Olimpia Coral Melo y Fernanda Medellín: “La violencia digital sexual es extraterritorial. No tiene fronteras”

Olimpia Coral Melo (d) y Fernanda Medellín en la dedacción de EL PAÍS, en julio de 2026.

“Es la primera vez que me pongo una blusa enseñando los hombros” es lo último que la mexicana Olimpia Coral Melo dice antes de despedirse el día de esta entrevista. ¿Por qué? “Fui muy pública, vi mi cuerpo desnudo por todas partes, me cuesta enseñar piel, como si fuese una vergüenza que perdura”. Ahora tiene 36 años, fue con 18 cuando su expareja publicó un video sexual suyo sin su consentimiento. “Esto me llevó a encarnar de viva voz y en carne propia lo que significa esta violencia”, afirma. Tanto que su trabajo desde aquel momento y el de la organización Defensoras Digitales consiguieron una norma contra esa violencia en México. Tanto que ese conjunto de reformas legislativas lleva su nombre, la Ley Olimpia.

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Fernanda Medellín, en la redacción EL PAÍS, tras la entrevista. Olimpia Coral Melo, en la redacción EL PAÍS, tras la entrevista.  Las creadoras de la ‘Ley Olimpia’ exigen un tratado internacional que imponga un castigo económico a las grandes tecnológicas que “sustentan, agravan y monetizan” las agresiones en sus plataformas  

“Es la primera vez que me pongo una blusa enseñando los hombros” es lo último que la mexicana Olimpia Coral Melo dice antes de despedirse el día de esta entrevista. ¿Por qué? “Fui muy pública, vi mi cuerpo desnudo por todas partes, me cuesta enseñar piel, como si fuese una vergüenza que perdura”. Ahora tiene 36 años, fue con 18 cuando su expareja publicó un video sexual suyo sin su consentimiento. “Esto me llevó a encarnar de viva voz y en carne propia lo que significa esta violencia”, afirma. Tanto que su trabajo desde aquel momento y el de la organización Defensoras Digitales consiguieron una norma contra esa violencia en México. Tanto que ese conjunto de reformas legislativas lleva su nombre, la Ley Olimpia.

Ella es una de las miles y miles de mujeres que cada año enfrentan esos ataques online. Según la ONU, alrededor del 40% de las mujeres y niñas han experimentado alguna forma de violencia digital. “Y cuando es sexual, es como si te violaran sin penetrar tu cuerpo”, añade Coral Melo. Recuerda que se burlaban cuando empezó a decir que lo que ocurre en la red es igual de real que la violencia física: “Olimpia, ¿vas a hacer cárceles virtuales o qué?”.

Prisiones online, no, pero sí una norma aprobada ya en todos los estados mexicanos y que traspasó a otros países. Fernanda Medellín, sentada enfrente de Coral Melo, repasa: “Hay ya 39 leyes en el mundo que nacen de alguna forma de la Ley Olimpia. Estamos para aprobar en Bolivia y Ecuador. Nos quedamos en el segundo debate en Colombia. Va a Honduras, a Guatemala”. Medellín (29 años, Ciudad de México) es directora de Comunicación y Vinculaciones de la Red Latinoamericana de Defensoras Digitales y miembro de Red Carolina, también portavoz del Movimiento #LeyOlimpia, que “un movimiento político organizado y articulado en toda América Latina”.

Ha sido la base de la Ley Modelo Interamericana contra esta violencia, aprobada por la Organización de los Estados Americanos (OEA), que la ONU reconoce como un hito. En Estados Unidos trabajaron durante dos años junto con The Believe Me Community, uno de los grupos que impulsó la Take It Down, la legislación integral que tipifica la difusión de contenido íntimo sin consentimiento y que se aprobó el pasado año.

Ambas quieren que se entienda eso. Coral Melo insiste: “Olimpia no es la víctima que contó su caso y a raíz de eso se hizo una ley, no. Nosotras hicimos esa ley, cada verbo rector, cada coma, cada punto está hecho y analizado. No éramos abogadas, nos hicimos. No éramos psicólogas, nos profesionalizamos. No éramos diputadas, pero hicimos aquello desde el saber situado, desde las víctimas y desde nuestros territorios”.

También desde ahí nació OlimpIA, una app que Defensoras Digitales creó junto a AuraChat.IA para atender consultas de víctimas de violencia digital 24 horas, siete días a la semana, en más de 50 idiomas; y están trabajando para incorporar la lengua de señas mexicana e incluir llamadas. Fue reconocida como uno de los 50 mejores proyectos de inteligencia artificial del mundo en el Ai Action Summit del pasado año.

