Instagram.
Rafael Amador, nacido en Sevilla en 1960, falleció la noche del domingo en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla “en manos de su hermano” Diego Amador, su hijo Rafael “y muchos seres queridos”, según han explicado sus familiares.
El cantaor español saltó a la fama en los ochenta junto con su hermano Raimundo Amador —tras la disolución de su anterior grupo, Veneno (del que también formaba parte el músico Kiko Veneno)— al fusionar el flamenco con el rock y el blues. El resultado fue una música adelantada para la época y un estilo que los hermanos Amador bautizaron como blueslería.
La mayor parte del repertorio de Pata Negra estuvo firmada por Rafael, autor de algunas de las composiciones más influyentes del canon musical español, entre ellas Camarón, Pasa la vida, Blues de la frontera y Lunático. Estas obras contribuyeron decisivamente a la consolidación de una estética sonora reconocible y de amplio impacto generacional.
Con Pata Negra, Rafael y Raimundo alcanzaron el éxito gracias a sus trabajos más reconocidos, Guitarras callejeras (1985) y Blues de la Frontera (1987). Este último supuso su consagración definitiva y les dio proyección masiva, impulsado por canciones como Camarón, Lunático y Pasa la vida.
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