Tres acciones violentas en 48 horas han puesto a Alemania en estado de alerta, y más cuando coinciden con la acusación del Gobierno federal contra Rusia, a la que señaló por estar detrás de ataques híbridos en su país. Una subestación eléctrica en el Estado de Brandeburgo fue atacada el martes con explosivos y cohetes caseros. El mismo día en el que los ministros de Exteriores e Interior alemanes apuntaban a Moscú como responsable de la ofensiva fallida con drones bomba en el aeropuerto de Leipzig el pasado 4 de agosto. Menos de 24 horas después, este miércoles, ha vuelto a ser atacada una subestación eléctrica y se ha producido una explosión en una estación de tren.
La policía identifica a dos sospechosos con pasaporte ruso como posibles autores del ataque fallido en el aeropuerto de Leipzig
Tres acciones violentas en 48 horas han puesto a Alemania en estado de alerta, y más cuando coinciden con la acusación del Gobierno federal contra Rusia, a la que señaló por estar detrás de ataques híbridos en su país. Una subestación eléctrica en el Estado de Brandeburgo fue atacada el martes con explosivos y cohetes caseros. El mismo día en el que los ministros de Exteriores e Interior alemanes apuntaban a Moscú como responsable de la ofensiva fallida con drones bomba en el aeropuerto de Leipzig el pasado 4 de agosto. Menos de 24 horas después, este miércoles, ha vuelto a ser atacada una subestación eléctrica y se ha producido una explosión en una estación de tren.
“Quien está detrás de esto, está atacando a nuestro país”, ha dicho este miércoles Herbert Reul, ministro del Interior del Estado de Renania del Norte-Westfalia. Reul ha ofrecido una rueda de prensa después de producirse un sabotaje en una subestación eléctrica de la región de Colonia, que ha provocado cortes puntuales en el suministro eléctrico. La policía ha confirmado que las instalaciones han sido dañadas y que en la zona han sido hallados cohetes caseros. La policía ha añadido que el atentado provocó un cortocircuito que dejó momentáneamente sin funcionar las centrales eléctricas de Niederaussem y Neurath.
También fueron identificados cohetes caseros el día anterior en la subestación de Brandeburgo. El objetivo, según las empresas eléctricas, era provocar el apagón en la central térmica de Jänschwalde, la mayor del land, que depende de la subestación atacada.
La policía no ha vinculado de momento este suceso y el de Colonia, pero el director de la policía criminal de Renania del Norte-Westfalia, Michael Esser, ha asegurado al diario Bild que los dos sabotajes son prácticamente idénticos. “No son casos aislados, deben ser tratados por los servicios de inteligencia”, ha dicho la ministra de Economía de Renania del Norte-Westfalia, Mona Neubar.
Reul ha indicado que las autoridades contemplan dos opciones: que el atentado en Colonia sea obra de “un actor extranjero” o de algún grupo de la izquierda radical. Berlín ya sufrió un apagón en enero que dejó a 50.000 hogares sin luz por un sabotaje de la organización terrorista de extrema izquierda Vulkangruppe.

El tercer acto violento sucedido en las últimas 48 horas fue la explosión ocurrida en la madrugada del miércoles en la estación de tren de Augsburgo, en Baviera. El artefacto (algunos testimonios identificaron como una granada aunque la policía no lo confirmó) provocó dos heridos leves y desperfectos en viviendas y comercios. Este suceso no está, por el momento, vinculado a los ataques contra las subestaciones eléctricas de Brandeburgo y Colonia.
Se desconoce la autoría de estos incidentes, pero donde Berlín no tiene dudas es en el ataque fallido del 4 de agosto contra aviones de carga ucranios estacionados en el aeropuerto de Leipzig. Rusia está detrás de una operación en la que fueron utilizados por lo menos dos drones con carga explosiva. La posible presencia de un tercer dron no se descarta. Uno de los drones armados con explosivos fue hallado a escasos metros de una aeronave Antónov de transporte. Un error en el detonador impidió que el aparato destruyera la aeronave y provocara daños mayores. Otro dron cargado con explosivos fue descubierto semana y media después, el día 14, en el perímetro del aeropuerto.
La policía tiene en la mirilla a dos sospechosos, según han informado este miércoles el diario Süddeutsche Zeitung y los medios públicos NDR y WDR. Uno es un ciudadano letón nacido en Rusia que habría viajado a Sajonia a finales de julio para organizar la logística y formar a los pilotos de los drones. Esta persona estaría en contacto con los servicios de seguridad rusos.
El segundo sospechoso es un ciudadano bielorruso con pasaporte ruso que entró en la Unión Europea por Italia y con un visado de turista. Su identidad se habría confirmado, según los medios citados, porque fue identificado su ADN en algunos objetos utilizados para el ataque: en concreto, en uno de los drones, en una antena atada en un árbol para ampliar la señal de los drones y en un contenedor con explosivo. Las autoridades tenían su ADN tras haber sido arrestado en Finlandia y en Lituania. Los sospechosos ya no se encuentran en territorio de la UE, según la televisión pública ARD.
El ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt, avanzó el martes que el modo de actuar y los equipos utilizados en Leipzig eran los mismos que en otros ataques rusos contra intereses ucranios. Dobrindt no aportó pruebas concretas como podría ser la presencia de los dos sospechosos en el lugar de los hechos.
Los servicios secretos alemanes también revelaron este agosto que investigaban a los servicios de seguridad rusos como responsables de un depósito de armas de fuego escondido en un bosque de Berlín y que fue descubierto en 2025. Este armamento, según la investigación, podría servir para atentar contra intereses ucranios en Alemania.
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