“Las aborígenes, las patarrajadas, las indígenas, las del tercer mundo, esas hicimos esa IA. Llevamos desde 2013 haciendo un trabajo de pedagogía, legislativo y tecnológico cañón. Ca-ñón”. Y en revisión continua: “Somos críticas con nuestro propio trabajo, es la mejor y la única postura que se puede tener. Siempre hay cosas que cambiar según evolucionan las circunstancias: mañana, en cinco o en diez años”.

Los días que pasaron en Madrid, invitadas por la Fundación Carolina, participaron en el Curso de Verano de la Fundación, pero no solo. Se reunieron “con el Ministerio de Igualdad, el de Transformación Digital, con legisladores, colectivas, escritoras, activistas, defensoras y sobrevivientes”, relatan las dos. “No vinimos a hacer turismo sino incidencia política”, apunta Coral Melo.

Y se detiene un momento en eso: ”No había cruzado el charco jamás. Y al final del día, en una historia colonial, de subordinación, para alguien como yo, que viene de un pueblo, Huauchinango, en Puebla, es impresionante”. Ella, nombrada una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time en 2021, no lo dice solo como algo individual, sino plural. “El trabajo de las morras, vengan de donde vengan, llegando a todas partes”.

No “para exportar nada. La Ley Olimpia no es algo que se exporta, sino que se construye desde las víctimas y en cada territorio”, dice Coral Melo. Y, sigue Medellín, “es contra el algoritmo patriarcal, que tiene modelos de aprendizaje, que es una extensión de la violencia sistémica que vivimos en los espacios materiales”.

Añaden que las redes sociales dejaron hace tiempo de ser sociales y democráticas, y son espacios privados que, apunta Medellín, “sustentan, agravan y monetizan la violencia que se da en ellas”. El día que se aprobó la Ley Olimpia en Quintana Roo, “los bots empezaron a etiquetar a cada legislador con mi video sexual, y con un texto en el que preguntaban: ¿Cómo van a aprobar la ley de esta pinche puta que de puta se convirtió activista y ahora quiere tener una ley? Así las redes», dice Coral Melo. ¿Qué hizo? Siguió como si nada. Se aprobó la ley.

Y si hubiese querido hacer algo hubiese tenido el problema que tienen tantas, el acceso a la justicia: “Muchas veces ni puedes denunciar aunque quieras, porque las pruebas que necesitas por parte de las plataformas a veces ni siquiera caen en la cancha de los Estados donde pones esa denuncia. Esta violencia es, entre otras cosas, extraterritorial. No tiene fronteras”. Y que las plataformas “no se hagan responsables, viola los derechos humanos”.

Ante eso, vienen trabajando en algo que definen como “urgente e imprescindible, un tratado internacional, global, que exija a las plataformas no solo en lo político y en lo social, sino en lo económico”. Es parte de lo que han estado hablando los días que han pasado en España.

En las reuniones que han tenido han puesto sobre la mesa la posibilidad de un acuerdo entre ambos países en materia de violencia digital, y dos trabajos que ya han hecho en México: la creación de una Cartilla de Derechos de las Mujeres como la que el año pasado publicó el Gobierno del país latinoamericano, y de la que ya se han repartido más de 27 millones, desde escuelas a espacios comunitarios, a mujeres y a hombres, y traducida a 35 lenguas indígenas; y la guía EMA, un protocolo para saber cómo abordar la violencia digital en las escuelas. EMA por Ema Bondaruck, una adolescente argentina de 15 años que se suicidó en agosto de 2024 después de que un compañero compartiera sin consentimiento de ella un video de ambos manteniendo relaciones sexuales.

En México llevan tiempo insistiendo en un cambio al TMEC, el Tratado de Libre Comercio entre su país, Estados Unidos y Canadá, específicamente al artículo número 19, el que regula el comercio digital. Pero no parece muy viable por el momento. Sobre todo después de que el Gobierno de Estados Unidos anunciara el 1 de julio que no iba a renovar el TMEC “en su forma actual”, es decir, a 16 años, sino que se va a revisar de forma anual. Lo que complica aún más la situación.

“Pero, pero”, dice Coral Melo. “Nos levantamos desesperanzadas y jodidas a veces, cansadas también. Camino todos los días por la calle donde me violaron: las redes. Cada vez que abro mi celular vivo ansiedad. Pero hoy, cada vez que buscas mi nombre en internet, ya no soy Olimpia la puta, la zorra, la del video sexual. Soy la de la Ley Olimpia porque logramos cambiar el algoritmo”. Ambas aseguran que “independientemente del sistema político” que encuentren, van a seguir avanzando: “En cada pequeña cuestión que podamos. Y no vamos a soltar la toalla por un pacto digital global”.

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